martes, julio 06, 2010

El Estado Capitalista y el Estado Socialista

El Estado Capitalista

En una economía de mercado, el Estado está preocupado tiene su interés central en la seguridad física, la vida, la salud, y en resguardar la propiedad privada de sus ciudadanos en contra de los violentos, los fraudulentos y los que tratan de imponer su fuerza. El gobierno asegura el funcionamiento de la economía de mercado utilizando su fuerza de coerción. Sin embargo, se abstiene, de cualquier interferencia con la libertad de acción de los individuos que se encuentran ocupados en la producción y distribución de bienes y servicios, siempre y cuando, claro debe de quedar, sus acciones no estén en contra de la vida, salud, seguridad física y patrimonial de otros. Esta premisa es lo que caracteriza una comunidad organizada por economía de mercado o capitalista.

He escrito salud, pero debe contextualizarse: Si una persona desea afectar su salud, por ejemplo, drogándose, bebiendo alcohol, fumando tabaco, comiendo papitas fritas, aquí el Estado debe ser respetuoso de cada quien, que sabe, que se está infligiendo posiblemente un daño. Sin embargo, es muy diferente al que vende, por ejemplo, carne contaminada, contamina el medio ambiente, etc. En estos casos el Estado debe estar facultado para usar la fuerza de coerción para evitar daño físico a sus habitantes que, por supuesto no desean enfermarse de salmonella, o beber metales pesados. Lo mismo debe decirse del control epidemiológico, y asuntos similares derivados de catástrofes naturales.

Si los libertarios, o liberales clásicos, nos oponemos a la interferencia del gobierno en toda actividad económica, lo hacemos por que sentimos que ésta es la única forma eficiente y sistema útil para la cooperación social. Estamos convencidos que ningún otro sistema puede llevar a los individuos a un mejor estado de bienestar.

Los liberales ingleses y franceses del siglo XIX así como los padres fundadores de la Unión Americana, notablemente Jefferson y Franklin, insistían en la protección de la propiedad privada, no para proteger los intereses egoístas de una clase, sino por que pensaban que el bienestar de la nación y de los individuos es más seguro y eficaz bajo un sistema de economía de libre mercado.

Para el verdadero liberal, que creé en la propiedad privada y en la búsqueda del interés propio no congraciamos con Estado por que deseamos que sus actividades se vean limitadas a lo que aquí se ha expresado. Pero tampoco somos sus enemigos; sólo somos enemigos del socialismo y del intervencionismo por que creemos en la superioridad de la libertad en el desarrollo de los mercados. Queremos un Estado fuerte y bien administrado por que a él le asignamos un importante papel: Cuidar y proteger la economía de mercado.

Y no es poca cosa, los medios de subsistencia, los recursos naturales, las materias primas son escasas, limitadas. Es característica de los seres humanos superar estos límites o conflictos con la naturaleza al utilizar la cooperación. La mayor productividad alcanzada bajo el principio de la división del trabajo reemplaza el inexorable antagonismo creado por la escasez de alimentos y materias primas de los intereses de las personas que buscan los mismos objetivos. El intercambio pacífico y voluntario de materias primas, alimentos, bienes y servicios se convierte en el estándar de las relaciones interhumanas. El acuerdo mutuo entre las partes reemplaza el recurso de la violencia, la ley del más fuerte.

La deficiencia fundamental del mercado es que depende de a cooperación de todos los individuos y que puede verse frustrada por los no cooperativos. Aquí es donde el estado tiene el papel para usar la violencia en contra de individuos o grupos de individuos que a su vez están recurriendo a la violencia o no están cumpliendo con sus obligaciones establecidas en contratos. Por esto, el sistema de mercado de acuerdos voluntarios no puede trabajar correctamente si no está respaldado por el aparato de coerción y compulsión presto a aplicar toda su violencia contra los individuos que no están dispuestos a acatar las reglas y términos establecidos por acuerdos mutuos. Definitivamente, el mercado requiere del soporte del estado.

En el sentido más amplio del término, el mercado en un proceso que comprende todas las acciones voluntarias y espontáneas entre hombres. Es el campo bajo el cual la libertad y la iniciativa humana establecen el terreno bajo el cual todo el progreso y la civilización humana florecen.

El Estado Socialista

La civilización occidental siempre ha apreciado la libertad. La historia de la civilización occidental es un registro de luchas en contra de la tiranía y la búsqueda de la libertad. En el siglo XIX la idea de la libertad individual desarrollada por los antiguos griegos fue resucitada por los europeos del Renacimiento y la Ilustración. Parecía que vendrían tiempos de paz y libertad.

Pero fue exactamente lo opuesto lo que sucedió. El siglo XIX en que se dieron grandes avances tecnológicos y en las ciencias naturales, engendraron e hicieron populares doctrinas sociales que describían a un estado total como el diseño y objetivo último de la historia humana. Tanto cristianos como ateos rechazaron la economía de la cooperación voluntaria, el mercado, envileciéndola como el mayor de los males para la humanidad. Mientras que el capitalismo incrementó la productividad del esfuerzo económico a niveles sin precedentes en la historia de la humanidad incrementando el estándar de vida de las masas año con año, proveyendo comodidades inimaginables, erradicando enfermedades, aumentando la esperanza de vida en todos los países que lo adoptaron. La doctrina Marxista de la inexorable y progresiva pauperización de las “clases explotadas” fue cada vez más aceptada, no obstante la contraria evidencia, como un dogma indiscutible. Incontables “intelectuales” anhelaron y pusieron todo su esfuerzo en materializar la “dictadura del proletariado”, pretendiendo así, bajo estos dogmas, continuar con el trabajo de los campeones de la libertad que los antecedieron. El “progreso” lo llamaron de ahí el término “progresistas”.

La planeación es el ideal social y político de nuestros tiempos. No más el individuo deberá tener el derecho y la oportunidad su modo de integración a un sistema de cooperación social.

Bajo el socialismo todos los asuntos económicos son sólo de competencia del Estado. El gobierno centraliza todas las decisiones y da órdenes a todos los actores económicos de la misma forma a como si fueran las fuerzas armadas. No existe área de competencia para la actividad privada, todo, absolutamente todo está dirigido por el gobierno. Bajo este sistema el individuo está como un interno en un orfanato o un recluso en una penitenciaría. Él debe de hacer el trabajo que le ha sido asignado y consume sólo lo que le está permitido en las cantidades y en el momento en que se le han previamente determinado. Sólo puede leer los libros y periódicos impresos por el estado, ver televisión del estado viajar sólo a los lugares que le permite el estado. El ciudadano está obligado a trabajar en la ocupación que le designa el estado y tiene que cambiar de ocupación y domicilio cuando el estado lo crea pertinente. En este sentido puede categóricamente afirmarse que los ciudadanos bajo un gobierno socialista no son libres.

Ya lo establecía Lenin: “La libertad es un perjuicio burgués”.

La esclavización de facto de todos los miembros de la sociedad no es un accidente en el estado socialista. Es su característica esencial, es la única forma en que el socialismo puede producir. Es precisamente esto lo que los autores socialistas tuvieron en la mente cuando estigmatizaron al capitalismo como la “anarquía de la producción” y reclamaron transferir todo el poder y autoridad a “la sociedad”.

No importa si los socialistas de hoy se denominan asimismo como de “izquierda” y rotulen a los partidarios de los gobiernos limitados y la economía de mercado como la “derecha”. Estos términos han perdido todo significado político. La única distinción significativa es entre los partidarios de los mercados libres y su corolario el estado limitado y los partidarios del estado total.

Por primera vez en la historia de la humanidad existe un acuerdo perfecto entre la mayoría de los denominados “intelectuales” y la enorme mayoría de otras clases y grupos de personas. Apasionadamente y vehementemente todos quieren planeación, es decir, quieren su esclavización total.

1 comentario:

  1. Algo que se me aclara igual al leer esto, es que una sociedad socialista, ahoga la creatividad que es posible en una sociedad capitalista con ese tipo de políticas de estado (digo si el estado quiere controlar hasta como piensa uno, seria una conclusion logica de esa metodologia)

    Saludos y no me canso de leer tu site :) deberias de tener una revista real :)

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