jueves, enero 07, 2010

La Falacia del Multiplicador del Gasto Público

Ludwig von Mises en “A Treatise on Economics” escribe que

“Eliminar mediante los impuestos las posibilidades de que las personas puedan satisfacer sus propios deseos y necesidades, para proporcionarle con cosas que no le importan, ni le son útiles, las hacen estar peor.”

Así es, la política fiscal, los intentos del gobierno para que mediante el gasto público en inversión (el gasto corriente es aún peor) para fomentar una mejor economía simplemente no funciona, los datos empíricos así lo demuestran.

Pero pregunte a cualquier estudiante de Macroeconomía sobre política fiscal. Pregunte también a los comentaristas de las páginas financieras de los diarios, ellos saben la respuesta “correcta”: Si la economía está “deprimida” el gobierno deberá bajar las tasas de interés y aumentar el gasto público. Si, por el contrario la economía está “sobrecalentada”, el gobierno deberá subir las tasas de interés y reducir el gasto público. Simple regla aceptada como un dogma dado por la divinidad.

Y la “divinidad” es el economista inglés John Maynard Keynes (1883-1946) que en 1936, a presentar las viejas teorías del subconsumo en su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero en donde trató de "demostrar" una vez más que el gasto público (que evidentemente se iba a financiar confiscando riqueza a través de impuestos o del envilecimiento de la moneda) traía la prosperidad.

Surgió así el "multiplicador del gasto público".

El multiplicador puede definirse como el aumento de renta generado por un incremento del gasto. Por ejemplo, un incremento del gasto de $100 genera un aumento total de los ingresos percibidos de $500 ya que los ingresos generados por el gasto van siendo reutilizados por cada perceptor sucesivo. En este caso el multiplicador sería 5 y se obtendría a partir del presupuesto de que cada consumidor tiene una propensión a gastar las cuatro quintas partes de su renta y a ahorrar el resto. El multiplicador se presenta pues bajo la fórmula 1 dividido por el porcentaje de la renta que no se consume.

Aquí la raíz de todos los males…

Lo que ignoran los estudiantes de Macroeconomía y devotos de San Keynes son los horrores que producen tanto la política monetaria como la fiscal. Como sabemos el gobierno no tiene dinero propio. Sólo tiene el poder mediante la coerción y compulsión de obtener el dinero de las personas y gastar el dinero de otros. Existe una transferencia, no una creación de riqueza, al que se le despoja de su dinero no recibe nada a cambio, o no recibe lo que él desea o necesita: El gobierno así crea X empleos, pero Y empleos son perdidos.

Sin embargo esta transferencia es en realidad una pérdida. Como explica Von Mises, las personas quedan peor, el proceso de ser despojado de su dinero crea un proceso que condescendientemente supone que los individuos no pueden decir por ellos mismos lo que necesitan. El gobierno sabe en que gastar nuestro dinero mejor que nosotros mismos.

Aún peor, las tasas impositivas no operan de forma uniforme: Se utilizan escalas progresivas para que “pague más el que más tiene”, de forma que desproporcionadamente se confisca a la gente que más crea, invierte, crea riqueza y empleos para el mejoramiento de toda la sociedad. Tal y como aquí se ha explicado en el post “El hombre olvidado”.

La más importante objeción a este análisis es: “Si, pero no. Tenemos el multiplicador fiscal. Un peso gastado por el gobierno, una vez que se incorpora en la economía hará que el PIB aumente más que un peso”.

Así que tendremos que jugar, momentáneamente con los datos empíricos.

He encontrado un trabajo reciente de los autores Ethan Ilzetzki Enrique G. Mendoza y Carlos A. Vegh titulado How big are fiscal multipliers? New evidence from new data

Estos autores han recopilado datos de 45 países de 1960 a 2007 y demuestra la poca validez del multiplicador para muchos casos.

En sus conclusiones escriben que,

“Nuestros hallazgos nos llevan a la respuesta usual del tamaño del multiplicador fiscal en cuestión “que depende si”. Para aquellos familiarizados con la teoría de Macroeconomía se anticipa que, el tamaño de los multiplicadores fiscales dependen en característica clave de la economía (si es abierta o cerrada, con regimenes de cambio predeterminados o flexibles, deuda alta o baja) o el tipo de agregado considerado (consumo o inversión gubernamental). Los creadores de políticas públicas podrían por tanto – servirse de tomar en cuenta las características de un determinado país al evaluar los beneficios de un paquete de estímulo fiscal.”

Lean los detalles del trabajo, pero las diferencias que encontraron que parecen ser las mayores es cuando se compara economías en las que el tipo de cambio es fijo o flexible,




Y, en economías cerradas o abiertas al comercio internacional




Lo cual implica que para una economía como la mexicana con tipo de cambio flexible y abierta el multiplicador fiscal es un poco negativo o virtualmente cero.

De esta forma, podemos concluir de estos datos empíricos que el gasto público en inversión o consumo no tiene ningún efecto en la economía como pregonan los políticos. Pero no sólo su “excusa” para expoliarnos es inválida, causan daño, mucho daño a la economía: La política fiscal elimina la libertad para elegir, roba a X para dárselo a Y, y penaliza a las gentes que realmente mejoran nuestras vidas, las gentes productivas, los empresarios. Evitan la formación de capital para su posterior inversión que es lo que hace a un país próspero en el largo plazo.

Regresando a los datos empíricos, aún para aquellas economías cerradas e inflexibles en donde aparentemente sí hay un efecto multiplicador como muestran las gráficas, no existe razón válida para oprimir más a la gente al confiscarles su dinero mediante impuestos para “estimular” la economía. Bajo esta línea de razonamiento la política fiscal podría quitarnos hasta el 95 por ciento del PIB y haría que la gente estuviera mejor que un política fiscal que sólo tomara 5 por ciento. Claramente, esto no sucede así.

Nos han inventado una “Reforma Fiscal”, IETU, incrementos al IVA, al ISR, impuestos especiales a bebidas alcohólicas, tabaco, telecomunicaciones, combustibles y energía. Ajustan sin miramientos las tarifas de los bienes y/o servicios que proporciona el Estado alegando “precios internacionales”, “inflación”, que ellos mismos producen.

Están convencidos como lo están muchos economistas keynesianos, alumnos de economía y muy importante periodistas, “analistas” y formadores de opinión que está bien que nos quiten nuestro dinero por que el dinero en manos del gobierno está mejor, tiene “multiplicador”.

Pero a la luz de los datos empíricos y del razonamiento esto es una gran mentira. Y esta gran mentira evita que el país pueda salir de su estancamiento ancestral.

La política fiscal no funciona, ni en teoría ni en la práctica, esto lo sabían perfectamente Von Mises y Hayek, la Escuela Austríaca de Economía.

5 comentarios:

  1. Anónimo9:47 p.m.

    Son todas falacias, con todo respeto eres un "radical del libre mercado" y no entiendes que el mercado por mas libre que sea es imperfecto, es impersonal, es el ser humano y no la economía quien hace que todos tus "modelitos" fallen, gracias.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo muchas gracias por tu intervención.

    En efecto, los mercados son imperfectos, como lo somos los humanos, los mercados no son otra cosa que la acción humana. Pero ¿Puede un grupo de burócratas quitarles los imperfectos? Ese es el punto, son ellos más "perfectos" que la acción humana de millones que actúan buscando todos su propio beneficio en los mercados. ¿Qué cualidades o que sabiduría de más pueden tener estos burócratas? ¿Qué conocimientos pueden ser mejores o mayores que el mecanismo de los precios?

    Finalmente, te equivocas rotundamente, yo no soy de los economistas que modelan nada. Es más estoy totalmente de acuerdo con tu sentencia:"Es el ser humano el que hace que los (no son míos son de los keynesianos) modelitos fallen". Y sí fallan. El problema es que aún fallando siguen insistiendo en manipular e intervenir en la acción humana para que no sea tan "imperfecta", y lo que logran es producir crisis económicas, desequilibrios y generar más problemas que los que intentan solucionar.

    Me quedo de "fundamentalista" del mercado. Y no como tú de adorador de burócratas.

    ResponderEliminar
  3. Con todo respeto, el liberalismo de financiero es lo que se ha visto en EEUU y Europa, y ahora estamos pagando el precio. El estado debe existir, debe regular y debe intervenir, porque el capitalismo es muy goloso. Sino planteemos un modelo alternativo que no acentúe nuestro profundo egoísmo. Saludos desde argentina.

    www.argentinaindignate.com.ar

    ResponderEliminar
  4. Anónimo1:25 p.m.

    No, josperalta. Tú estás pagando el precio de un estado irresponsable, ineficaz, ineficiente y despilfarrador. Acaso los argentinos nunca aprenderán? Al parecer tropiezan con la misma piedra n veces.
    Explicarle algo de economía a un argentino es simplemente inútil.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Inútil, aunque los mexicanos no cantamos mal el "tango", perdón las "rancheras". Ya ves, tenemos de regreso al PRI con las mismas idioteces de hace años... No bueno.

      Eliminar