lunes, agosto 03, 2009

La Economía Disfuncional Mexicana

He seleccionado varios artículos, de diversa autoría, publicados en distintos diarios, sobre nuestra economía disfuncional Mexicana. Por supuesto, en todos ellos el diagnóstico es correcto, palabras más palabras menos la economía mexicana es disfuncional, el qué es bien claro, el país no crece lo suficiente cuando el mundo si lo hace, y cuando hay un ambiente recesivo, como el actual, decrece en forma violenta, la conclusión es evidente, “algo” esta muy mal en la economía mexicana, y ese “algo” tiene explicaciones simplonas y ramplonas como la del “Neoliberalismo”, sin explicar, por supuesto, qué características del “Neoliberalismo” específicamente causa que la economía sea disfuncional, la palabra “Neoliberalismo” se emplea como un genérico para referirse a ese “algo”, o mejor dicho ese conjunto de características económicas que asocian como la causa de lo que está evidentemente mal. También hay explicaciones un poco más elaboradas, algunas no tan erradas, vamos a revisarlas y a comentarlas, para después en una serie de post establecer realmente que es lo que está mal en México y que impide crecer.

El primer artículo es de Denise Dresser, titulado “Nadar sin traje”,

Empieza Denise hablando sobre el poder revelatorio de la crisis: “Un país donde 50.1 millones de personas están oficialmente bajo la línea de la pobreza y 19.5 millones no tienen dinero suficiente para comer. Un país capaz de producir una de las fortunas más grandes del mundo junto con tantos que sobreviven con 707 pesos al mes.”

Y señala, algo que es bien cierto: “Durante décadas el petróleo funcionó como salvavidas. Ocultó la desnudez y tapó los defectos y financió el letargo. México logró nadar de muertito”

Y señala el punto realmente importante de su artículo: “México ha sido incapaz de construir motores internos que desaten el dinamismo económico, alienten la inversión, promuevan el empleo o alcen la marea lo suficiente para que los pobres logren montarse sobre ella.”

Tiene razón Denise, ese es el problema, México no ha podido construir motores internos que desaten el crecimiento económico.

Su diagnóstico del por qué ha sido incapaz, es parcialmente correcto, nos dice : “En un modelo que privilegia el mantenimiento del corporativismo por encima del crecimiento económico; que enfatiza la distribución por encima de la innovación; que genera incentivos para el crecimiento de la economía informal”. Mucho de esto hemos insistido una y otra vez aquí.

En seguida se refiere al libreo de Santiago Levy Y Michel Walton , No Growth Without Equity? Inequality, Interests and Competition in Mexico en donde explica que la razón del rezago se halla "en la persistencia de intereses que han logrado bloquear cambios que harían más productiva y eficiente a la economía En la supervivencia de tiburones hambrientos, yo diría parásitos, acostumbrados a vivir de las rentas petroleras, del gasto público, de la riqueza que el Estado mexicano reparte pero no logra multiplicar. En lo que la frase de un experto del Colegio Mexiquense resume: "Los primeros graduados de Oportunidades entran a un mercado laboral deprimido. Felicidades; están educados, alimentados y no hay trabajo".

Y acertadamente escribe para terminar: “Y no hay trabajo porque no hay crecimiento económico. Y no hay crecimiento económico porque no ha sido el objetivo principal para la clase política. “

Este es el punto realmente importante de su escrito. La riqueza la reparte pero no la logra multiplicar.

Enrique Quintana analista económico financiero en su artículo “Los Brotes Verdes” nos habla de esos pequeños retoños esos indicadores que van saliendo siendo un poco positivos y que esperan son los primeros indicios del fin de la recesión. Extraigo los siguientes párrafos de su artículo que son lo realmente importante:

“Es decir, tendríamos una recuperación que tardaría prácticamente tres años si solo seguimos la tendencia inercial.”

“No está definido en dónde estarán los motores del crecimiento.”

2Algunos opinan que el Estado debe cargar con esa responsabilidad y abrir la llave del gasto público a cualquier costo para inducir el crecimiento. La lógica es que si el déficit público de EU llegará este año al 12 o 13 por ciento del PIB, por qué no podríamos nosotros hacer algo parecido para darle fuerza a la economía.2

El riesgo de esta situación sería elevadísimo por muchas razones, entre otras, por el uso poco eficiente que tradicionalmente hacemos en México del dinero público y por el hecho de que toda la estabilidad financiera estaría bajo fuego con un déficit, ya no digamos como el de EU sino de menos de la mitad del que tendrán.

Y añado, esto no es factible por que el Peso Mexicano no es moneda de reserva, aquí no es tan fácil crear dinero de la nada como en los EU, la deuda mexicana debe efectivamente de fondearse en los mercados de capitales y no es tan fácil sin aumentar sustancialmente las tasas de interés.

Y escribe el articulista su única opción: La única solución sustentable para el mediano plazo, es decir para 2012 y más allá, es propiciar un boom de inversiones privadas, que debe pasar por hacer retornar la confianza.

Tiene totalmente la razón Enrique Quintana en esta frase, propiciar un boom de inversiones. Sin embargo, me temo don Enrique, que el problema no es sólo de confianza, ojala fuera…

Ahora el turno es para Lorezo Meyer, famoso izquierdista, que escribe,

“La actual crisis económica mundial ha obligado a los gobiernos de Estados Unidos y México a actuar y el contraste es notable. El norteamericano reaccionó rápido, con energía y dispuesto a usar el gasto público como estímulo para la economía. Siguiendo el espíritu keynesiano, Washington ha decidido incurrir en un déficit fiscal equivalente al 13% del PIB para alentar la recuperación vía el gasto en infraestructura, educación y salud. En contraste, en México, sus autoridades, siguiendo el desacreditado modelo neoliberal, han optado por lo opuesto: reducir el gasto público en 85 mil millones de pesos, mantener un déficit de menos del 4% del PIB y esperar a que la recuperación estadounidense saque a México de su depresión. Cada gobierno está mostrando así sus preferencias ideológicas y compromisos.”

Siguiendo el desacreditado modelo neoliberal nos dice el articulista de marras, su conclusión es que debemos incurrir en un enorme déficit fiscal al más puro espíritu keynesiano. Muy recomendable señor Meyer, pero ¿Quién va a pagar el déficit fiscal? ¿Inflación o deuda?

Y, por último Manuel J. Jáuregui en su artículo “El PRI y Krugman” escribe, que Krugman profesor de economía de Princenton, “consultor de los galletones” (sí lo escribe el simpático editorialista) y autor de un gran libro, recomienda que: “PRIMERO (énfasis nuestro) tenemos que lidiar con el peligro claro y presente (atonía y desempleo, ídem).”

"Para hacer esto, quienes formulan la política económica de todo el mundo necesitan hacer dos cosas: conseguir que el CRÉDITO (énfasis nuestro) FLUYA de nuevo y ESTIMULAR EL GASTO (ídem)".

No especifica Jáuregui el gasto de quien, si privado o público. Me imagino que si la idea viene de Krugman el gasto es público.

Y esa es la tónica que podemos leer día a día en los diarios, palabras más, palabras menos, todos los comentaristas convergen en que los motores del crecimiento no existen o son disfuncionales, de acuerdo, ese es el qué, el por qué son disfuncionales, las explicaciones varían según sean los conocimientos de Economía de los autores, y van desde el ramplón “Por culpa de Neoliberalismo”, de Meyer, más detalle en Denise que explica sobre el corporativismo, y los “tiburones”, mercantilistas y los intereses creados, esta explicación es más profunda que la grosera de Meyer. Lo más importante los comos, el que hacer para poner a funcionar los motores del crecimiento, Quintana, economista después de todo, explica sobre abrir la llave del gasto público, aunque advierte sobre si se quiere pagar más impuestos. Esto converge con Meyer y Jáuregui a los que “les vale” el déficit público, lo importante ahora es crecer, ya después veremos. Jáuregui añade sobre la importancia de que fluya el crédito, y de que no se aumenten los impuestos, y por tanto que se caiga o en déficit o en inflación (esto, por supuesto no lo dice él, lo digo yo). Y finalmente, debo señalar que Quintana da en el clavo ¡Bingo! Cuando escribe que se necesita propiciar un boom de inversiones privadas, pero su cómo lo centra enteramente en la confianza, un shock de confianza escribe.

Este es el panorama, desolador de la comentocracia, en México, podrían abrir muchos otros periódicos, en la TV /Radio tenemos a los tres chiflados de Fórmula Financiera, y encontraremos lo mismo básicamente que lo que aquí he expuesto, palabras más, palabras menos, la crisis es producto de fuera, la crisis se ha acentuado por culpa de “Neoliberalismo”, no hay suficiente gasto público, no fluye el crédito, hay crisis de confianza, hay corporativismo y mercantilismo, etc. etc.

Por supuesto, las soluciones, como es característica de nuestro socialista México, pivotan alrededor de lo que hace o deje de hacer el Estado, rector de la Economía, y sobre su lomo cae la responsabilidad del manejo o mal manejo de la crisis.

Evidentemente, esto es lamentablemente cierto, la crisis mexicana ha sido una de las peores en todo el orbe, quizá algún país como Islandia esté peor, pero lo cierto es que nuestro peso fue la peor moneda de todas las que tienen cierta importancia, y la caída del PIB y el desempleo han sido simplemente brutales. ¿Es responsabilidad de Calderón y el PAN? Sí, pero compartida con los demás institutos políticos, y en especial con AMLO que no ha dejado de criticar muy a la Meyer el conducir económico del país, y que siento yo que Calderón le tiene miedo y acabó siendo su pelele.

Por eso, en los post que siguen vamos a tomar el tema de los motores de crecimiento que México no ha sabido formar, el cómo crearlos.

1 comentario:

  1. Anónimo12:35 a.m.

    Si vas a escribir un artículo con transcripciones de otros autores mejor danos los links de esos blogs.

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