jueves, marzo 09, 2006

El Socialismo en Latinoamérica, ¿Nuestro futuro?

El Sr. López Obrador se declara socialista y emana de un partido conformado por tribus comunistas radicales y socialistas más moderados. ¿Cómo va a ser él? Va a ser moderado como Lula que ha mantenido más o menos políticas ortodoxas o como un Hugo Chávez o un Evo Morales, radicales, más cercanos a lo declaradamente comunista, al dictador Fidel Castro lo consideran su “padre intelectual” y para allá van, a copiar el modelo comunista de la isla. Aquí en México estamos tan inmersos en nuestro acotado mundo que poco, muy poco se sabe de esos países sólo se sabe que ha renacido la URSS pero ahora como la Unión de Repúblicas Socialistas Sudamericanas, se sabe que el socialismo avanza en todo el cono sur y ahora amenaza también a México. Todos estos países culpan al modelo Neoliberal de su pobreza y estancamiento, muy bien, veamos ahora como el modelo socialista ha terminado con las plagas Apocalípticas del Neoliberalismo, o al menos los lleva por una mejor ruta.

Argentina

Empecemos con Argentina. Argentina es un país que nada más no encuentra su camino, medio salen de una y se meten peor en otra y casi siempre peor, de ahí emanan lo campeones del populismo: Perón, Evita, Alfonsín, de la Rúa, y ahora Néstor Kirchner. Es ahí en donde se han tenido inflaciones hasta del 3000% anual, producto de tanto gobierno irresponsable la deuda total del Estado argentino suma 185.000 millones de dólares (132% del PIB); la parte que se está pagando representa 79.000 millones de dólares (equivalente al 56,5% del PIB) ya que Argentina desconoció la otra parte de la deuda, con lo que ha garantizado que en futuro ya nadie le quiera prestar (bueno para eso está el amiguito rico de Hugo Chávez). La crisis de deuda Argentina que estalló hace unos cuantos años fue producto de varios gobernadores (Kirchner incluido) para pagar la deuda social contrataban deuda y más deuda hasta que un día les dejaron de prestar. La crisis derivada fue realmente Apocalíptica, se implementó el “corralito financiero” que impide transacciones en efectivo y el control de cambios. Debido a esto, se ha dado crecimiento económico principalmente originado por la construcción de habitación de lujo debido a que ante la imposibilidad de sacar el dinero, los argentinos están invirtiendo todos sus recursos líquidos en bienes inmuebles ya que estos mantienen su valor ante eventuales y muy probables devaluaciones.

La capacidad humana para repetir errores más que conocidos parece no tener límite. Un ejemplo de esta terquedad en el error es el resurgimiento de la inflación en Argentina y la reaparición de todas las viejas herramientas para combatirla que fracasaron en el pasado. Gracias a su gobierno de iluminada izquierda, que ha eliminado de todas las "recetas neoliberales", los argentinos sufren de una inflación anual del 12%, compárese con la nuestra del 3% y es 400% más alta.

El gobierno de Néstor Kirchner se ha dado a la tarea de aplicar prácticamente todas las estrategias que han fracasado una y otra vez en el combate a la inflación, para ello, pagó anticipadamente su deuda de 9,5000 millones de dólares con el FMI con el fin de “liberarse” de las condiciones del fondo. Ya libre de compromisos puede darse a la tarea de garantizar que la inflación seguirá subiendo, acompañada de otros jinetes del Apocalipsis: escasez de bienes, mercados negros, tensiones sociales, medidas autoritarias –que no excluyen la violencia directa, como los grupos de impunes "piqueteros" en contra los comercios lo que conduce, en fin, a una mayor intervención de la burocracia gubernamental en la vida de los argentinos.

En noviembre, el índice de precios al consumidor en el Gran Buenos Aires registró un alza de 1.5% mensual –y de 13.5% anual-, ante este "mensaje" perturbador, el gobierno de Kirchner ha sacado del armario prácticamente todas las recetas populistas contra la inflación: "acuerdos" forzosos con los grandes supermercados para bajar los precios (se acuerdan aquí en México de los “pactos”), impuestos a las exportaciones para desalentarlas y "obligar" a los productores a vender en el mercado interno (a precios ruinosos en términos de rentabilidad para las empresas), manipulación del tipo de cambio que se mantiene reprimido para que no exprese la realidad del devaluado valor de la moneda argentina y control de cambios. Como señaló Martín Simmoneta, presidente de la Fundación Atlas1853 en la Argentina, sólo falta que el gobierno eche mano de la fiebre aftosa para evitar que los ganaderos exporten y entonces vendan su carne a precios de remate. Y así ha sido, el otrora pujante industria ganadera ahora les resulta incosteable hasta matar las reses.

Por supuesto, estas medidas no sólo van a fracasar –la inflación seguirá al alza- sino que agravarán la situación para los más pobres en Argentina: anaqueles vacíos en las tiendas, mercados negros, cierre de empresas por incosteabilidad y el consecuente desempleo, fuga de los escasos capitales, desinversión neta, etc.

Y lo que sigue –dado que el señor Kirchner es pertinaz en el error- es tratar de controlar la economía toda desde los escritorios de los funcionarios del gobierno, echando mano de la más diversa gama de artilugios para reprimir a las personas y a los mercados.

Lo bueno es que no están aplicando ninguna receta "neoliberal" que como ya se sabe sólo provocan pobreza y estancamiento. Envidiable la situación en Argentina, ¿no cree usted? ¿Queremos eso aquí? ¿Queremos el resurgimiento de la inflación para luego no saber como pararla? Imita el modelo argentino, pon a un socialista en el poder, vota por López Obrador..

Venezuela

Ahora continuemos con Venezuela, país que al igual que nosotros tiene petróleo, y no obstante la fortuna de tenerlo los venezolanos han elegido el camino del populismo personificado esta vez por el bravucón, mesiánico, iluminado, adorado por el pueblo, el coronel Hugo Chávez. Para empezar es verdaderamente increíble que cuando comenzó el actual gobierno venezolano, mejor dicho, el destructor gobierno o desgobierno venezolano, recibió el bolívar a 565 por dólar. Con la más reciente devaluación, sí señor están leyendo bien devaluación y en un país petrolero, que tiene el no tan obvio objetivo de financiar todas las tonteras populistas del coronel, ya que los dólares petroleros le rinden más. En su más reciente robo, por que eso es lo que está haciendo arrebatándole a la gente su dinero, ahora el dólar vale 2.150 bolívares, o sea, que el Bolívar se ha devaluado en 280,53%. El dólar en el mercado negro, que emerge como consecuencia natural del control de cambios se cotiza en 2.850 bolívares, o sea una devaluación de 404,42%. Con Chávez, la salida de capitales ha superado los 32.000 millones de dólares y no han sido más debido al control de cambios. Pero es obvio que los venezolanos que tenían dinero lo sacaron o intentaron e intentan sacarlo.

Continuemos, el salario mínimo mensual, que el gobierno ha aumentado varias veces, en términos históricos era 100,000 bolívares (176.99 dólares) en 1998 y ahora es de 321,235.20 bolívares (149.41 dólares). Eso significa que los trabajadores que ganan el sueldo mínimo han retrocedido a nivel de 1997. ¡Y lo adoran! No entiendo, de veras, no entiendo.

La canasta de consumo básico en 1998 costaba 246.582 bolívares. El salario mínimo era 40,55% de la canasta. Ahora en 2005 es de 1.516.038 bolívares. El salario mínimo es el 21,20% de la canasta. ¡Y lo adoran!

El poder adquisitivo del trabajador venezolano a lo largo de los 6 años de la "revolución bolivariana" ha disminuido en 48%. ¡Y lo adoran!

Todo esto es un círculo vicioso. La devaluación le da liquidez al Gobierno. Esa liquidez la gasta irresponsablemente. Genera así más inflación, para luego producir otra nueva devaluación. Triste presente y futuro les espera a los venezolanos. Lo verdaderamente increíble es que Venezuela tiene 24,000 millones de dólares en reservas, y aún así devalúa y no sólo eso Chávez se ufana de lo bien que van las finanzas públicas.

Así los venezolanos están viviendo en el peor de los mundos, donde en el Gobierno hay mucho dinero y en el bolsillo de los ciudadanos muy poco.

Con Hugo Chávez en el poder el gasto público ha aumentado un 600%, disipando mucho más dinero del que ingresan las arcas estatales. A pesar de un aumento de ingresos nunca visto y un considerable aumento de impuestos, el déficit público no ha dejado de crecer en ningún momento. La burocracia ha crecido explosivamente hoy Venezuela tiene 1.630.000 empleados públicos, en una población de 25 millones de personas

Y debido a ese colosal despilfarro económico la deuda externa ha pasado de los 27.000 millones de dólares en 1999 a los 47.000 millones de dólares en la actualidad. Además de que el financiamiento de la factura petrolera de otros países latinoamericanos suma a esta deuda otros 20.000 millones de dólares.

Por eso las consecuencias de una gestión socialista son empíricas y fácilmente comprobables. El chavismo, está convirtiendo a Venezuela en un país sumamente pobre.

Esta burocracia ha hecho que cierren 7.000 industrias en siete años. En un país donde no es factible crear riqueza, no es posible generar empleo. El cierre de estas empresas, que en 1999 eran 11.000 y hoy son menos de 5.000, es la razón por la que el desempleo en el país, como es de esperar, se haya disparado.

En el sector privado trabajan 9 millones de personas, de las cuales 5.2 millones se encuentran dentro del empleo informal. Esto se debe a que el Gobierno ha imposibilitado la capacidad de emprendimiento empresarial de los venezolanos y, como no, la labor de las multinacionales en el país. Esto quiere decir, simplemente, que de los nueve millones de empleados, sólo 3.2 millones poseen un empleo dentro de la economía formal, que supera, cuanto menos, el sueldo mínimo.

Aunque la tasa de desempleo varía constantemente, ésta cerró en 2005 en un 11,4% de la población total; y casi el 25% de la población activa. Y que de ese porcentaje restante, tan sólo 3.2 millones están dentro de la economía formal, mientras que 1,63 millones son empleados públicos.

Como puede resultar normal en un país donde el dinero se despilfarra, el gobierno olvida –o evita– destinar capital a las cuestiones que realmente le competen al Estado. Es por eso que la gran mayoría del dinero se ha utilizado para pagar los bonos de otros países o financiar proyectos que son sumamente innecesarios.

La ineficacia policial ha logrado que la inseguridad sea uno de los principales problemas del país. Tanto así, que cada día asesinan a una media de 30 venezolanos, y la principal función de la policía, ha sido, durante varios años, mantener en alto los índices de criminalidad.

Estas cifras de criminalidad han aumentado de forma galopante en los últimos años. Tanto así, que durante los primeros 5 años de gobierno bolivariano, los homicidios crecieron un 148% con respecto a los gobiernos anteriores. En los últimos 7 años de gobierno, los homicidios aumentaron aproximadamente un 190%. ¿Alguna coincidencia con López Obrador, que para él el problema de la inseguridad no existe?

Entonces, como es de esperar, en un país con un Estado elefantiásico, un enorme gasto público, devaluación, desempleo, corrupción, déficit público e inflación, entre otras muchas cosas, hay también, triste y obviamente, mucha pobreza. El aumento de la pobreza es consecuencia directa de todo lo anteriormente nombrado, y esto, consecuencia de los socialismos.

Según el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela , la pobreza ha aumentado un 10,2%, en los primeros cinco años de gobierno chavista. Asombrado por ello, Chávez acusó al INE de calcular la pobreza de forma "neoliberal", en un país que es socialista. Pero los datos del Instituto Nacional de Estadística son objetivos y comprobables. Según el Informe de Desarrollo Humano de 2005 del Programa de Desarrollo de la ONU, la renta per cápita en Venezuela ha caído de los 5.390 a los 4.900 dólares.

La pobreza ha crecido en los últimos años alcanzando a un 53% de la población total. Es decir, a 12,7 millones de venezolanos.

La pobreza extrema también ha aumentado considerablemente con Chávez en el poder, alcanzando al 25% de la población total. Esto significa que la pobreza extrema ha crecido en más de un 50%: del 16,6% al 25% de la población. Cerca de un 17% de la población venezolana, más de tres millones de personas, sufren desnutrición.

Cuentan que la popularidad del presidente Hugo Chávez es muy alta, lo que no se puede comprender. ¿Cómo es posible que alguien que haya empobrecido a tanta gente sea merecedor de ese reconocimiento? Es increíble como las bravuconadas del tipo, sus mensajes mesiánicos, pueden literalmente idiotizar a la gente ¿Alguna coincidencia con lo que aquí en México estamos viviendo? ¿Vas a votar por un socialista mesiánico? ¿Quieres a México como Venezuela? Vota por López Obrador.

Brasil

Luiz Inacio LULA da Silva llegó al poder con un tono mucho más moderado que sus contrapartes socialistas Chávez o Kirchner. No obstante de ser un obrero golpeador social al llegar al poder aparentemente moderó su tono y tranquilizó a los empresarios y a los mercados financieros, un López Obrador así, hay que decirlo, es lo que esperan los empresarios y mercados mexicanos como premio de consolación, dicen y esperan: “Ni modo, si va a ser socialista por lo menos que sea como Lula”. Y así ha sido en Brasil, en que se ha llevado una política más o menos ortodoxa en el manejo de la administración pública. Sin embargo, la “tranquilizada” a los mercados financieros no ha sido gratuita: Esta se ha traducido en altas tasas de interés (26,5 % anual la tasa de referencia) para garantizar rentabilidad a muy corto plazo al dinero especulativo, que es el que les permite hacerse de divisas para sus compras del exterior-

De inmediato esto produjo el típico diagnóstico apresurado en los medios de comunicación (como van a decir aquí con López Obrador): “Ya ven cómo sí se puede tener un gobierno de izquierda sin una debacle financiera”.

Brasil logró estabilidad en los primeros meses del gobierno de Lula. El índice de riesgo-país bajó, de los 2.000 puntos básicos en septiembre de 2002 a menos de 800. El real se recuperó 20% frente al dólar. Las exportaciones están en sus máximos históricos producto no de la competitividad sino de las severas devaluaciones.

Pero veamos que dicen las realidades: En realidad, el gobierno de LULA está preso en sus contradicciones. No se puede ser populista y mantener la ortodoxia y los mercados libres. Se acaba quedando mal con todos, la inflación sigue ganando la batalla, pero además se alienta una terrible recesión que fastidia e indigna a quienes creyeron, candorosamente, si, ilusamente, que sí había una receta para revivir el populismo de los viejos buenos tiempos y que haría al país salir del estancamiento económico ancestral.

Una vez desatada la hidra de las mil cabezas de la inflación es ya imposible pararla, la inició, la desató y ahora quiere pararla, sus recetas al igual que la Argentina de Kirchner no más no funcionan y se mantiene una tasa muy alta de 16,8% anual. La razón es que la raíz del problema, el déficit fiscal, que sigue intacta y sólo se ha contenido el desastre (por algún tiempo, vamos a ver cuanto) mediante la política monetaria.

El más reciente informe del Banco Mundial sobre diversos climas de negocios, “Doing Business 2006”, muestra que, en Brasil, una empresa local promedio con menos de 100 empleados tendría que pagar el 148 por ciento de sus ganancias anuales a fin de cumplir con todos sus impuestos. A una empresa mediana le insume 2.600 horas solamente abonarlos.

No resulta sorprendente que las reglamentaciones y los impuestos hayan cobrado vida propia en Brasil, donde la estructura de gobierno incluye a más de 5.500 municipios autónomos, 10 millones de burócratas y una multitud de capas burocráticas (supuestamente descentralizadas, pero en verdad superpuestas) que compiten por una parte del pastel del presupuesto.

LULA pensó que mientras mantuviese la estabilidad macroeconómica y continuase con su programa “Bolsa Familia” —una transferencia de efectivo condicional que otorga 50 dólares a 7 millones de familias a cambio de que envíen a sus hijos a la escuela—, la “justicia social” fluiría. A juzgar por la falta de inversión en todos los niveles de la economía, está claro que la mayoría de los brasileños no pensó lo mismo. La prosperidad exige una masiva despolitización del sistema prevaleciente de modo tal que pueda florecer el espíritu emprendedor. En la ausencia de ello, no es difícil ver por qué el gobierno de LULA se tornó tan corrupto.

Pero la recesión parece cercana. El Instituto de Investigación Económica Aplicada, vinculado con el Ministerio de Planificación, estimó que el PIB en el segundo trimestre fue -0,9% respecto del anterior. El primer trimestre cerró en -0,1% respecto del final de 2002. Aun así, su previsión de crecimiento en 2003 llegaría a 1,6%.

Los salarios no aumentan. La industria se contrajo 4,2% en abril y el desempleo ascendió a 12,8% en mayo, el mayor en 14 meses. En los cinco primeros meses de gobierno, los desempleados aumentaron en 580.000.

Las exageradas tasas de interés erosionan el poder de compra y la demanda de bienes, mientras aumentan la carga del endeudamiento, ya que el servicio de la deuda aumenta con los tipos de interés de préstamos vinculados a la tasa referencial. El movimiento apreciador del real comenzó a perder fuerza debido a las expectativas de que el Banco de Brasil lleve adelante una política monetaria más expansiva. La tasa anual de inflación supera el 17%, el doble del objetivo anunciado para este año. En julio se espera aumento de precios regulados.

LULA tiene una creciente oposición entre sus correligionarios del Partido de los Trabajadores (PT). Sólo la banca (liderada por el FMI) apoya su política económica, que es criticada por sindicatos, industriales y economistas.

LULA recibió un abucheo considerable en la Central Única de Trabajadores (CUT) fundada por él 20 años atrás. Dos días después, su vicepresidente, el poderoso empresario textil José Alencar, criticó en duros términos la política de intereses y el superávit fiscal primario de 4,25% del PIB que garantiza los pagos de la deuda pública, básicamente con el FMI. Mientras tanto, la industria soporta un ahogo financiero creciente y la Federación de Industriales del Estado de Sao Paulo se rebela contra la política monetaria destinada a dar tranquilidad al FMI.

En los sindicatos y la CUT, además, se oponen a la reforma de las pensiones públicas. Esa norma, que podría estar aprobada antes de fin de año, entre otras cosas reduce los exagerados ingresos de los futuros jubilados públicos entre 30% y 50%. La política de ajuste del gobierno podría complicarse aún más. Nada menos que el presidente de la Corte Suprema de Justicia arremetió contra la reforma de las pensiones e instó a "preservar las conquistas".

Una inédita marcha callejera convocada por las principales organizaciones empresariales llegó hasta la sede presidencial para protestar contra el proyecto de reforma fiscal, una de las principales iniciativas del gobierno de LULA. Según los empresarios, están pagando la mayor cantidad de impuestos de la historia e hicieron entrega de un documento en el que se afirma que el proyecto oficial abre el camino para que la carga de impuestos pase del 36% al 40% del PIB. El peso de los tributos en Brasil estaría por encima de los de Estados Unidos (30%), México (9%) o Chile (12%). El gobierno propuso un acuerdo en el cual se compromete a introducir correcciones en la ley que impidan que la carga tributaria se incremente.

¿Es impensable una cesación de pagos por parte de Brasil? Lo más probable es que por razones políticas no ocurra con el FMI, pero otra cosa puede suceder con las deudas a privados. La deuda del Brasil es de 310.000 millones de dólares, el 58% de su PIB. Se considera que el endeudamiento es aceptable hasta 60%, pero el PIB brasileño se contrajo 0,2% en 2003. Bear Stearns, que calculaba un crecimiento para Brasil de 3,8% en 2004, ha venido bajando sus estimados. Y parece difícil que Brasil salga a corto plazo de su recesión porque no se están instrumentando reformas a favor del libre mercado, como privatizaciones, reducción del gasto gubernamental, desregulaciones, etc.

Mientras tanto, la deuda continúa ascendiendo a un ritmo acelerado producto del déficit a un 3% del PIB por año, debido al peso de intereses que se van refinanciando y a pesar de superávit fiscales crecientes. En 2003, el superávit primario (antes del pago de los intereses de la deuda) fue de 4,3% del PIB; los intereses representaron el 9,5%. Esto significa que Brasil pagó una parte de los intereses y el resto lo refinanció con más deuda. Se trata del mismo método que utilizó Argentina hasta que llegó a un punto en que tenía una deuda tan inmensa que sencillamente dejó de pagar.

Todo parece indicar que Brasil sigue el mal camino de la Argentina hacia una eventual cesación de pagos. Los veremos con “corralitos financieros” muy pronto, cesación de pagos, y el FMI como el idiota que es ¿volverá a salvarlos? O esta vez si los dejará que se vayan a lo más profundo del barranco a ver si así entienden, tanto ellos como los “inversionistas” que les han prestado irresponsablemente el dinero. Ya lo he manifestado aquí que el FMI es el principal causante que tanto político payaso llegue al poder.

Recapitulación

Los políticos socialistas latinoamericanos comparten entre si esa actitud mesiánica de creer que ellos, y que por su propia “estrella”, podrán desafiar a las ciencias sociales, a la economía y sobre todo, y lo más importante, la naturaleza humana que es por definición egoísta, y libre. Y que por tanto pueden establecer regímenes que corregirán milagrosamente todos los defectos (en especial los del Neoliberalismo, que se erige en denominador común como el chivo expiatorio de la incompetencia de nuestros políticos). Así, el izquierdista LULA creyó que su solución era “recaudar como capitalista para distribuir como socialista”, bastante pragmático, teniendo en cuenta la historia latinoamericana, pero claramente incoherente. Así, su “capitalismo” está enfureciendo a sus correligionarios y su socialismo está destruyendo la economía. Así que ¿ya estás más tranquilo con un López Obrador como Lula? ¿Lo ves menos peligroso que Hugo Chávez? ¿O que Kirtchner? Bueno, pues tú sabes, como se ha demostrado aquí los tres socialistas llevan a sus respectivos países a lo que tanto quisieron evitar: A más pobreza y no sólo eso, a la miseria, la desesperanza y la violencia. Los tres han fracasado. Y si en Venezuela hay crecimiento, este es sólo producto de la exportación de petróleo pero como aquí establecimos no se ha traducido en menos pobres, al contrario, en Argentina igual el país crece aparentemente pero sólo por la desesperación de los argentinos de deshacerse de su dinero para adquirir bienes inmuebles que al menos mantienen su valor con las devaluaciones. Los tres se metieron a generar inflación (recuerden el programa de “La otra Versión en donde LO compara la inflación con el calor de un motor (la economía) y que los tecnócratas quitan la inflación “el calor” apagando el motor) y los tres ya no saben como pararla, ¿Estaremos dentro de poco tiempo controlando precios y haciendo pactos) . Los tres han espantado a los capitales productivos y los tres han incrementado su desempleo y el empleo informal. Los tres son socialistas, los tres ponen “primero a los pobres”, pero sus métodos no funcionan y lo único que han logrado es destruir los auténticos generadores de riqueza que son los empresarios, los tres países tienen un futuro nada prometedor. ¿Permitiremos que México sea el cuarto en el club? Que López Obrador sea más cercano a Lula o a Chávez es irrelevante, no pueden coexistir el libre mercado y el socialismo y populismo esto está empírica y pragmáticamente demostrado.

¿Quieres regresar a la inflación? Vota por López Obrador, ¿Quieres devaluaciones que hagan talco tu patrimonio? Vota por López Obrador,¿Quieres precios controlados, carestía y mercados negros? Vota por López Obrador, ¿Quieres altas tasas de interés? Vota por López Obrador, ¿Quieres inseguridad física y jurídica? Vota por López Obrador. ¿Quieres obras faraónicas financiadas con déficit fiscal y/o deuda que sirven para maldita sea la cosa? Vota por López Obrador. ¿QUIERES COMPRAR EL BOLETO A LA PROXIMA CRISIS? VOTA POR LÓPEZ OBRADOR.

2 comentarios:

  1. Anónimo10:56 p.m.

    Para ti el libre mercado es la panacea entonces, y ¿por que ese libre mercado no ha funcionado nunca ni siquiera en los países más capitalistas como EEUU? Este país ha caído como cayo la URSS en 1991, y así cayo también Argentina con sus políticas de ajuste NEOLIBERAL dictadas por el FMI y también cayo la Federación de Rusia con Boris Yeltsin y sus políticas de apertura de mercados, mas desregulación = caos, pobreza, inflación, etc.

    No te ciegues ni pienses que el libre mercado es perfecto, en teoría bueno eso que ni que es bueno hasta el marxismo es mas perfecto!!! ¿Pero en la práctica?

    Ahora que tomas eso de la naturaleza del hombre de donde sacas que es egoísta, QUE TU SEAS UN EGOÍSTA NO QUIERE DECIR QUE TODOS SEAMOS ASI.

    PD: cita mas tus datos duros, de otra manera no podremos saber de donde los sacas y por lo tanto si son verídicos o no.

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  2. Por que al libre mercado no lo dejan ser eso...libre.

    Siempre hay algún burócrata que se siente más inteligente que los mercados lo interviene y de ahí vienen los problemas,

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