martes, diciembre 01, 2009

¿Podemos Creerle al PIB?

Por supuesto me refiero al dato del Producto Interno Bruto (PIB) que es tan traído y llevado, tan mentado, tan estimado, tan sobrevalorado.

Los recientes datos del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre muestran que según esto la economía de los EU está retomando el crecimiento, a una tasa del 3.5 por ciento, que ya revisaron a la baja a 2.8 pero que en su momento sirvió para hacer todo tipo de declaraciones triunfalistas con la recesión ya terminó. De esta cifra, Calderón, Carstens y demás economistas oficiales e incluso del sector privado infieren que se ha superado lo peor de la recesión que está en curso. Si la economía de EU crece arrastrará, nos dicen a la mexicana, y aunque a tasas modestas, pero el 2010 será un año de recuperación. Allá en EU los economistas oficiales de Obama se regocijan con la cifra Ben (Bubbles) Bernanke presidente de la Reserva Federal dio por terminada la recesión.

La lista de optimistas es interminable, el jefe de economistas de Moody’s afirmó categórico en octubre que “La Gran Recesión (les da pánico llamarla depresión) finalmente ha concluido gracias a las políticas fiscales y monetarias de la Fed”.

A ninguno les ha importado que la cifra esté sesgada, no toma en cuenta, por ejemplo, el programa de chatarra por auto nuevo (Cash For Clunkers) De cualquier forma, ¿Qué es el número del PIB? Ninguno de los 15.7 millones de desempleados en EU o de los 3 millones (oficiales) aquí creé que la recesión ha llegado al final; en particular los que ha sido despedidos, cinco millones, en los últimos seis meses.

Otras inconsistencias se tienen, por ejemplo, con las casas construidas durante el boom inmobiliario, éstas contribuyeron significativamente, en su momento al PIB, pero ahora, estas mismas casas se encuentran vacías, mientras que banqueros, propietarios y reguladores se encuentran enfrascados en conflictos legales y lanzamientos. Y todas ellas son responsables de la quiebra y pérdida patrimonial de sus propietarios.

Para los economistas de la Escuela Austriaca la situación es evidente: El PIB no refleja y no puede hacerlo el desperdicio colosal de recursos, los enormes esfuerzos y los recursos naturales que se fueron a construir las casas que hoy nadie quiere. Sí, todas esas malas inversiones del pasado hicieron que el PIB subiera, pero finalmente sólo fueron capital desperdiciado.

También, como apunta el economista de la Escuela Austriaca Murray Rothbard: Las cifras del PIB son sospechosas debido a que lo producido por el gobierno es contabilizado. Por supuesto, el gobierno no produce nada que los consumidores paguen por ello voluntariamente, el dinero es apropiado de ellos, se roba a la economía productiva para poder proporcionar estos servicios. Por consiguiente hay por lo menos una doble contabilidad en esta producción.

Un Indicador Engañoso

La mayoría de la gente, sobre todo los economistas del Manistream, oficialistas, así como, por supuesto, los políticos confían en una cifra estadística llamada el Producto Interno Bruto (PIB). El PIB refleja el valor final de los bienes y servicios producidos durante un período de tiempo, normalmente un trimestre. Esta estadística está construida considerando (muy a lo Keynesiano) que lo que mueve a la economía es el consumo y no la producción de riqueza. Lo que al PIB le importa es la demanda final de bienes y servicios.

Al enfocarse exclusivamente al consumo final de bienes y servicios, el PIB cae en el mundo de lo fantástico, en un mundo en donde los bienes emergen sólo por que los consumidores así lo desean. Esto es totalmente absurdo cuando se piensa en como funciona la actividad económica en la realidad. Se piensa en forma totalmente errónea que la demanda de productos inmediatamente incide en la producción, esto es, se desprecia totalmente las varias etapas que preceden la aparición del bien final.

Como nos dice el economista (austriaco) Frank Shostak: “El cálculo del PIB no nos dice si los bienes finales fueron producidos durante ese período de tiempo son consecuencia de riqueza real en expansión, o un reflejo de consumo de capital”. Por ejemplo, en el programa de autos por chatarra, los autos consumidos podrían haberse creado hace mucho tiempo y estar almacenados como inventario de las agencias. Una casa pudo haberse construído hace mucho tiempo y vendida en el trimestre en cuestión, evidentemente nada tiene que ver con la producción de riqueza en el período bajo consideración.

Otro punto importante es que la forma de calcular el PIB no nos dice nada si es un reflejo real de riqueza producida de expansión económica, o si en realidad es reflejo de consumo de capital, por ejemplo consumo de inventarios.

También tenemos, por ejemplo si el gobierno construye una pirámide, que aporta absolutamente nada a los individuos, el PIB la contabilizará como crecimiento económico. En realidad, la construcción de la pirámide está desviando los recursos para fondear las actividades que producen riqueza real, y, por consiguiente, reprimiendo, sofocando la generación de riqueza real.

Como es calculado el PIB se desprecia por entero las etapas intermedias de producción y por consiguiente es de muy poca utilidad como herramienta de evaluación de los ciclos de boom-estallido. No es por eso sorprendente que para los economistas keynesianos del mainstream estén forzados a concluir que las recesiones se dan por una súbita contracción en el consumo, a datos erróneos conclusiones erróneas. En consecuencia, es muy lógico que los economistas del mainstream sean partidarios de las políticas monetarias laxas para, según ellos “revivir” la economía.

La misma idea del PIB lleva a pensamientos confusos: Da la impresión que hay algo así como una producción nacional. Sin embargo, en la realidad la riqueza que es producida por alguien pertenece a alguien. En otras palabras, los bienes y servicios ni son producidos en su totalidad ni son supervisados por el supremo Gobierno. Por estos motivos todo el concepto del PIB está totalmente desligado de la realidad.

Según Ludwig Von Mises, toda la idea de un producto nacional es totalmente inverosímil y es sus palabras:

“Todo intento de determinar en equivalente monetario de la riqueza de una nación o de toda la humanidad es tan infantil como los son el esfuerzos de los místicos para resolver todos los enigmas del universo basados en las dimensiones de la pirámide de Keops”.

Aún más,

Existen varios problemas ya de índole conceptual en el cómputo de la estadística del PIB. Para calcular un gran total, muchas cosas deben se sumarse juntas. Para poder sumar cosas se debe de tener una unidad en común. No es posible sumar refrigeradores con autos con casas con camisas con zapatos y pantalones para obtener el gran total de la producción. Debido a que no puede definirse la producción total real con un sentido útil, obviamente no puede ser cuantificada.

Para “resolver” este problema, los economistas emplean el gasto monetario total en bienes el cual dividen por el precio promedio de los bienes. Esto sin embargo impone un gran problema ¿Cuál es el precio? Si es tipo de cambio entre dos individuos en un lugar individual y en un momento en el tiempo determinado. El precio es el tipo de cambio de un bien respecto de otro, es la cantidad de otros bienes divididos por el primero. En la economía del dinero, el precio será la cantidad de dinero dividido por la cantidad del primer bien.

Para que entiendan lo que quiere decirse, un ejemplo: Supongamos dos transacciones, en la primera una TV se intercambia por $1000. En la segunda, una camisa se intercambia por $ 40. El precio o tipo de cambio en la primera transacción es $1000/1TV. En la segunda es $40/1camisa. Para calcular el precio promedio, debiéramos de sumar estas dos cifras y dividir entre dos. Pero, 1 Televisor no puede sumarse con una camisa, no es posible obtener el precio promedio, éste carece de sentido, es una absoluta tontería.

Es interesante hacer notar que en los mercados de materias primas los precios se dan como Dólares por barril, Dólares por onza de oro, Dólares por millones de BTU de gas, Dólares por quintal de maíz, etc. No tiene ningún sentido, pero ninguno obtener un precio promedio de la producción de materias primas. Como el economista Murray Rothbard escribe: “Cualquier concepto que involucre establecer precios promedios (y cambios en los precios promedios como implica en el cómputo del PIB) tal como matequilla con autos, azúcar, con casas, es ilegítimo y carece de todo sentido”.

Por más que le hagan los estadísticos por usar métodos sofisticados están de raíz mal, están como decimos coloquialmente sumando peras con manzanas. Esto es, están haciendo una tontería, aunque matemáticamente pueda parece correcta.

Y a lo que vamos y es lo importante: ¿Cómo tomamos los pronunciamientos periódicos sobre el estado de la economía en términos del PIB? Todo lo que podemos decir es que ese indicador no tiene nada que ver con el estado real de la economía y a lo más reflejará el bombeo de dinero que además es creado de la nada.

Por regla, entre más dinero sea creado por el banco central y los bancos comerciales obviamente mayor será el gasto en términos de las monedas creadas. Esto en turno implica que la razón de cambio de lo que se ha rotulado como la “economía” en realidad está reflejando el incremento de la cantidad de dinero en circulación.

Por consiguiente, no debería sorprendernos que el banco central pueda producir, “crecimiento de la economía”, y los economistas del mainstream servilmente aceptan esa idea. Un gran parte del denominado “Análisis Económico”, proporciona soporte “científico” para las visiones ampliamente aceptadas de que por medio del bombeo monetario, esto es, crear dinero de la nada y verterlo en la economía mediante la expansión del crédito puede hacer crecer la economía. Sin embargo todos esos estudios no toman en cuenta, o mejor dicho, pasan por alto, que por su misma naturaleza de medición el cómputo del PIB está íntimamente relacionado con la cantidad de dinero y no con la actividad económica que es lo que supuestamente se debería medir.

Uno está tentado a preguntarse ¿Por qué es necesario saber el crecimiento de la denominada “economía”? ¿A qué propósito sirve? En una economía libre no manipulada e intervenida por los gobiernos, este tipo de información es totalmente irrelevante para los empresarios. El único indicador que a los empresarios les es relevante son las utilidades o las pérdidas. ¿Cómo puede usar el empresario la información de que la economía creció en 2 por ciento durante el trimestre previo para tener utilidades? …

Los empresarios no necesitan conocer este tipo de información ambigua y muy general, ellos requieren información específica dirigida a la demanda de sus productos específicos. El empresario debe crear sus propias fuentes de información para tomar decisiones. Como por ejemplo, contratar o despedir trabajadores.

Pero las cosas son muy diferentes en las economías intervenidas por los gobiernos y los bancos centrales. Bajo estas condiciones ningún empresario puede ignorar la estadística del PIB, no por que sea correcta o confiable, sino por que marca la dirección de las futuras intervenciones de los gobiernos y bancos centrales en las cuestiones de política fiscal y monetaria. Así mismo los participantes en los mercados financieros siguen muy de cerca la estadística del PIB con el fin de imaginar que acciones vendrán por el banco central que afectará el desempeño de acciones, bonos, materias primas, y tipos de cambio.

Todo un ejército de economistas se encuentra dedicado a adivinar si el banco central bajará, mantendrá o subirá las tasas de interés de referencia. Aún más, para proporcionar racionalidad y soporte “científico”, crearon una nueva “rama de la economía” a la que llamaron “Macroeconomía”. Resulta innecesario afirmar que esta no es más que una vacilada que no refleja el comportamiento del mundo real sino con una entidad que no existe a la que le llaman la “Macroeconomía”.

Mediante la Macroeconomía y su PIB los gobiernos y bancos centrales quieren dar la impresión que pueden navegar y CONTROLAR la economía. Según este mito genial, la “economía” seguirá las órdenes de los arrogantes burócratas que la controlarán como un conductor de un automóvil, pisando el freno o el acelerador: Si la economía se estanca pues fácil, habrá que darle un empujón bajando las tasas de interés, si se “sobrecalienta” (así dicen ellos), darle un frenón bajando las tasas. ¡Qué fácil! ¿No es así? Los soberbios y arrogantes burócratas tienen según ellos total control sobre la economía, como el de un conductor sobre su automóvil. ¡Absurdo! Tan absurdo que por eso estamos en una crisis ¿Qué no estaban acelerando? ¿Nos estrellamos? ¿QUé pasó con el conductor de "la economía"?¿Estaba ebrio?¿Drogado?

Si todo se redujera al cómputo del PIB el ejercicio mentiroso como hemos demostrado no tendría consecuencia alguna. Sin embargo, de esta estadística se derivan políticas manipuladoras e intervencionistas que afectan el desempeño libre de los mercados, y que terminan afectando el comportamiento correcto de los generadores de riqueza. Mediante las manipulaciones a las tasas de interés, los bancos centrales no ayuda a crear una mayor prosperidad, ayudan a crear un más robusto PIB, con las consecuencias de crear un ciclo de boom-crisis, como el que estamos viviendo en su etapa de crisis, por el boom producido con antelación por Greenspan que reventó y ahora va otro en curso que reventará algún día.

Podemos concluir que la estadística del PIB es una abstracción vacía, totalmente desligada del mundo real, de la actividad económica real. Sin embargo, el PIB “es el dato” que más importancia le dan los gobiernos y los bancos centrales dado que les proporciona la justificación para proseguir con su interferencia al desarrollo libre de los negocios. También proporciona un marco institucional que sirve para evaluar a los gobiernos.

Y los gobiernos siempre tienen que estar haciendo cosas, siempre…

7 comentarios:

  1. Mientras el empleo no repunte de manera importante y sostenida no se puede hablar del fin de la crisis. Y eso no se ve que vaya a ocurrir en los próximos meses. La crisis durará años y hay peligro de que empeore cuando se termine el gas de la inyección de billones que hizo EUA.

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  2. Así es Ontobelli. Y, como tu escribes, vamos a ver que va a pasar cuando se termine el bombeo de dinero de la nada, y después cuando se tenga que pagar toda esa deuda con impuestos. Veremos.

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  3. Ojala este blog continue, es una excelente fuente para buscar textos de autores en la biblioteca que los profesores no se molestan en mencionar.

    El hecho de obtener datos cuantificables sobre los fenomenos sociales no vuelven a la economía en una ciencia, la busqueda por los procesos psicológicos que nos hacen tomar decisiones y que se ven reflejados en el mundo real, si.

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  4. Héctor

    Muchas gracias por tus comentarios. Continuará mientras tenga vida, y tiempo, espero que sí.

    Los profesores no los mencionan por que no los conocen, eso, te lo aseguro. Viven aislados, no se abren a otras formas de mirar las cosas.

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  5. Anónimo2:39 p.m.

    Hace unos días me desperté con la mejor noticia que puede recibir un mexicano en estos tiempos: resulta que la crisis ya terminó, pero no crea que terminó poco a poco, como normalmente termina una enfermedad o una guerra, no, nuestra crisis terminó de sopetón. Lo dijo el señor Calderón y deberíamos creerle, aunque ello implique creer que los problemas de este México nuestro ya terminaron. Y la verdad, como que no.
    Algo me dice que no hay lógica en esto; lo que no se es quién anda mal, si el presidente o yo; pero de que algo anda mal, anda mal.
    Normalmente para probar afirmaciones de carácter financiero o económico, los que saben de esto comparan el comportamiento de la economía en un periodo reciente con el periodo correspondiente en el año o años anteriores; a veces sólo citan actividades económicas claves como la construcción, las manufacturas o el turismo; otras veces analizan la evolución de la participación del país en el comercio mundial. En todo caso se trata solamente de números, que serán todo lo importantes que quieras pero que los mexicanos común y corrientes no relacionamos con lo que nos es cotidiano.
    Mucho más fácil para ver cómo andamos es echar una mirada a nuestra calle y preguntarnos desde cuándo no entra a las casas del vecindario una estufa nueva, un refrigerador o un colchón; o cuántos meses tiene sin encontrar trabajo el muchacho vecino recién ingeniero; o desde cuándo no vamos con la familia a un restaurante. No necesitamos dar cifras o datos duros, como se dice ahora, para enterarnos de que esto anda mal y que la crisis sigue vivita y coleando. Si el señor Calderón y el señor Carstens insisten en tratar de convencernos de lo contrario será porque el rubro referido a actividades del gobierno, ese sí, sigue creciendo.
    Dicen en mi tierra que cada quien habla de la feria según le va en ella y tienen razón; a los señores que nos mal gobiernan –diputados y senadores, jueces y magistrados, alta burocracia y demás, en esta feria les ha ido muy bien, pero sería bueno que alguien les diga que muchos mexicanos, muchos, sólo la ven desde afuera. SALUDOS.

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  6. Anónimo4:10 p.m.

    Bueno por tus comentarios me queda mas que claro que tú más que ser Liberal eres un anarquista, anarco liberalista eso es lo que eres, una utopía, pues desde siempre los Estados han tenido que regular los sectores mas estratégicos de la economía, pues sino ya no tendrías PAÍSES, tendrías EMPRESAS aquí y allá y no existiría más el Estado-nación como lo conocemos.

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  7. ¿Han tenido que regular? y ¿Han tenido que creear crisis económivas verdad?

    ¿Crees tú que un grupillo de burócratas son mejores que el mercado? Yo no lo creo.

    Y, sí soy digamos, mini-anarquista. Creo que el Estado debe dar protección física y patrimonial, debe tener tribunales para solventar los desacuerdos, y debe de proporcionar algunos bienes públicos. También debe de coadyuvar a que el beneficio mío no aplaste los derechos de otros, como por ejemplo con la contaminación. Y ya.

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