martes, agosto 25, 2015

El Efecto China

Los mercados suben hoy en día después de caídas espectaculares recientes por que el gobierno chino ha anunciado medidas, nuevas medidas de estímulo para impulsar su decayente economía.
El Banco Central de China ha recortado sus tasas para préstamos y depósitos en un 0.25%. El valor de las tasas se encuentra en 4.6% para préstamos y 1.75% para depósitos. Adicionalmente,  ha decretado que los grandes bancos tengan reservas en efectivo y que lo presten.
No es la primera, ni será la última vez que los chinos metan “estímulos”, en la economía.
Los partidarios de la “rectoría” del gobierno en la economía frecuentemente ponen a China como ejemplo de un gran éxito. China, supuestamente debe su éxito al adoptar un modelo “pragmático” de economía “mixta”.

Según Joseph Stiglitz, el gobierno chino ha evitado las deficiencias del capitalismo y el comunismo y encontrado una “tercera vía” al limitar la competencia privada, los mercados enteramente libres y mantener un estado fuerte y grande que controle y dirija la inversión.


Según Noam Chomsky el gobierno chino es “El más intervencionista y distorsionador de precios que existe en el mundo”. El éxito chino en las décadas recientes prueba que la planeación gubernamental es el mejor de los caminos para el éxito. Los países que han seguido el modelo “Neoliberal” de “libre comercio” se encuentran rezagados en comparación con economías reguladas como China.
El cómputo del PIB en China es engañoso y aún irrelevante. La medición del PIB es como medir el flujo de caja de una empresa e ignorar el balance. El producir toneladas de bienes físicos no es lo mismo que crecimiento económico si cuesta más producirlas que en lo que se venden. También el PIB puede crecer durante un boom originado por expansión crediticia debido a que en la medición del PIB no hay forma de distinguir entre las malas inversiones y la que tienen sentido económico.
Los chinos han gastado más que lo que vale su PIB, para hacer crecer su PIB y no en gasto que sea necesario, gastar por gastar, al grado de construir ciudades enteras, que permanecen vacías.
Si el gobierno construye una pirámide, que aporta absolutamente nada a los individuos, el PIB la contabilizará como crecimiento económico. En realidad, la construcción de la pirámide está desviando los recursos para fondear las actividades que producen riqueza real, y, por consiguiente, reprimiendo, sofocando la generación de riqueza real.

 La amenaza de una recaída en una depresión, ahora mucho peor, es muy real, desgraciadamente es muy real. No porque los remedios implementados hasta ahora estén en contra de lo que creo y pienso, sino porque lo estoy viendo que todo se perfila para una recaída. Cuando los estímulos vertidos por doquier agoten su efecto, no quedará nada, absolutamente nada que reemplace la demanda ficticia, mentirosa que han inducido. Los inversionistas y la gente en general deberán estar preparados para lo que nos espera en el mundo más allá de los estímulos…


Termino repitiendo, es necesario hacerlo el pensamiento de F.A. Hayek sobre todo este marasmo de estímulos y efectos cortoplacistas…
“No puedo entender la intensa concentración en efectos cortoplacistas…no sólo por que son un error intelectual serio y peligroso, sino por que son una traición a la principal tarea de un economista y una grave amenaza para nuestra civilización…”...“Es alarmante ver que todo el trabajo intelectual que se ha realizado para establecer las relaciones entre las fuerzas que en el largo plazo determinan los precios y la producción, nos digan ahora que debemos desecharlo, y de reemplazarlo por una filosofía de visión miope. ¿No se nos ha dicho que cómo “en el largo plazo todos estaremos muertos” la política económica debe estar basada enteramente en consideraciones cortoplacistas? Me temo que estos creyentes en el principio de después de nosotros el diluvio, obtendrán lo que están buscándose más pronto de lo que ellos desearían”
Economistas como Friedrich Hayek y Ludwig Von Mises llegaron a las mismas conclusiones en referencia a las economías dirigidas, intervencionismo y socialismo mucho antes de que se presentara la evidencia de lo que la planeación gubernamental es. Por supuesto, los ignoraron, e ignoran. Ahora, la teoría y la historia tienen su veredicto, y debemos hacer que la gente, la sociedad que ha sido y será afectada por la incompetencia de los planeadores centrales sepa y comprenda claramente que son ellos su principal enemigo y la causa de su desgracia.

viernes, julio 31, 2015

El Futuro de México Como Grecia

Recientemente, el 14 de julio, Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, señaló a mi juico acertadamente que México, registra al igual que Grecia, factores que generan riesgos importantes a las finanzas públicas, ya que el déficit en el sector público rebasa el 150 por ciento.
También, indicó que se observa que “debido al dinamismo que mantiene el gasto público, por arriba incluso del presupuesto corregido con el recorte de 124 mil millones de pesos anunciado a inicios del año, más los problemas de ingreso por el tema del petróleo, el déficit del sector público acumuló 180 mil 693 millones de pesos en el periodo enero-mayo, 2.2 veces por encima de lo registrado en el mismo lapso del año pasado, y el dato más alto para el periodo”.
Y por ello, las similitudes con problemas como los que llevaron a la crisis de Grecia son evidentes, advirtió.

Hasta aquí estoy 100% de acuerdo con Gerardo Gutiérrez, pero la deuda no es todo el problema.
Los comentarios sobre la crisis Griega se refieren al enorme nivel de la deuda gubernamental, que, como porcentaje del PIB pasó como se muestra en la gráfica de 79.6% en 1990 a 117 en 2014. 

Sin embargo, no es la deuda lo que está detrás de la crisis griega, como tampoco lo es para el caso de México. Es la destrucción de la generación de la riqueza, ese es el problema en Grecia y lo será para México si no se cambia ¡ya! La visión del gobierno de privilegiar el gasto improductivo gubernamental sobre la generación de la riqueza del sector privado.


En Grecia, el momentum en el crecimiento del gasto público aumentaba sin freno desde el año 2000 para llegar a un crecimiento de 45.5 % en marzo de 2009. Desde entonces, la tendencia al crecimiento ha ido declinando.
Las políticas fiscales y monetarias expansivas han sido el instrumento de sin número de actividades improductivas que han minado la generación de riqueza real.
Como los griegos, nos encontramos en un parte aguas originado por la caída de los precios del petróleo y también por la caída en la producción de petróleo para exportación, al grado que en este mes, la balanza internacional del Pemex fue por primera vez deficitaria en 25 años. 

Futuros Petróleo US Mensual NYMEX
Pero, no obstante la caída de los precios y de la producción, el estado mexicano se rehúsa a modificar su gasto corriente de acuerdo a las circunstancias. Ha habido un ajuste pero es limitado, el presupuesto "base 0" de Videgaray es limitado y timorato.



Tanto para Grecia como para México, por causas diferentes ha caído el gasto público lo que a detenido el desvío de riqueza a actividades improductivas de las productivas.
Los procesos de generación de riqueza en Grecia fueron severamente dañados como resultado de sus políticas de gasto público desenfrenado y política monetaria expansiva. Tal y como sucede con México. Este daño no es tan siquiera reconocido por varios economistas entre ellos el Nobel Joseph Stiglitz pero aún recomiendan regresar al derroche previo lo que haría que las cosas se pusieran mucho peor de lo que ya están.
No pueden entender, estos economistas y aquí Videgaray que ni el gasto público, y menos si es corriente y el bombeo monetario pueden generar riqueza.
El único que puede crear riqueza y mejorar la situación es el sector privado, ningún otro.
Sin embargo en Grecia el daño es mucho muy severo, las actividades gubernamentales improductivas erosionaron de forma importante a las actividades generadoras de riqueza real.
Como se muestra en la gráfica el índice de producción industrial cayó de 122 en abril de 2008 a 91 en marzo de 2015. El desempleo aumentó de 7.3 en mayo de 2008 a 25.6 en marzo de 2015.
Así, la amenaza real para Europa no es la salida de Grecia del Euro, ni su deuda, sino el daño tan terrible que las políticas de gasto público y monetario que han dañado en forma importante las bases de ahorro de varios países europeos, porque este problema no es exclusivamente de Grecia.
Aquí, la contracción de la monetización petrolero se ha “compensado”  con mayor gasto público 

Que, desde el 2008 muestra un crecimiento realmente alarmante, como puede apreciarse en la gráfica.
En Grecia, como en México tiene los gobiernos tienen que pararle al derroche en actividades improductivas, y continuar desviando los recursos del sector privado que serían empleados en la recuperación económica.  Esto significa que las actividades del gobierno deben de ser recortadas “hasta el mismísimo hueso”. Ahora que planean el presupuesto de 2016 “base 0”, que es en realidad un recorte limitado y timorato, debían de hacer como a nosotros que fiscalmente sólo nos dejan deducir de impuestos “aquellos gastos estrictamente indispensables para la actividad preponderante”, igual, que quede el gasto público para “aquellos gastos estrictamente indispensables para el país”, ni un peso más.
Obviamente estas medidas serán muy dolorosas para muchos individuos que se encuentran empelados en las actividades improductivas. Sin embargo, no hacerlo así, lo único que logrará es prolongar la agonía.

No se puede crear riqueza real de la nada.

miércoles, julio 08, 2015

Populismo en México I

Luis Echeverría Álvarez.


Recordemos del post previo que el modelo de Desarrollo Estabilizador quedó agotado en razón del proteccionismo y la nula exportación de manufacturas. México sólo exportaba agropecuarios y no mucho, y minería, es decir materias primas, pero tenía que importar los bienes de consumo que no se producían aquí y  bienes de capital aunque se intentó también sustituir estas importaciones, sin éxito como era de esperarse por su baja rentabilidad. Así, se empezó a incurrir en un déficit en la balanza de pagos, que tuvo que ser subsanado con la contratación de deuda externa, ya que las importaciones se pagan en divisas, no en pesos.
El último año de Gustavo Díaz Ordaz se manifestó un importante deterioro de las finanzas públicas debido a la expansión del gasto público, además que empezó a presentarse lo nunca antes visto: La inflación.
LEA llega al poder en medio de dos circunstancias desfavorables: la economía no va por buen camino y el gobierno es ya visto como una entidad autoritaria que requiere ser democratizada.  El 68 pesa en los ánimos.
El 1 de diciembre de 1970 Luis Echeverría Álvarez toma posesión en su discurso señala que “No es cierto que exista un dilema inevitable entre la expansión económica y la redistribución del ingreso. Quienes pregonan que primero debemos crecer para luego repartir, se equivocan o mienten por interés”.  Así,  desde el mismo primer día empezó el enfrentamiento con los empresarios.
A los problemas mencionados, al inciar su mandato, el desempleo y subempleo iban en aumento, así su secretario de Hacienda Hugo B. Margáin estaba en el dilema de continuar con el crecimiento pero a costa de un mayor endeudamiento externo para conseguir las divisas o desacelerar la economía. Escogió esto último por lo que se redujo la demanda agregada es sus tres componentes, consumo, inversión y gasto público mediante políticas fiscales y monetaria restrictivas. Con éstas medidas logró estabilizar la economía y sobre todo reducir el déficit de la cuenta corriente al pasar de 945.9 millones de dólares en 1970 a 726.4 en 1971. Pero esto, por supuesto tuvo efectos: El desempleo aumentó y la producción industrial sólo creció 2.1% respecto al año anterior.
No es el objetivo de este escrito analizar las cuestiones políticas, pero debe mencionarse que los ánimos estaban caldeados y que LEA era señalado por muchos, al ser el secretario de Gobernación como el responsable ideológico de los sucesos en Tlatelolco de 1968.
En marzo de 1971 la Universidad de Nuevo León tiene violentas protestas por una nueva ley orgánica. En el DF, el 10 de junio, se organizan protestas en solidaridad, pero fueron agredidos por un grupo paramilitar llamados “Los Halcones” en donde hubo varios muertos estudiantes. LEA se desentendió de los acontecimientos, pero pesaban en el ánimo nacional.
El todopoderoso presidente necesita hacer cosas urgentes que le lleven a justificar a la autoridad y se opta por un lado en corregir la situación económica, y, por el otro congraciarse con los estudiantes, sobre todo los comunistas, para dar legitimidad al sistema político.
Es decir, ante los reclamos que se hacen a un gobierno no democrático con partido de estado y democracia muy cuestionables, LEA y su partido el PRI reaccionan pensado que si remedian los problemas económicos a los ciudadanos y a los estudiantes se les da presupuesto a sus universidades y adicionalmente se le emplea,  no les importaría seguir bajo ese gobierno autoritario.
Así creció el presupuesto para la UNAM en  1,688%, el sector burócrata aumentó de 600,000 en 1972 a 2.2 millones en 1976, empleando en gran cantidad a egresados universitarios de los 60's. En el gabinete echeverrista había un 78% de egresados de la UNAM, y hasta un líder del 68 llamado Francisco Javier Alejo quien ocupó el cargo de director del Fondo de Cultura Económica.
Así que se propuso acelerar la economía a como diera a lugar. Los economistas , principalmente Horacio Flores de la Peña secretario de Patrimonio Nacional, aconsejaban a Echeverría, por supuesto a seguir el modelo keynesiano, es decir, incrementar aceleradamente el gasto público  y desentenderse de la inflación , el objetivo, por supuesto era elevar el empleo sustentado teóricamente en “La Curva de Phillips”, la cual intercambiaba mayor inflación por mayor empleo.
Flores Peña en su libro “Teoría y Práctica del Desarrollo”, escribe que:  ”El arma de los empresarios, nativos y extranjeros, es el problema de “la confianza” y el manejo de la inversión privada como arma política.” Ante este comportamiento “chantajista” de los empresarios, debe darse un cambio radical en la política económica: En vez de sólo ser espectador y promotor, debe de convertirse en actor.
Así promulga leyes para promover la inversión mexicana y regular severamente la extranjera. Manteniendo, claro está el proteccionismo y la sustitución de importaciones de sus antecesores. Con su discurso de la “Redistribución y la Justicia Social”, le pone la etiqueta a su proceder como el “Desarrollo Compartido”
Y así dio comienzo a la orgía del gasto público sin freno haciéndolo crecer en exceso, incrementando el déficit que tuvo que ser financiado por deuda interna y externa y la impresión sin control de billetes induciendo la inflación.
El déficit público al inicio de LEA era de 2.5% del PIB en 1975, y creció para financiar su expansión desmesurada hasta llegar al 10% en 1976. Creían los keynesianos que comandaban las finanzas públicas que el gasto público es el que detona el progreso. Desgraciadamente, esto, aunque se ha moderado sigue siendo la idea en el gobierno, y todo demuestra que es la idea de Videgaray.
La característica principal de los gobiernos populistas es propiciar grandes niveles de gasto gubernamental, y, para financiarlos no recurren al incremento de impuestos, su populismo mismo se los impide sino que recurren a muchos créditos internos y externos, e incluso recurren a la impresión desbocada de dinero.
  
Debido a la impresión de dinero podemos apreciar en la siguiente figura, como la inflación saltó del 5% al 21% y terminó el sexenio casi en el 30%. 


 Y pues sí, recordemos que la Demanda Agregada contiene el término G, el gasto público, elevarlo de forma inusitada, por supuesto que levantó el PIB, como podemos ver en la figura que sigue.


Grandes programas de obras públicas se tuvieron, todas emprendidas con gran urgencia para levantar el PIB y detonar el “efecto multiplicador” keynesiano. Aquí se inició por ejemplo el proyecto de la Nucleoeléctrica de Laguna Verde, que no fue concluida sino hasta fines de los 1980s, con la urgencia se  invirtió en cantidad de proyectos pobremente estudiados y en “elefantes blancos”,  que resultaron ser rotundos fracasos y un enorme dispendio. También se crea un enorme desequilibrio de las finanzas del gobierno se inicia cuando éste decide acelerar indiscriminadamente, la supuesta nacionalización de Empresas, de todos tipos, como la del cobre, Telmex de la que acaba de adquirir todas sus acciones,  las cuales fueron adquiridas y expropiadas utilizando fondos públicos , también comprará empresas en quiebra para sostener el empleo; además, impulsará los ejidos colectivos y el reparto masivo de tierras, todo lo cual agravará el conflicto con los organismos de empresarios, especialmente al final de su periodo con motivo de la expropiación de cien mil hectáreas de los valles del Mayo y del Yaqui, hecho que desencadenará una campaña de desprestigio en su contra por parte de los empresariales que lo etiquetarán de “populista”.  Esto sin contar que al ser mal administradas, generaron gigantescas pérdidas y por lo mismo, un mayor déficit presupuestal.
Como consecuencia de este gasto público obsesivo, la deuda externa creció de los manejables 6,000 millones de dólares que había heredado de Díaz Ordaz a más de 20,000 millones. Hugo B. Margain, su secretario de Hacienda que venía en el puesto desde Díaz Ordaz, se opuso al gasto inmoderado que realizaba Echeverría en su inacabable periplo populista. Sus discrepancias con la política echeverrista lo llevaron a dimitir el 29 de mayo de 1973. Antes de abandonar su puesto, exclamó:

"La deuda externa y la deuda interna tienen un límite. Y ya llegamos al límite."

Fue sucedido por el abogado y entonces titular de la CFE, José López Portillo. Que por cierto no tenía, y nunca tuvo la más mínima idea de economía o finanzas.
En consecuencia, de estos actos la contraparte privada en la demanda agregada,  el C + I, consumo e inversión fue descendiendo por el enfrentamiento y la enorme tensión que el giro político a la izquierda, declaradamente socialista.
Cabe señalar que la emisión de leyes en beneficio social se dio principalmente en la primera parte del gobierno de Luis Echeverría, es decir, de 1970 a 1973 cuando los empresarios aún mantenían una actitud tolerante hacia su gobierno, pues las diferencias entre los empresarios y el Ejecutivo Federal estuvieron presentes desde el principio. La inconformidad de los empresarios radicó en el cambio que sufrió la política económica mexicana que a diferencia del periodo anterior, no los tomaba en cuenta para su elaboración. Por ello el sector  agrupó en el Consejo Coordinador Empresarial, en mayo de 1975, en cuyos estatutos se señalaba que la actividad económica debe estar en manos de particulares y no del Estado; que el control de precios ha llevado al estancamiento de la economía; y finalmente que en la cuestión educativa es conveniente que también intervenga la iniciativa privada. Lo anterior fue sin duda la expresión de inconformidad respecto a la política seguida por el Ejecutivo, quien tomó los señalamientos como un desafío a su autoridad. Sin embargo el presidente no cambió rápidamente su postura  su poder creó el Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (FONACOT) y con el aumento de precios se inicia el ciclo inflacionario, la gente comienza a perder poder adquisitivo, el gobierno de corte populista decide aumentar los salarios para compensarlo y así se inicia y continúa la espiral inflacionaria sin control.

La siguiente gráfica muestra la evolución del cambio en el salario mínimo en términos reales, esto es, descontando la inflación. 


Los aumentos de salarios, nunca son suficientes y jamás logran alcanzar a los precios, por lo mismo el pueblo en general pierde poder adquisitivo. La cacaraqueada “Justicia Social” por supuesto que no se da peor aún vuelve al final a los pobres mucho más pobres, mientras que los ricos se benefician de la inflación debido a las tasas de interés que el gobierno se ve obligado a aumentar para evitar la fuga de capitales.
Pero el excesivo gasto público, la inflación y las reiteradas subidas  al salario, mayores que la inflación no lograron abatir el desempleo, lo cual corrobora que la famosa curva de Phillips que supuestamente intercambia inflación por empleo es una falsedad keynesiana más,  solamente en 1974 tuvo una reducción para luego exacerbarse con la crisis en 1975.


Para el final de su mandato,  la diferencia de inflaciones de México-Estados Unidos acumulada durante varios años, sin ningún ajuste del tipo de cambio, sobrevalúa al Peso; es decir el Peso Mexicano, puede comprar mucho más en el extranjero, que aquí. Los productos extranjeros se abaratan y crece el contrabando. Por el contrario las Exportaciones disminuyen, al aumentar los costos de producción y encarecerse la fabricación de productos hechos en México. La entrada de divisas cae y bajan las reservas.
Ante la falta de acción oportuna del Gobierno y las tendencias socializantes de la Economía, los analistas económicos observan el crecimiento alarmante del endeudamiento exterior, aunado a la sobrevaluación de la moneda y todo esto da lugar a una compra masiva de dólares, para protegerse de una inminente devaluación de la moneda.

Ante la fuga de capitales, se agudiza la crisis, los niveles de sobrevaluación son insostenibles, el Gobierno se queda sin divisas que respalden su moneda y por lo tanto decide devaluar así que el 1º de septiembre de 1976 poco antes de entregar a su sucesor José López Portillo el peso de devalúa de $12.50 a $20.00, como en un acuerdo con su sucesor de ser el saliente el que asuma el costo político de la devaluación.

Sin embargo, no obstante la devaluación, como el poder adquisitivo del salario mínimo había subido 31.6% en términos reales por arriba del nivel que se tenía en 1970 toda la clase trabajadora estaba feliz, que importaba si se venían abajo las reservas internacionales y que importaba si el dólar se volvía más caro, después de todo ellos ni utilizaban los dólares. La fiesta era en grande, todo mundo tenía dinero y eso era lo importante. Que la Inflación ya galopaba rumbo al infinito, pero que importa, si los salarios crecieron muy pero muy por arriba de ella. 

Pronto aprenderíamos que no había motivo de regocijo, la hidra de las mil cabezas de la inflación estaba para quedarse devastando la economía del país en los siguientes 17 años.

Escribir sobre este primer presidente populista en México viene muy al caso en estos tiempos en que el populismo cobra un tremendo auge. Parece ser que en lugar de que el estatismo, intervencionismo y socialismo Estado de Bienestar sean cuestionados por su visible fracaso manifestado en recesión y desempleo,  los ciudadanos, por el contrario, se van con “El Canto de las Sirenas Populista”, tal y como lo podemos ver en la mayoría de los países sudamericanos muy especialmente en Venezuela, Argentina y Ecuador, en Europa con Francia Hollande, en España con la amenaza de Podemos y Pablo Iglesias, en Grecia con Syriza y el primer ministro actual el declaradamente comunista Alexis Tsipras y aquí en México con la amenaza latente de López Obrador y Morena, para el 2018.
Ninguna aventura populista ha terminado bien para los pueblos que la han intentado, todos acaban como nosotros lo demostramos desde 1975 con crisis recesivas, devaluaciones, empobrecimiento masivo. Y peor aún en enfrentamientos con distintos componentes de la sociedad, como LEA con los empresarios, misma cantaleta nefasta que repite AMLO y "Su mafia en el Poder"....

Que este escrito sea un llamado al recuerdo y a la conciencia de lo que podríamos llegar a sufrir si otro populista se empodera en nuestro país.

martes, junio 23, 2015

El Desarrollo Estabilizador

La izquierda ha acuñado el término “Neoliberal” para denostar  pero lo peor es que es un término que se usa para confundir sobre el real Liberalismo, así que con el propósito de aclarar los términos vamos analizando los últimos años de la historia económica de México, para tratar de subsanar este síndrome amnésico patológico que lleva a la izquierda como siempre a tergiversar y externalizar  para confundir.
Para entender el surgimiento del “Neoliberalismo “, debo remontarme a épocas que hoy parecen muy remotas, sobre todo para los jóvenes que no vivieron ni padecieron mucho de lo que voy a escribir.
Los inicios de esta historia hablan del PRI autoritario, de “La Dictadura Perfecta”, del “Nacionalismo Revolucionario”, 
Sólo de 1910 a 1930, la época de la Revolución tuvimos una situación parecida a la que estamos padeciendo de 1982 a la fecha, de los años 30, desde 1934 hasta 1982, por 50 años la economía de México creció a tasas del 6 por ciento. Del 82 a la fecha las tasas de crecimiento no llegan al 2 por ciento, y si descontamos el crecimiento poblacional el resultado es cero. Esto, por supuesto no sólo incluye a los gobiernos del PRI, también a los del PAN. ¿Por qué? Veamos…

EL Desarrollo Estabilizador

Debo remontarme a épocas muy distantes, pero que explican primero el surgimiento del populismo, con Luis Echeverría Álvarez y continuado por José López Portillo, esto nos proporciona una base más sólida para entender el desenvolvimiento de la Economía Mexicana desde Miguel de la Madrid a la fecha, el denominado período “Neoliberal”.
Al terminar la 2ª Guerra mundial, el mundo entero comenzó una expansión económica sin precedente, puede afirmarse que no fue sino hasta entonces en que realmente terminó la Gran Depresión que inició en 1929. Este auge fue contagiado a México que comenzó a importar bienes manufacturados principalmente de los EUA, pero nosotros, que prácticamente carecíamos de industria sólo teníamos para exportar productos agrícolas, minería y algo de petróleo, la balanza de pago era deficitaria, y los dólares adicionales sólo podían ser adquiridos mediante deuda pública. Los dólares  transformados en pesos causaron una gran inflación. Fue con Miguel Alemán que comenzamos a combatir la inflación mediante la industrialización bajo el esquema de sustitución de importaciones.  Que, sin embargo resurgió.  Los bienes de capital tuvieron un incremento llegando a importar el 40% debido a que con las políticas de la sustitución de importaciones se tenía que adquirir la maquinaria y el equipo para el proceso productivo. En cuanto al producto intermedio, las importaciones se encontraban entre el 45 y 50% ya que se necesitaban de piezas para realizar la producción, por lo cual no necesariamente se tenía que reducir el volumen de importaciones.
Afortunadamente, o quién sabe, quizá fue desafortunadamente en los años 1960’s se encontraron grandes cantidades de petróleo en lo que se denominaba  “La Faja de Oro” con lo que empezó el venero del diablo a actuar y permitirnos exportar y conseguir las preciadas divisas.
Ya con divisas, fue relativamente fácil bajar la inflación y mantener el tipo de cambio con el dólar constante, lo que llevó a México de 1958 a 1970 a lograr altas tasas de crecimiento económico y muy importante con muy baja inflación, lo que se llamó el “Desarrollo Estabilizador” de Antonio Ortiz Mena que fue secretario de Hacienda bajo los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz. Las tasas de crecimiento eran ligeramente superiores al 6% y la inflación del 2%
Bajo la perspectiva de esas cifras, no extraña que esos tiempos sean vistos con añoranza, y que muchos quisieran regresarnos a esas épocas del “Milagro Mexicano”,  aunque debe señalarse que existía al menos un serio problema, el de la falta de capital y de formación de capital, esto es de ahorro.
Esto es,  en el país no había suficiente capital como para crecer sostenidamente: las actividades de producción requieren capital, por ejemplo, préstamos para crecer y dentro del país no se generaba ese capital.
Lo mismo para las personas que, por ejemplo, querían comprar casas por medio de hipotecas… la escasez de ahorro impedía que hubiera suficiente dinero para prestarles.
La sustitución de importaciones, por supuesto se acompañó del proteccionismo esto es proteger a la industria local de la competencia externa, se pensaba, y todavía hay muchos que así piensan que el desarrollo industrial sólo puede lograrse cerrando fronteras y con una política rectora por parte del estado.
Según Carlos Tello “Notas sobre el Desarrollo Estabilizador” Nos habla del esquema mercantilista imperante,
“Los empresarios, incluyendo –a los banqueros–, se comprometían a  invertir, y mucho, y a cambio de ello tendrían utilidades considerables. El gobierno les daría el apoyo necesario, incluyendo todo tipo de subsidios, para que así fuese. El sistema tributario no gravaría en exceso a las utilidades de sus empresas y los intereses y los dividendos mantendrían su carácter de ingreso personal anónimo para fines tributarios. La industrialización del país, que llevarían a cabo fundamentalmente los particulares con el apoyo del sector público, se desenvolvería, en el capítulo de las manufacturas, bajo un rígido sistema de protección (tarifas y controles cuantitativos) frente a la competencia del exterior."
No es de extrañar que, muchos quisieran que esto se repitiera.
Sin embargo, debe insistirse, el gobierno, se comportaba conservadoramente en el manejo de sus finanzas, sin contraer deudas cuantiosas y financiándose con sus propios recursos.
La aplicación de la idea proteccionista parecía estar funcionando muy bien en medio de una estabilidad económica notable. En los mercados nacionales había productos fabricados en México: las empresas en México tenían mercados cautivos nacionales pues las importaciones estaban prohibidas o tenían impuestos muy altos de importación.
Sin embargo, esas empresas no tenían incentivos para mejorar la calidad de sus productos, ni reducir sus precios. No tenían la presión de la competencia para hacerlo. Podían hacer con el consumidor los que viniera en su real y regalada gana. Es decir, en México no existía el Capitalismo, lo existía era el viejo mercantilismo acompañado del favoritismo del gobierno a ciertos y específicos “empresarios” que eran favorecidos por las políticas públicas de la “rectoría” del estado.
Por esta misma razón surgió con fuerza inusitada el contrabando. Si, por ejemplo, los consumidores querían comprar cigarros, los disponibles eran todos producidos en México… pero había oportunidad de comprar cigarros importados en el mercado negro de contrabando. La TV más popular era la Sony, más sin embargo todo aparato de esta marca era de contrabando. En estas épocas, que se prolongaron también en los 1970’s y parte del 1980’s en que seguimos comercialmente encerrados cualquier fulano con que anunciara a la Secretaría de Industria y Comercio que iba a fabricar un bien, automáticamente las aduanas se cerraban para ese bien. Así por ejemplo sólo existían tornamesas marca Garrard que habían comprado un modelito obsoleto al fabricante original y sólo de éstas había.
Éste fue uno de los efectos secundarios de la política proteccionista, el abrir una oportunidad de negocio para los contrabandistas. La amplia frontera con los EEUU hizo posible introducir al país todo tipo de artículos que se ofrecían en mercados ilegales.
Pero el proteccionismo conlleva dos problemas graves: Primero que el crecimiento de la industria estaba limitado a sólo el mercado interno, al principio sí crecían, porque no había nada, pero más adelante no podía crecer más allá del crecimiento de la población, y Segundo, al estar protegidos, no les interesaba para nada exportar, y en consecuencia mejorar su productividad y competitividad, estaban felices con el esquema mercantilista libre de competencia.
Pero el error más grave se cometió cuando se intentó extender el proteccionismo y la sustitución de importaciones a los bienes de capital, es decir máquinas y herramientas que producen los bienes de consumo.
Es fácil por ejemplo producir cerveza o cigarros, pero no lo es producir las máquinas que los producen. Y no sólo es la dificultad de producirlas, es que el mercado interno no da para justificar las cuantiosas inversiones.
Las acciones de la política proteccionista requerían estimular a las empresas para sustituir importaciones y para ello se les podían otorgar subsidios o tratamientos fiscales preferentes. Estas acciones, desde luego, produjeron gastos adicionales del gobierno, que tuvo que iniciar una tendencia de endeudamiento creciente (muy clara en la etapa del populismo).
Las empresas se acostumbraron a recibir ayudas gubernamentales, una idea que aún prevalece en  nuestros días. Pero selectivamente, había que estar en la lista de empresas con interés del gobierno para ser desarrolladas.
Y toda la inversión que hubo en la industria en el campo cero, o casi cero, debido a la inseguridad en la propiedad de terrenos, los que cada vez eran más pequeños e ineficientes para producir. La Reforma Agraria sencillamente no funcionó como generador de ingresos para su población.
Así el crecimiento de México dependía de las divisas, de los dólares que sólo se obtenían de los productos agropecuarios, la minería y el petróleo, que al principio fueron suficientes pero que más adelante se quedaron cortas para cubrir el creciente déficit en la balanza de pagos,
Ya para el 8 de junio de 1971, con motivo de la reunión anual sobre México del Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso celebrada en Washington D. C., Mario Ramón Beteta , secretario de Haciende ya con Echeverría explicó a los organismos financieros internacionales que:

“Para consolidar debemos contrarrestar los factores limitantes del desarrollo que se habían venido acumulando. Es decir, el excesivo endeudamiento externo, la escasez de ahorro público y el creciente déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos…”

El Desarrollo Estabilizador había muerto, dando paso al “Desarrollo Compartido” de Luis Echevarría que inaugura la etapa del populismo en el manejo económico de México.


viernes, mayo 22, 2015

No Voto

Las fobias a políticos y sus correspondientes partidos han creado a “los independientes” Pero ¿Qué significa ser independiente? Independiente lo entiendo como alguien que no tiene ideología alguna, no tiene compromiso, y en consecuencia puede proceder de cualquier forma.
También muy en esa dirección están los candidatos “no políticos”, o antipolíticos. Tenemos a deportistas como Cuauhtémoc Blanco el futbolista que hizo su carrera principalmente en el club América, postulado para alcalde de Cuernavaca, Ana Gabriela Guevara la velocista olímpica que ya ha ocupado cargos, Carmen Salinas, la actriz de comedia, Lagrimita el payasito. Me queda muy claro que Blanco era un gran jugador, que Guevara corría rápido, que Salinas es chistosa, y Lagrimita no lo he visto. Pregunto ¿Queremos un congreso lleno de futbolistas, atletas y actores, locutores, y cualquiera que sea muy conocido desempleados? Todos ellos figuras conocidas y con “calor popular”. Pero terriblemente ignorantes en la cosa pública, ¿Se imaginan a Cuau buscando jefe para la policía de Cuernavaca, pondrá a algún colega, el que metía los goles en el América? ¿O cómo? Es realmente no malo, sino lo peor que nos puede pasar tener a ese montón de ineptos pero eso sí muy populares en algún cargo público. Pero peor que su ineptitud es que son enteramente manipulables por los dueños del sistema.
El problema es el sistema, no se puede votar por los de acuerdo corruptos políticos y sus partidos, así que tenemos que votar contra el sistema.
Pero si no hay candidatos liberales, entonces el voto anti sistema es precisamente NO VOTAR, ni siquiera ir, nada, un domingo como cualquier otro. Esto es enviar un mensaje de protesta contra el sistema, no contra el PRI, o EPN, no, contra el corrupto sistema que nos tiene hasta la madre. No te tragues el cuento de que si no votas favoreces al PRI, al dinosaurio, no puedes ir y votar por otro candidato que es igual de estatista o peor que el que está en el poder, ni tampoco por los carentes de definición política, o simplemente porque metía muy buenos pases a los delanteros del América, o te hacía reír en sus comedias. No vale la pena caer en especulaciones que te llevan a seguir votando por “el menos malo”, y con tu voto dar legitimidad al corrupto sistema. No caigamos en la trampa.
No votar significa no legitimar al corrupto sistema.  No votar significa repudio a la intrincada reglamentación y obstáculos para crear partidos nuevos como alguno que vaya a contra corriente socialista-estatista a favor del liberalismo.
Este domingo 7 de junio, es un domingo normal, y al verlo así estás mostrando tu repudio al gran circo de la democracia, los políticos los partidos políticos y los payasos populares que se han enrolado de políticos.





martes, mayo 05, 2015

Las Utilidades y la Constitución, El Reparto de Utilidades

Este 31 de mayo es el límite para que los explotadores, cerdos capitalistas, hagan el reparto de de sus ganancias a su explotados trabajadores que durante todo el año les han robado el valor de la plusvalía de sus productos y aunque no es lo que debería de ser les tendrán que dar el 10 por ciento de sus utilidades brutas. Así casi, casi está escrito en nuestra  Constitución “La primera y más progresista de todas”
Todos lo sabemos, el Artículo 123 que se encuentra bajo el Título Sexto “Del Trabajo y la Previsión Social” establece el fundamento a las leyes (él mismo es muy extenso y detallado) que regulan las relaciones laborales. De toda la Constitución, es esta la porción más Marxista, léase comunista, y su efecto ha sido claramente evitar la creación de empleos. Es inexplicable que los políticos no quieran darse cuenta que está aquí indudablemente la principal explicación de la falta de empleo, de la economía informal, de la falta de inversión y de crecimiento económico. Quizá si se dan cuenta pero no quieren cambiar para no enfrentarse a los sindicatos corporativistas y a todos los izquierdistas de todos los sabores y colores.
Ya reiteradamente hemos expuesto, que nuestra Constitución se inspira fuertemente en las doctrinas comunistas de la triunfante revolución Bolchevique de 1917, el artículo 123 que legisla las relaciones laborales es quizá el mejor ejemplo de esta línea de pensamiento y es muy evidente que su contenido está fuertemente influido por las tesis expresadas en el Tomo I de “El Capital”, la principal obra de Karl Marx. Veamos, como se incluye el pensamiento de Marx en nuestra Constitución:
Marx se diferencia de otros socialistas utópicos de su tiempo Fourier, Owen, Lasalle en que introduce una argumentación pseudo-científica, tratando de hacerla positiva, e introduce un lenguaje "liberal" precisamente para atacar al liberalismo. Marx, al igual que los liberales veía al Estado como fuente de explotación por lo que quería acabar con los privilegios de la oligarquía. Para Marx, el laissez faire era una nueva forma de opresión: Una clase -los propietarios capitalistas y burgueses- explotaba a otra -los trabajadores asalariados, a quienes Marx denominó proletariado (de prole por el gran número de hijos que tienen). Marx iguala al capitalista con el señor feudal y sus siervos, y compara las utilidades empresariales con los tributos de los siervos, y concluye que las utilidades no son otra cosa que un excedente sustraído del trabajo el que llamó la plusvalía. Bajo esta tesis, el Capital no es otra cosa que trabajo pasado traído a valor presente. Las conclusiones sobre el Capitalismo de Marx siguen a esta premisa: Concentración de la riqueza, acumulación de capital, crisis recurrentes y finalmente la dictadura del proletariado que se da por la vía violenta, la Revolución, cuando los proletarios, cada vez más se apoderan de lo que es suyo, puesto que fue creado con su trabajo, se apoderan del Capital y de la propiedad privada.
Marx comienza a construir su teoría invocando a Aristóteles: "No puede existir cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad". Por tanto, según Marx, en las dos cosas intercambiadas tiene que existir "un algo común y de la misma magnitud".
Y este “algo en común que encuentra Marx” es el trabajo. "Injusticia existe, cuando se intercambia un producto "A" por un producto "B", y sus valores -el tiempo laboral necesario para producir cada uno de ellos- no son iguales; es decir, cuando no se cambian equivalentes”. Aquí de entrada existe un primer error, por ejemplo, existen una gran cantidad de recursos naturales, que valen, y que pagas por ellos, pero no tienen nada de trabajo incorporado.
Pero no sólo los recursos naturales demuestran el error de Marx., el primero en demostrarlo fue el economista austriaco Eugen von Böhm-Bawerk que nos dice que, el valor no es algo que este intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades. El intercambio ocurre cuando dos individuos valoran en igual o menor medida lo que cede contra lo que obtienen.
Y así es, todos los bienes tienen un valor subjetivo, y su valor nunca está relacionado en forma alguna con el trabajo incorporado, ejemplos sobran, un vino corriente y uno fino llevan prácticamente el mismo trabajo en recolectar, exprimir, fermentar, y sin embargo sus precios son muy diferentes. Departamentos en una zona residencial de lujo céntrica, que llevan prácticamente los mismos materiales y trabajo de albañiles, valen mucho más que ese mismo departamento en una zona periférica, obras de arte, un Van Gogh, vale infinitamente más que el de un pintor de un parque y ambos llevan aproximadamente la misma cantidad de trabajo. Por tanto, queda demostrado que las tesis de Marx son un error y por consiguiente toda deducción que se derive de ellas, en específico la “Plusvalía Capitalista”.
Marx dice que, el trabajador no recibe el producto íntegro de su trabajo sino tan sólo el salario mínimo de subsistencia, el capitalista se apropia del excedente producido. Es decir, por ejemplo, el obrero trabaja diez horas, pero sólo cobra lo producido en dos. De las otras ocho se apodera el capitalista. Esto es el trabajador debería de recibir el 100% del valor de su producto para no ser explotado.
Esto es muy importante desde el punto de vista de marketing político, para los socialistas, ya que es muy humano creer que el trabajo que uno realiza no está lo suficientemente bien valorado, y en estas tesis encuentran salida la frustración de muchos.
Sin embargo, como hemos visto, simplemente no es cierto que los bienes valgan por la cantidad de trabajo implicado en su elaboración, en otras palabras, las cosas no valen por lo que cuestan, sino por el valor que la gente les otorga.
En tiempos de Marx, los economistas reconocían tres factores para la producción de un bien: Capital, trabajo y tierra. La genial aportación de Böhm-Bawerk consistió en descubrir la auténtica esencia del capital recurriendo al análisis de un factor ignorado: el tiempo.
Veamos como el Böhm-Bawerk se sirve del tiempo para desarticular la teoría de la explotación. Una cosa es que deba pertenecer al obrero el producto íntegro de su trabajo o su valor correspondiente -lo cual Böhm-Bawerk y cualquiera acepta- y otra que el obrero deba percibir ahora todo el valor futuro de su trabajo.
Al contrario de lo que el autor de “El Capital” consideraba, el empresario no explota al trabajador porque, para empezar, las mercancías no se valoran por el coste de producirlas sino por lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas. Además, el empresario restringe sus gastos en bienes de consumo, ahorra dinero e invierte sus fondos en la adquisición y alquiler de factores productivos a los cuales paga ahora con vistas a poder vender los productos que fabriquen. Así que les adelanta el dinero a los trabajadores mucho antes de que las mercancías se coloquen en el mercado y ¡Se vendan!. Por esa diferencia de tiempo se queda con un interés, el llamado beneficio capitalista, porque no es lo mismo 100 pesos hoy que la misma cantidad en 5 o diez años. El interés se explica por qué el ser humano valora más un bien hoy que en el futuro, por eso está dispuesto a pagar un interés por tener hoy su salario. De modo que el empresario le da un salario al trabajador aun no sabiendo si va a conseguir vender todo su stock y librándole de ese riesgo a aquél.
Un buen ejemplo de valor adquirido por el tiempo, es el del vino que debe añejarse por varios años para que adquiera su alto valor. ¿Tendría el trabajador vinícola que esperar 20 años para que el vino adquiera su valor? O ¿Se tendrá que conformar con el valor del vino joven muy inferior?
En tiempos de Marx, hace 150 años, veía este personaje mucho vapor, mucho músculo no existía prácticamente otro factor de producción: La tecnología, las máquinas de control numérico, la robótica. ¿Qué diría Marx de un auto que es producido casi enteramente por robots? Los obreros que sólo se utilizan para colocar los asientos en sus rieles (no le han encontrado como hacerlo con robots), y supervisar el proceso ¿les correspondería todo el valor del automóvil?, esto mismo podemos decirlo de infinidad de productos, que se me ocurren al azar, chips de computadora, medicinas, y un sinnúmero de bienes fabricados, para los que la intervención del trabajo humano es muy pequeña, el costo de la mano de obra es sólo una pequeña fracción del valor final del producto. ¿El supervisor del proceso de fabricación de un medicamento que se hace enteramente por máquinas debe llevarse por salario el valor de toda la producción?
Aquí está clara la importancia del capital de la acumulación, de la inversión, del interés, de la investigación, desarrollo e innovación.
No cabe duda, que si en el contexto del siglo XIX las ideas de Marx eran falsas, en la actualidad, son simplemente ridículas.
Claro, todavía hay algunos socialistas que intentan rebatir, mediante furibundos ataques a esta “lógica burguesa”, todas ellas tan ridículas, que simplemente no sé si dan ganas de reír o de llorar.
Así, no obstante lo falaz que sean las tesis comunistas, estas se siguen enseñando en las Universidades, y se enseñan como verdaderas, y muchas gentes todavía creen en ellas, y no obstante que desgraciadamente cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria. Siguen vivas, y en nuestra Constitución son letra viva.

Empieza el Artículo 123 con un buen deseo: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social para el trabajo”
Derecho al trabajo ¿eh? Y ¿qué pasa con los millones que no lo encuentran? ¿En dónde y con quién pueden reclamar su derecho?

Luego se sigue estableciendo las condiciones de jornadas máximas, descanso obligatorio prohibición de emplear a menores de edad, condiciones sin “esfuerzo” para las mujeres embarazadas, etc.  Los salarios mínimos, despido de trabajadores, todos ellos “progresistas”, pero nuestro interés, por el momento se centra en el reparto de utilidades.
Aquí, el marxismo entra en toda su carga ideológica de la explotación del trabajador por el patrón cuando en el párrafo IX que a la letra dice Y vamos comentándolo párrafo a párrafo:
“Los trabajadores tendrán derecho a una participación en las utilidades de las empresas, regulada de conformidad con las siguientes normas:”
Que debería decir, para corregir la plusvalía capitalista que te roba el patrón, le voy a obligar que te de algo de ella.
a) Una Comisión Nacional, integrada por representantes de los trabajadores, de los patronos y del Gobierno, fijará el porcentaje de utilidades que deba repartirse entre los trabajadores;
Por supuesto, que el gobierno tenía que meterse aquí también.
b) La Comisión Nacional practicará las investigaciones y realizará los estudios necesarios y apropiados para conocer las condiciones generales de la economía nacional. Tomará asimismo en consideración la necesidad de fomentar el desarrollo industrial del País, el interés razonable que debe percibir el capital y la necesaria reinversión de capitales;
Vaya, si quiera no quitan el 100% de las utilidades y dan algo de oportunidad para acumular capital y mejorar la planta productiva.
c) La misma Comisión podrá revisar el porcentaje fijado cuando existan nuevos estudios e investigaciones que los justifiquen.
Al arbitrio del burócrata que va a determinar cuánto extra de impuestos, ahora a mis explotados trabajadores les tengo que dar.
e) Para determinar el monto de las utilidades de cada empresa se tomará como base la renta gravable de conformidad con las disposiciones de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Los trabajadores podrán formular ante la Oficina correspondiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público las objeciones que juzguen convenientes, ajustándose al procedimiento que determine la ley;
Así tengo que entregar toda mi contabilidad a los trabajadores y ellos como jueces dictaminarán si los estoy o no explotando para así determinar cuánto de la plusvalía capitalista me pueden bajar.

f) El derecho de los trabajadores a participar en las utilidades no implica la facultad de intervenir en la dirección o administración de las empresas.
Siquiera, si no de una vez al ingresar les doy mejor acciones…

Esto que se conoce como PTU (Participación del Trabajador en las Utilidades) es la principal causa de desempleo en el país. NO le busquen tanto, es llevar a los hechos la absurda teoría de la explotación capitalista de Marx, es pues, comunismo. Y no obstante que por un lado se ha demostrado que es falsa la explotación, por otro lado, si es una importantísima merma en la rentabilidad de una empresa en México, sumemos 30% de las utilidades de Impuesto Sobre la Renta, y un 10% de PTU, resultado 40% de merma sobre las utilidades. Y luego se quejan de la falta de inversión.

Da ternura ver a los presidentes en foros internacionales como por ejemplo en Davos, Suiza,  promoviendo la inversión extranjera en nuestro país, ¿Creerá que no saben de este Artículo 123? ¿Creerá que no saben que en otros países simplemente no “se explota” al trabajador y por consiguiente no le dan reparto de utilidades? ¿Cómo convencer a un inversionista al que le vas a quitar el 39% de sus utilidades, mientras Macedonia, Estonia, Irlanda, China, India, etc. etc. sólo le van a quitar entre 10% al 12%? ¿Cómo? No hay forma, los capitales no van a llegar a México y seguiremos con nuestro raquítico crecimiento, imputable siempre al socialismo.

Me dirán pero ahí están las armadoras y aeronáuticas que están invirtiendo fuerte en México, la respuesta es muy sencilla, no es lo mismo transportar autos y aviones que otros productos, la cercanía geográfica con el mayor mercado del mundo es determinante.


Y mientras existan esos “otros” países, el nuestro y nuestra Marxista Constitución quedaremos marginados, de la inversión y del empleo. Inmersos en nuestra pobreza, pero eso sí, con leyes “muy justas”.

lunes, abril 20, 2015

¡Abolir las Utilidades!

Muy frecuentemente me encuentro con la idea de explotación por parte de los ladrones patrones capitalistas, desgraciados parásitos sociales que utilizan sus ganancias para vivir a todo lujo y sus hijos de mirreyes, la siguiente caricatura del monero comunista Rius, ejemplifica muy bien este orden de ideas, que están sumamente arraigadas en los izquierdistas, en especial en los seguidores de AMLO y su partido comunista MORENA, y el calificativo comunista lo aplico, porque es lo que encuentro en su repertorio de propuestas,  en sus páginas en Facebook, en su propaganda, como esta que estoy mostrando debida al monero Rius.




 Por esto, me interesa de sobremanera considerar seriamente el concepto de utilidades también llamadas beneficios, y ganancias.
Y debo definir, para que quede muy claro lo que debe de entenderse por empresario en este y en todos mis escritos: Es todo aquel que utiliza su capital acumulado (ahorros) y bienes de capital para ofrecer bienes o servicios que satisfacen los deseos y/o las necesidades de los consumidores. Así que bajo esta definición, no necesariamente estamos hablando de un potentado millonario, aunque los incluye, también se trata del dueño de un pequeño restaurante, de una papelería, de bar, que son empresarios. Cumplen a la perfección con la definición dada.
La idea central del pensamiento izquierdista es básicamente desdeñar la utilidad empresarial y tomarla como inmerecida, como no ganada, y lo que es peor que implica un lucro injusto, que es tomado tanto de los propios empleados del capitalista como de los consumidores. Esta es la idea básica que subyace al derecho al todo producido por el trabajador y la doctrina Marxista de la explotación, tal y como lo muestra Rius en su caricatura.
Puede decirse que la gran mayoría de los políticos y en consecuencia los gobiernos, casi todos, respaldan esta opinión, en diversos grados, los más benevolentes son lo suficientemente generosos para acceder que una fracción de las utilidades pueda ser dejada a los “explotadores”.
Y no hay modo de argüir sobre esto. Los argumentos que emplean los de izquierda se derivan meramente de la intuición “de lo que ellos creen que es”, y en consecuencia son arbitrarios y subjetivos, son juicios de valor, y son dictados más por emociones, entre ellas la peor de todas, la envidia. No hay un estándar objetivo disponible contra el que se pueda juzgar esto es sólo se emplean juicios de valor, y se pone a un lado la lógica y el razonamiento y esto es precisamente lo que vamos a hacer.
Ciertamente que existen muchísimas personas que les agradaría que las utilidades fueran abolidas, no entienden, como explicaremos, que la economía no podría funcionar correctamente, ellos están firmemente convencidos que esta confiscación mejorará las condiciones de vida materiales de los no empresarios. En sus mentes, la abolición de las utilidades no es el objetivo final, sino el medio como puede lograrse el enriquecimiento de los no empresarios, esto es de los trabajadores. Sin importar si esto realmente sea cierto para lograr el objetivo de mejorar las condiciones materiales de las clases trabajadoras, o si por el contrario, el tomar todas o mayores porciones de las utilidades genera otros efectos que terminan por dejar a los trabajadores en peores condiciones, éstas son cuestiones de economía y deben de examinarse…

La idea de abolir las utilidades para ventaja de los consumidores implica que el empresario debe ser forzado a vender todos sus productos a precios que no excedan sus costos en producirlos. Pero recordemos algo muy importante, los precios de los productos reflejan la valoración de los consumidores, el valor de cualquier bien o servicio es pues totalmente subjetivo, así un vino francés tiene una mayor valoración que uno mexicano, y en consecuencia el precio del primero, lo que está dispuesto a pagar el consumidor es mucho mayor. Si abolimos las utilidades, muy probablemente ambos vinos tengan costos de producción muy semejantes y tendrán que venderse a precios probablemente muy inferiores que el precio que el mercado fijaría. Y esto sería para todos los posibles artículos que puedan existir, todos tendrían que venderse por debajo del precio del mercado, la oferta disponible no sería nunca suficiente para satisfacer la demanda de todos aquellos que desean adquirir el producto al precio fijado por la abolición de las utilidades. El mercado entonces se paraliza por este decreto de precios máximos (es lo que es abolir la utilidad y vender al costo o menor que el costo). No podrá mas adjudicar productos a los consumidores. Se tendrá que imponer un sistema de racionamientos y cuotas.

Pero existe una segunda forma de abolir las utilidades: Ahora sí se permite que exista la utilidad empresarial, y que el producto de venda según la valoración del mercado, esto es, puede vender al precio que la valoración de los consumidores dicte y puede ser muy superior a los costos de producción. La idea aquí es quitarle las utilidades al emprendedor y transferírselas integras a los empleados, que recibirían, como diría Marx, todo el premio de la plusvalía.
Bajo este esquema la incidencia de pérdidas incurridas caerían integras en el empresario, mientras que las utilidades, todas, irían a los empleados ¿Contentos Rius e izquierdistas? Bajo este esquema las pérdidas se incrementarían y las utilidades se encogerían. Para cualquier tasa de utilidad, una mayor parte de las utilidades sería consumida (los empleados la quieren ver en pago de nómina, no después), y muy poco sería ahorrado y regresado a reinvertirse en la empresa. No existiría capital disponible para crear nuevos productos, modernizar la producción, si la empresa produce varios productos sería muy difícil saber cuáles son bien acogidos por los consumidores y cuáles no. Si un esquema como el descrito se hubiese adoptado por las empresas hace medio siglo ciertamente que todos los nuevos e innovadores productos de los que hoy disfrutamos no hubieran sido posibles.  Si, quitamos el argumento de la acumulación de capital y su reinversión tan sólo con el fin de flexibilizar la argumentación a favor, aún así tendríamos que reconocer que dar toda la utilidad a los empleados resultaría en rigidez en los procesos de producción existentes y descartan cualquier ajuste, y esto es mejoras y progreso.
De hecho, este esquema transferiría la propiedad del capital invertido a los empelados.  El dueño de la empresa sería ahora el sindicato (si lo hay), las decisiones empresariales ¿Quién las tomaría? ¿Para qué queremos al dueño original del capital? En los hechos la empresa pasó a ser propiedad de los empleados.

Una tercera forma de abolir las utilidades consiste en confiscarlas en beneficio del estado.  Se impone un impuesto de cien por ciento en las utilidades lo que cumpliría con el objetivo. Esto transformaría al empresario en un administrador irresponsable de todos sus medios de producción. Ya no estaría sujeto a la supremacía del público comprador. Ya no importaría si sus productos son o no aceptados y valorados por los consumidores ¡Qué más da!
Todos los gobiernos contemporáneos que han adoptado el socialismo, como México, indiscutiblemente, aplican estos tres esquemas juntos, claro no sobre todas las utilidades: Confiscan por varias medidas de controles de precios una parte de las utilidades potenciales con la justificación de beneficiar a los consumidores. Respaldan a los sindicatos, y la determinación por éstos, no por el patrón de los salarios,  aquí en México aún más descaradamente con la Participación de Los Trabajadores en la Utilidades, escrito en la Constitución.  En resumen fijando salarios desde el mínimo, hasta los fijados por el sindicato más en México solamente de plano irse directamente contra las utilidades.
Por último, si bien no menos importante, o quizá lo más importante está el esquema de confiscar mediante impuestos progresivos, impuestos especiales a los beneficios corporativos, impuestos a las ganancias de capital, e impuestos a “utilidades excesivas” una mayor porción de las utilidades a los ingresos públicos. Puede verse claramente que de continuar con estas políticas muy pronto van a lograr abolir toda la utilidad empresarial.
El efecto conjunto de la aplicación de estas políticas son ahora ya en este momento un incremento en el caos. El efecto final será la aplicación a escala completa del socialismo al desaparecer todos los empresarios. El Capitalismo no puede sobrevivir si las utilidades son abolidas. Por esta razón Marx escribía que el Capitalismo sucumbiría con impuestos y más impuestos.

Para el capitalismo son las utilidades y las pérdidas lo que fuerza al capitalista a emplear de la mejor forma posible su capital para el mejor servicio posible de los consumidores. Son las utilidades y las pérdidas lo que hace al consumidor soberano, supremo en la conducta de los negocios que mejor satisfacen al público. Si las utilidades son abolidas, resultará el caos y el desorden.

Los Argumentos Anti-Utilidades


Todos los argumentos a favor de las políticas anti-utilidades provienen de la interpretación equivocada de la economía de mercado.

Se dice que, los potentados son muy poderosos, muy ricos y muy grandes. Abusan de su poder para su propio enriquecimiento.  Son tiranos irresponsables.  Son parásitos que no trabajan, no hacen nada sólo gozar de su riqueza en bacanales. Entre mayores son las empresas son más dañinas. No existe razón para que algunos hombres tengan millones mientras que otros se debaten en la pobreza más absoluta sin posibilidades de llenar las más elementales necesidades. La riqueza de esos pocos capitalistas es la causa de la pobreza de las masas.

Todas y cada una de estas palabras cargadas de apasionamiento son falsas. Los hombres de negocio, los empresarios, no son de forma laguna tiranos irresponsables. Es precisamente la necesidad de obtener utilidades y evitar las pérdidas lo que asegura a los consumidores su poder sobre el empresario que es forzado a satisfacer los deseos y demandas de la gente. Si la gran empresa no cumple y no sirve a la gente que la pequeña, no pasará mucho para que sea reducida a pequeña, y la pequeña a grande. No existe mal alguno en que el empresario se enriquezca al incrementar sus utilidades. La tarea de un hombre de negocios es precisamente esa: Buscar las máximas utilidades posibles. Las grandes utilidades son ni más ni menos que la prueba de que ha realizado un buen trabajo satisfaciendo a los consumidores.  Por el contrario, las pérdidas son la prueba de los errores cometidos, de que se ha fallado en cumplir correctamente con su tarea de empresario. De esta forma, es claro que la riqueza del emprendedor no está en forma alguna relacionada con la pobreza de otros; es la consecuencia de que los consumidores están satisfechos con lo que ofrece, con sus productos o servicios ¿Qué acaso el iPhone que volvió multimillonario a Steve Jobs, emprobreció a alguien? ¿O el sistema operativo Android de Google de Larry Page o el Facebook de Mark Zuckerberg hace pobre a alguien? ¿Al usar nuestro IPhone, o teléfono Android estamos empobreciendo a la gente? Y por no limitarnos a artículos tecnológicos, al usar un auto Ford enriquecemos a la familia Ford, herederos de Henry, y por eso ¿Hay alguien que se empobrezca?
La penuria de los millones de habitantes en los países retrasados, pobres, no es consecuencia de la riqueza de los emprendedores, ni del “imperialismo norteamericano”. En particular sobre el imperialismo americano, la United Fruit, no es todo EU, empresas como las automotrices GM, Ford y Chrysler vinieron por ejemplo a México, los mexicanos compramos sus autos voluntariamente y aún más, ellos invirtieron en el país y establecieron sus plantas para satisfacer la demanda local. ¡Nadie se hizo pobre con la presencia de estas empresas en México, ¡Por el contrario! Nos facultaron a utilizar autos, y camiones para transportarnos, y crearon decenas de miles empleos directos e indirectos ¿Nos molesta la riqueza de Henry Ford? No veo razón para ello, no hemos sido sino beneficiados por la industria del señor.
No, las penurias de nuestros países se originan en el hecho correlativo de que no tenemos suficientes empresarios ricos. Esto puede comprobarse fácilmente cuando vemos que en los países en donde el hombre común disfruta de un estándar de vida superior son aquellos en el que hay un mayor número de ricos.  Si así como se lee más ricos en un país implica mejor nivel material del resto de la población. Si queremos un país sin pobres, debemos de tener un país con mayor número de ricos.
Por esto, debiera ser del mayor interés de toda la gente que el control de los factores de producción debe estar concentrado en aquellos que los emplean de la forma más eficiente posible.
Sin embargo es objetivo declarado de los partidos políticos y de la mayor parte de los gobiernos en la actualidad evitar a toda costa la emergencia de nuevos millonarios. Si esta política se hubiera implantado antes en los EUA, que desgraciadamente en estos últimos años particularmente con Obama, ha ganado más peso,  su desarrollo industrial hubiera sido raquítico, o se habría evitado del todo, no sería EUA la gran potencia que hoy es.
El trabajador común, cree que no se necesita nada más para mantener el aparato social de producción que su propia dedicación y habilidad para realizar productivamente la labor rutinaria que se le ha asignado. Cree que la productividad está en él mismo. Sin embargo, la dedicación y las habilidades de los trabajadores son desperdiciadas sino están acompañadas por la acumulación de capital, y su posterior reinversión del capitalista. Por ejemplo el trabajador norteamericano erróneamente está convencido de su propia excelencia que resulta en su alto estándar de vida. Sin embargo, no es más hábil y dedicado que los trabajadores europeos, o incluso también como se ha probado de los trabajadores mexicanos. El trabajador norteamericano debe sus ingresos superiores al hecho de que en su país se ha adherido al individualismo duradero por mucho más tiempo que en Europa. Ha tenido mucha suerte que en su país se ha cambiado a la mentalidad anti-capitalista mucho más tarde cerca de cincuenta años más tarde que por ejemplo en Alemania, sus ingresos son muy superiores a los de los países europeos debido a que el capital invertido per cápita es mucho mayor y también sumamente importante, al empresario norteamericano no ha sido restringido por reglamentaciones incapacitantes como lo han sido los europeos, ni que decir de nuestros países latinoamericanos en que la sobre reglamentación parece ser el deporte favorito de los políticos y los funcionarios burócratas y fuente inagotable de corrupción.
En efecto, si uno quiere explicarse las razones del atraso de Europa en relación con los EUA, sería menester examinar la multitud de leyes y reglamentos que impiden que en Europa por ejemplo se instale el equivalente a una cadena de autoservicios, tiendas departamentales en cadena, y sistemas similares como tiendas de conveniencia etc. Tan sólo hay que investigar los esfuerzos de los alemanes para preservar las artesanías y establecer leyes proteccionistas contra los negocios capitalistas. Algo muy semejante a lo que seguimos haciendo en Latinoamérica intentando preservar esquemas de producción inoperantes como el ejido para la agricultura mexicana.

La mayor amenaza a la prosperidad de los países y el bien estar material de los asalariados es la incapacidad de los políticos, de los dirigentes sindicales, de los economistas oficialistas, y de los menos informados trabajadores que son influidos con caricaturas como la mostrada en este ensayo y que desprecian el rol que el empresario tiene en la producción y en su propio bienestar.

Nada ilustra mejor la falta de conocimiento de cómo se verifica la producción que examinar los escritos de Lenin que afirmaba que además del trabajo manual de los obreros y el diseño de los ingenieros, la producción requería del “control en la producción y en la distribución” que puede ser verificado por “los trabajadores armados”. Así según Lenin el capitalismo se reduce a operaciones de contabilidad y control, operaciones simples de ver, registrar, crear recibos y comprobantes, que están totalmente al alcance de cualquiera que sepa leer y conozca las cuatro operaciones básica de aritmética. No es necesario mayor comentario.