lunes, mayo 24, 2010

El Oro, Esa Reliquia Bárbara.

En su libro “Collected Writings. Vol.4”, Keynes se expresa así del oro…



El oro es una reliquia de la barbarie….


Sin embargo, en ese mismo libro, escribe Keynes sobre las maravillas del primer intento de globalización del comercio internacional, que vivió él mismo en su juventud antes de la primera Guerra Mundial.

Esta época fue dorada, tanto en forma metafórica como material dado que el sistema monetario internacional estaba firmemente basado en el oro.

En esta economía pre-guerra el patrón oro significaba que toda la economía global compartía una moneda común, un solo y único dinero: El ORO. El dólar de los EU representaba una fracción de una onza, la libra esterlina, otra, siempre fue el doble que el dólar, el franco francés, otra, el marco alemán otra, y así todas las monedas en el mundo, así que sólo se tenía un dinero y era el oro. Algunos países intentaron usar también la plata (bimetalismo) pero causaba problemas de valuación y EU lo rechazó, así que el dinero era oro, para todos, bajo un mismo Sol.



¿Por qué si el oro era tan ordenado y transparente, si se tenía la enorme ventaja de un dinero común para todos se abandonó?

Por que Keynes lo veía sumamente restrictivo. Les daba a los gobiernos poca o ninguna posibilidad de modificar la cantidad de dinero en la economía. Vamos, ningún gobierno podía “imprimir” oro, como hoy, que sin ningún recato ni sudor, el Banco Central crea dinero de la nada a voluntad. Keynes decía que naturalmente las tasas de interés tienden a ser muy altas, “crónicamente”, es la palabra empleada, y con el oro como dinero no se puede crear dinero a la voluntad del gobernante para bajar las tasas de interés, que como escribía en el post previo. Había que convencer a la gente que el “queso verde” era tan bueno como el dinero real, esto es, el oro, y que la “fábrica de queso verde” estaba bajo el control del gobierno.

Keynes escribe también que la preferencia de la gente por el oro, como dinero es “irracional”, escribe Keynes que su “prestigio depende de su color, aún su olor, su peso, el ser indestructible, el Dr. Freud diría que hay razones en el subconsciente de por qué el oro satisface tan fuertes instintos”….

¿Fuertes instintos Lord Keynes?

Y continúa Keynes denostando al oro: “Nuestra relación primitiva con el oro con el paso de los años ha estado envuelta en racionalizaciones y ha evolucionado para ser un dogma anticuado”, y le sigue, Lord Keynes con, “El reto para las sociedades actuales es perforar el velo de la superstición y fijación con el metal con el fin de implementar un estándar de intercambio más científico y racional."

Sí, más científico, es el que le da la posibilidad a los gobiernos de desatar la inflación, gastar de más, para darle a la gente “La Luna y las estrellas”, y crear expansiones de de crédito que a la postre llevan a crisis económicas, como la actual.

Desechado el patrón oro, los políticos se soltaron los grilletes de la prudencia, de la disciplina. Confundieron el capital con el crédito, y abrieron la caja de Pandora.

El Oro es una póliza de seguro contra los gobiernos y las políticas Keynesianas

Desde 1972 en que Nixon terminó con el oro como dinero (debido al exceso de gasto público y que Francia se dio cuenta que estaban haciendo trampa), la gente, sin embargo sigue comprando oro ¿Por qué?...

J. P. Morgan testificando bajo juramento ante la comisión Pujo en 1913, dijo “El oro es el dinero, y nada más”.

Los servidores públicos y sus aliados los bancos centrales con su correspondiente cártel de bancos comerciales están desde hace años, desde que abandonaron al oro como dinero, y le dieron a su imprentita de billetes con singular alegría se encuentran forcejando entre la realidad y la ficción: La realidad, es que son insolventes, la ficción que no lo son.

Los servidores públicos de la zona Euro están denostando a las agencias calificadores por “deshonestos”, por no clasificar a sus países de forma políticamente correcta.

Nos dice Angela Merkel, “De alguna forma es una batalla entre los políticos contra los mercados. Así es como lo veo”….

Y así es, ha sido, y será, no una batalla, una guerra, entre los políticos y sus infames políticas que ha causado que las monedas, no sólo el peso mexicano, no sólo recientemente el Euro, todas las divisas han perdido con el paso del tiempo su valor. Esto es, las divisas fiduciarias, el dinero de papel, el dinero “fiat”, no ha servido para conservar el valor. El valor de ¿Qué?- El valor de tú trabajo, el valor de tú esfuerzo, el valor de tus ahorros para el futuro. El dólar ha perdido el 98 por ciento de su valor desde que fue creada la Reserva Federal en 1913. El peso mexicano a su vez se ha depreciado ¡103,260 por ciento! Respecto al dólar de los EU desde 1975. De hecho todas las monedas se deprecian, sólo que lo hacen con diferente velocidad. ¿Por qué? Por que al imprimir dinero en exceso se envilece su valor.

Las gráficas que siguen demuestran como el poder adqusitivo de diferentes divisas ha caído con el paso de los años...Y del dinerito impreso por los gobiernos.

Dólar Americano

Libra Esterlina Reino Unido

Franco Suizo

Yen Japones

El oro, en contraste ha mantenido su valor…

En muchos aspectos es muy desventajoso tener oro. Si se tienen dólares, euros, libras, francos suizos, pesos; podemos depositarlos en un banco o comprar deuda del gobierno o privada y tener un interés. Si tenemos oro no tenemos tal interés, nadie presta en oro, y, a menos a que nos aventuremos a tenerlo en casa, lo cual es muy arriesgado, pero posible, tenemos que pagar por una bóveda de seguridad o en un bullion. Ver, por ejemplo, http://www.bullionvault.com/ Aún así, la gente quiere tener oro precisamente por que derivado de su conocimiento de las atrocidades que hacen los políticos con nuestro patrimonio tienen miedo, miedo que el valor del sus ahorros, de nuestros ahorros se esfumen junto con los trillones de dólares que de la nada imprimen los bancos centrales y los introducen a la economía como verdaderos falsificadores de dinero, por que el dinero creado de la nada, es una falsificación, que al mezclarse con el dinero ganado honestamente con el trabajo de los ciudadanos envilece los ahorros, los esfuma. Por eso la gente quiere oro, por que quiere un resguardo que mantenga el valor de su patrimonio, por eso.

Cuando Ben Bernanke entró a substituir a Alan Greenspan como gobernador de la Reserva Federal el precio del oro subió de forma significativa. NO fue casualidad, Bernanke es un declarado Keynesiano y ha alentado a otros bancos centrales a imprimir mucho, mucho dinero para “salir” de la crisis. Para Bernanke se sale de la crisis imprimiendo billetes, muchos billetes.

Pero aún Keynes, poco después del pasaje referido en que nos manda con el Dr. Freud, etc. etc. escribe que el oro

“Mantiene razonablemente su valor”…

De esta forma la “reliquia de la barbarie” aún mantiene su atractivo como activo de inversión.

Gráfica del Oro-Dólar EU Mensual


Pero no sólo el oro mantiene el valor, si analizamos aquellas épocas en que el oro era dinero vemos que su mayor virtud era la disciplina, la misma característica que Keynes tildó de “poco científica”. Los países tenían que sujetarse a las reglas o sufrir las consecuencias. Si, por ejemplo un país tenía una balanza comercial deficitaria, esto es, importaba más de lo que exportaba, el oro salía del país. Como el oro era el dinero, el suministro de dinero caía haciendo que el dinero fuera más caro para el crédito, esto alentaría la economía y esto a su vez reduciría la demanda de importaciones lo que haría que se auto balanceara la balanza de pagos.

Con el oro como dinero, no había guerra de tipos de cambio de divisas como hoy con China que se aferra a anclar su Yuan al Dólar, o Japón en que su banco central frecuentemente interviene en el mercado de divisas para tratar de depreciar el Yen, un desastre de intervencionismo en el que se mueve el mundo actual. También, no menos importante, los productores no tenían que preocuparse por los impredecibles tipos de cambio en el futuro, podían planear su producción y su competitividad dependía fundamentalmente de su productividad y no como ahora que puede ser alterada mediante un tipo de cambio benigno o maligno. Adicionalmente, los países pobres o pequeños no tenían que guardar reservas internacionales para hacer sus transacciones comerciales con el exterior, su dinero era tan bueno como el dinero de Eu, Inglaterra o Alemania, no había otro, el oro, era el dinero.

Y si el oro era ventajoso en la globalización y el comercio internacional, más lo era para mantener el orden en las finanzas internas de los países: Si los bancos intentaban otorgar créditos en demasía, esto expandiría el suministro de dinero bajado las tasas de interés, al hacer esto, el oro abandonaría el país buscando premios mayores. Esto reduciría la cantidad de dinero y forzaría las tasas al alza y se recuperaría el equilibrio. Si bien es cierto que el oro no podía remediar la expansión del crédito lograda mediante el sistema de reserva fraccional, que dicho sea de paso fue lo que provocó la Grand Depresión, esto es, que los bancos presten más dinero del que realmente tienen en sus depósitos lo que les da la posibilidad de crear dinero de la nada, si al menos acotaba el oro la cantidad de dinero que podía crearse de la nada.

Por supuesto, también a los políticos les molestaba enormemente no poder gastar mucho más de lo que se recaudaba vía impuestos. No era muy fácil para los gobiernos tener gasto deficitario, pero esto tenía un límite, el oro no es ilimitado, es un mineral escaso, los gobiernos no podían irse con las cuentas alegres los frenaba el oro, que al ser escaso, y al ser demandado en demasía por los gobiernos deficitarios dejaban a la economía sin dinero, y las tasas de interés subían irremediablemente, como el déficit se plantea siempre para expander la actividad económica esto no era posible al mediano plazo; así, los gobiernos la pensaban dos veces antes de intentar tener déficit importantes.

Así vemos que las desventajas del oro, son en realidad ventajas. Imponen orden y certidumbre en el comercio internacional y disciplina a los gobiernos y los bancos. Por eso lo desecharon, por que como decía Keynes, la gente quiere La Luna, y para darles la Luna hay que tener mucho, mucho dinero, y el oro es limitado, no se puede “imprimir” a la voluntad de un gobernante populista. Por tanto, sólo sería necesario convencer a la gente que el dinero impreso por los gobiernos es “tan bueno” como el dinero real, esto es, como el oro….

Y, “nos convencieron”…Ahora pagamos las consecuencias de nuestro “convencimiento”.

3 comentarios:

  1. Son las consecuencias del capitalismo, de ese poder que nos genera el mismo, ese poder de los cuerpos dóciles como no lo expresa Focoult.
    Me encanto el articulo y tu recomendado bibliograico.

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  2. Excelente artículo. Por una parte, pienso que la obseción por una piedra amarilla es tonta...pero útil. Permite tener un valor objetivo para hacer funcionar la máquina de la economía. Realmente un blog excelente. Felicidades!

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