sábado, enero 30, 2010

¿Qué Pasaría Si El País Ahorrara?

Hemos narrado en los pasados dos post, ejemplos de países derrochadores, que se asemejan al comportamiento de nuestro hipotético Manuel. Veamos ahora, que sucedería si un país se comportara como el hermano frugal Juan.

Imaginemos que un país, ahorre de forma colectiva un 20 por ciento de lo que produce en ese año. Esta cifra ciertamente que es alta, ni en los EU se ha llegado a una cifra así, pero, es un número redondo fácil de manejar, y, sería el dinero que nos dejaría el Estado si el ISR bajara del 35 a un 15 por ciento. Además esta cifra tiene la virtud que según los detractores del ahorro, estaríamos “sobre ahorrando”.

Recordemos que el ahorro se da en forma de Bienes de Capital que puede ser inversiones en todo aquello que genere una utilidad o ahorro en dinero que produce un interés.

Ahora, como resultado de este ahorro e inversión, la producción total anual del país se incrementará cada año (ignoramos por el momento booms, recesiones y otras fluctuaciones). Digamos que el crecimiento anual de la producción es de 2.5 puntos porcentuales (Se toman en lugar de porcentaje compuesto que sería el caso sólo para hacer más fácil y comprensible el ejemplo). Así tendremos tendríamos para once años el siguiente desempeño en la economía:

Año

Producción

Total

Bienes de Consumo Producidos

Bienes de Capital Producidos

1

100

80

20

2

102.5

82

20.5

3

105

84

21

4

107.5

86

21.5

5

110

88

22

6

112.5

90

22.5

7

115

92

23

8

117.5

94

23.5

9

120

96

24

10

122.5

98

24.5

11

125

100

25



Lo primero que observamos en esta tabla es que la producción total se incrementa año con año debido al ahorro, y que NO se incrementaría si no existiese éste. Los ahorros se utilizan año tras año para incrementar la cantidad de negocios, de maquinaria en fábricas, de oficinas, etc. o bien para mejorar la calidad de todo aquello que produce utilidades de forma tal que la productividad de todo el país se incrementa y por consiguiente la cantidad de bienes producidos. Existe año con año un “pastel” más grande y, por alguna extraña razón que se considera una objeción, no todo el pastel se consume año con año. Pero esta no es una restricción irracional o acumulativa. De hecho cada año se consume más “pastel” puesto que está creciendo; así, al final del año once (en nuestro ejemplo), el tamaño del pastel utilizado sólo para el consumo es igual al los pasteles de consumo y de ahorradores (productores) del primer año. Pero existen diferencias notables: El equipamiento de capital, el número de negocios productivos, es mayor, es ¡25 por ciento mayor! Que en el primer año.

Pero hay otros puntos importantes: El que el 20 por ciento del ingreso nacional se vaya al ahorro no afecta en lo más mínimo las industrias que producen bienes de consumo. Esto es por que si venden 80 por ciento de su producción en el primer año (y no existiera aumento en los precios originados por la demanda insatisfecha) ciertamente que los empresarios no serían tan tontos como para esperar vender el 100 por ciento al año siguiente y ajustarían su producción. En otras palabras, las industrias de bienes de consumo se “engranarían” para asumir que el ahorro proseguiría el año siguiente. Solamente un incremento muy abrupto en el ahorro los perturbaría y dejaría con bienes sin vender.

Pero también existiría una perturbación en las industrias de bienes de capital si se diera un decremento sustancial en el ahorro: Si todo el dinero que es usado para ahorrar es ahora empleado para consumir, no incrementará el empleo sino que simplemente se irá a incrementar el precio de los bienes de consumo y reducir el precio de los bienes de capital.

Pero deseo recordar al lector que por “bienes de Capital” se entiende todo aquello que produce una utilidad, esto es, incluye edificios de oficinas, bodegas, vehículos de transporte, negocios de todo tipo y género. El incremento en los bienes de capital se traduce en más actividad económica, más productividad, más competitividad del país, lo que finalmente se traduce en más empleos y no sólo eso, al existir más empresas que demandan más empleos, los salarios se incrementan automáticamente pero la competitividad del país no cae, puesto que las continúas e incesantes inversiones y mejoras en los bienes de capital permiten aumentar la productividad.

Así de la misma forma que los “dos hermanos” en dispendioso, botarete, se arruina a sí mismo tomando créditos que finalmente no puede pagar. Y en contraste el frugal, habituado no sólo a no gastar más de lo que ingresa sino que además ahorra una porción considerable, al final acaba prosperando mejorando su calidad de vida y confiado en el futuro. Lo mismo sucede con los países, los derrochadores, los que se endeudan de más, que se la pasan creyendo en el “Estado Benefactor”, en “redistribuir la riqueza”, no hacen sino arruinarse y arruinar a sus ciudadanos, y así como con el ahorro el pastel crece, con el dispendio el pastel decrece, tal y como lo podemos ver en esta crisis. En contraste, un país que ahorra, que invierte, con el paso de los años, sí, años, no es instantáneo, hay que esperar, hay que hacer el pastel más grande, poco a poco, pero finalmente progresará año con año se sentirán las mejoras, sus ciudadanos estarán mejor materialmente, habrá más empleos y estarán mejor pagados.

¿Qué destino quieres para México? El del derrochón, destructor de la riqueza, o el del frugal, que acumula la riqueza y la pone a producir para crear más riqueza. Hasta ahora, México ha sido un país que por cuestiones ideológicas de sus gobernantes, del “reparto de la riqueza”, de “combatir la desigualdad”, un país pobre y que continúa sumido en la pobreza, con un crecimiento económico raquítico muy inferior a su capacidad como país y a su potencial humano, el “bono demográfico” los jóvenes. Cada año el gobierno destina miles de millones a expander la burocracia y el “gasto social” según esto para combatir la pobreza, pero ésta no se reduce, y por el contrario, cada vez es más difícil encontrar un empleo, ya no decir bien pagado. Un país que gracias al petróleo no estamos en ruinas como por ejemplo Argentina, pero que estaremos pronto si no damos un brusco golpe de timón a la conducción económica del país.

¿Ahorro o Derroche? ¿Incremento de Capital productivo o “Combate a la pobreza”? ¿Prosperidad o ausencia de empleos? ¿Hacer crecer el “pastel” que produce riqueza o combatir la “desigualdad”?

2 comentarios:

  1. solamente quiero decir algo, cuando afirmas que siempre tendras un "pastel" mas grande, seria razonable pensar que si todo el mundo siguiera tu consejo, podrias substituir la palabra "pastel" por "planeta", porque segun tengo entendido estamos en al borde del limite de consumo de petroleo por crecimiento, nuestros recursos naturales vitales estan seriamente afectados, hay insufuciencia en tierras cultivables a nivel mundial y el clima esta cambiando, estamos viviendo en un crecimiento exponencial, disculpa pero el planeta no se esta expandiendo a ningun ritmo, es una anbiente cerrado y tiene una capacidad de provision limitada para sostenernos como civilizacion, el capitalismo asume exactamente la afirmacion que mencionas "un Pastel mas grande cada año"???

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  2. Fernando,

    Me refiero a riqueza, pero sobre tus puntos.

    El capitalismo dispone de un mecanismo que se llaman precios para adaptarse a las condiciones prevalentes. Si el precio de petróleo sube, se bajará su consumo, si el precio del cobre sube, también, y se encontrarán formas de reciclar el existente, por ejemplo. Sobre las tierras, ahí están los trasngénicos que permiten levantar mayores cosechas. En fin. No seas tan pesimista, primero hay que darle la posibilidad a la gente de progresar materialmente. Y eso sólo se logra con el ahorro.

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