viernes, febrero 24, 2012

Quiero Ser Informal

Algunos de mis lectores se siente un poco a disgusto, o confundidos por mi apoyo a Josefina.

A continuación reproduzco un escrito de ella, no muy antiguo, al leerlo confío en que mis lectores comprendan, por qué es incuestionablemente la mejor opción para la presidencia.


Por Lic. Josefina Vázquez Mota

Yo quiero ser informal para no enfrentar trámites, ni decenas de regulaciones que impiden usar lo mejor de mi energía y talento en lo único que  quiero; trabajar, producir y construir un patrimonio con honestidad y esfuerzo.


Quiero ser informal  porque ya no resisto el costo hepático, ni los continuos insomnios que padezco cuando cotidianamente me enfrento a una competencia que evadiendo las reglas  que yo intento cumplir crece rápidamente, genera empleos sin que medien cartas de recomendación, altas en costosos sistemas  de seguridad social con baja calidad y calidez para el usuario; cuando con su puesto impiden la entrada a mi negocio, y mientras la bilis se derrama y la caja registradora no suena, el bullicio de las ventas callejeras a unos metros de mi mostrándome obligan a considerar que ser informal en este país, es casi sinónimo de inteligencia y también de audacia.

De veras que quiero ser informal, más aún cuando me “llegan” las revisiones del seguro social y ni que decir de las auditorías y los auditores de Hacienda con quienes incluso ya casi me encariñé y los siento como  mis cuasi-cuates del tiempo que han permanecido en mi negocio, y las ganas de cambiarme de bando aumentan. Cuando el inspector de la PROFECO afirma –como no dándose cuenta-que a mi sí me visita pero a los informales ni los toca, porque “ellos”, así dice el inspector, si lo corretean y teme que las amenazas verbales se hagan realidad en su persona.

Que ganas de ser informal para así colocarme donde mejor me plazca o en donde la líder a cambio de una cuota constante y sonante me lo permita.

No sé que se sentirá vender sin tantas  condiciones de registros, traducciones de etiquetas, garantías de servicio, permiso de bomberos o la supervisión que asegure que un kilogramo es de 1000 grs. y no de 800 grs. Pero nada comparado a la práctica de demostrar con miles de transacciones al día, que eso de pagar  impuestos es un privilegio para pocos. Con qué gusto no hacen  facturas, ni buscan imprentas autorizadas, y eso de desglosar el I.V.A y tener que contratar a un contador para dormir medio tranquilo, ni siquiera les roba un minuto. Nada de pagos al IMSS, menos aún para Hacienda, y eso de las afores quien sabe con que se come.
Y cuando lo que se comercia es contrabando o mercancía robada, dan ganas casi irresistibles de ir en busca de lo que en el asalto de ayer se llevaron, ya solo por la curiosidad insana y dolorosa de saber si el contenido del trailer robado ya circula en calles y banquetas de la ciudad.

Pero que ganas tan irresistibles de a cambio de una módica cuota, poder robarme la luz con un diablito y pasar por alto todas las reglas de la Secretaria de salud que la verdad, sumadas a las ya mencionadas logran tejer un rosario de obligaciones y costos que casi llegó a la conclusión de que vivir en la formalidad es como vivir en el error, o padecer de un espíritu masoquista.

Y a estas alturas, como que mi conciencia de formal se revela, y las noticias dan cuenta que los informales no tienen acceso al crédito y por ello su productividad encuentra topes y barreras.

Pero a la par, me acuerdo que en la formalidad los créditos suelen ser para aquel que no los necesita y no para quienes creyendo en un proyecto de mediano y largo plazo, pretendemos crecer y reinvertir, así que prefiero a esos informales que si bien no aumentan su productividad, tampoco se arriesgan a pagar altos costos y volverse eficientes si algún día llegar a ser sujetos de crédito.

Si, la verdad es que mi antigüedad en la formalidad ya no es suficiente para frenar mi ánimo de querer ser informal, porque por paradójico que suene existe más libertad e incentivos para negociar, comprar, vender, expanderse y arriesgar. Incluso la propia autoridad hacendaria afirma que en muy poco ayudaría a la recaudación si se cobrará impuestos a los que operan fuera de la ley, e incluso estiman que saldrían poniendo. Queda claro que bajo estas premisas seguir en la formalidad significa ser blanco de mayores cargas fiscales.

Pero antes de ser informal –y ya me muero de ganas- quiero un país próspero y más justo, así que empezaría por proponer y trabajar a favor de iniciativas que hagan a los hasta hoy formales más informales, es decir, que los costos para emprender, los costos de transacción sean mucho menores, y que los incentivos para cumplir la ley superen los riesgos y costos de evadirla.

La informalidad pone de manifiesto el hambre física y el hambre por el trabajo y la sobreviviencia que viven miles de mexicanos. Si lo anterior es cierto, el  potencial de generar riqueza y creatividad será inmenso bajo reglas, mandatos y principios distintos a los que hoy imperan.

También es cierto que tras estas redes de comercialización masivas, unos cuantos han amasado fortuna que sorprenden. Mientras  optamos por el ejercicio de la libertad bajo los mandatos de leyes promotoras, yo quiero ser informal.

¡Viva la informalidad!


12 comentarios:

  1. Supongo que no lo alcanzas a entender pero el Chapo y el Lazca son empresarios informales y su mercado es liberísimo y super competido y productivo. Si fueras consistente, también les escribirías un panegírico: deberían ser tu modelo a emular.

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    1. Parece que tampoco tú alcanzas a entender que fenómenos como el narcotráfico son engendros de los gobiernos en su afán de regularlo todo.

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  2. El libre comercio tiene como caracterizticas definitorias, el respeto a la vida, la propiedad privada, y a los acuerdos voluntarios. Por ello no parecen ser exponentes del libre comercio quienes matan, y usan la fuerza para hacerse del control del mercado.

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  3. ¿Qué empresario no usa o quisiera usar la fuerza para controlar y expandir su mercado? Un ejemplo: llega un barco de ingleses a África y les pide a los negros un documento certificado ante un notario inglés de que son dueños de su selva. No lo hay. Entonces los ingleses los someten y explotan su selva. Otro ejemplo: la flota inglesa que bombardeó China por resistirse a comprarles opio. Otro ejemplo: el bloqueo económico a Cuba por no dejar entrar empresas gringas. ¿No es una máxima del liberalismo: "si la mercancia no cruza las fronteras, entonces los ejércitos lo harán"? ¿No son los ingleses y gringos los héroes del libre comercio, han respetado la vida y los acuerdos voluntarios?

    ¿No es más ingenuo que el comunismo creer que los valores que mencionas pesen más que la ambición y el deseo de lucro (la pleonexia de Platón) en el momento de tomar decisiones?

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    1. Una cosa son los empresarios y otra muy distinta los gobiernos.

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    2. Si quieres criticar a la intervención del gobierno y/o el uso de la fuerza vas excelente.

      Dices:
      "¿Qué empresario no usa o quisiera usar la fuerza para controlar y expandir su mercado?"

      Si fuera cierto lo que dices, vería al de la miscelanea acopiando armas para matar al que le hace competencia en la otra esquina, o las señoras de las gordas afilando navajas para filetear a sus competidoras...

      Jeje, bueno, es obvio que te equivocas con el empresario capitalista, por definición, es el que respeta la vida, la propiedad y libertad de sus semejantes y lo que tiene es por el intercambio voluntario con sus semejantes.

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    3. Supones que los gobiernos se sostienen sin el apoyo explícito o por lo menos el consenso de las empresas involucradas: ¿Crees que en todos esos casos que mencioné los gobiernos no actuaron con el beneplácito (y el financiamiento) de las empresas cuyos intereses defendían?

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    4. Por supuesto que cualquier humano va a intentar jugar el juego con tanta ventaja como pueda acaparar a su favor. Es precisamente por eso que el poder de los gobiernos debe ser limitado por la ley, para evitar que dicho poder sea utilizado por intereses minoritarios en perjuicio del ciudadano común. Por supuesto que el colonialismo y el imperialismo son reprobables, pero no son la consecuencia del capitalismo, como tú pareces implicar, sino de la alianza de los gobiernos con las corporaciones.

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  4. A mí, Josefina Vazquez Mota me confunde. Si hiciera campaña enarbolando las ideas que plasmó en este texto, tendría mi voto (y el de muchos mexicanos) sin duda. El problema es que hasta ahorita no ha hecho mas que propuestas vagas y otras de plano desconcertantes (¿no incluso prometió hace poco Ipads "gratis" para todos los estudiantes?). Saludos, México Liberal.

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    1. Por favor indicame en donde lo dijo. Si empieza a sentirse hada madrina, se acabó para mí la Chepina.

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    2. Lo de las Ipads
      http://www.youtube.com/watch?v=98X_yVTLVQU&feature=related

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  5. Anónimo12:53 p.m.

    Una persona como Vázquez Mota que hasta ahora ha tenido una campaña desastrosa, y ha reflejado una total falta de liderazgo y carácter, no puede ser presidenta, son ya muchas acusaciones de corrupción (Desvíos en SEDESOL, en la SEP con enciclomedia), inasistencias (comprobadas) al congreso, además de juntarse con lo peor del panismo (Juan Molinar Horcacitas, Genaro García Luna) etc, hacen que sea inviable como opción para la presidencia (y eso que yo voté por Calderón, ni modo uno debe admitir sus errores); votar por ella sería darle el visto bueno al sexenio de Calderón, decir que estamos de acuerdo con este sexenio que ha hundido al país en la violencia, desesperanza, y miseria, es tonto que por una arenga rídicula al "Libre mercado" estén promoviendo el voto a esta mujer que de estadista no tiene ni un pelo, y tan es así, que la misma gente de su partido le ha retirado su apoyo (Germán Martinez Rámirez Acuña, Vicente Fox) hasta el mismo Manuel Espino dijo que no tiene oportunidad de ganar, la pugna electoral será AMLO vs EPN, les guste a quienes les guste.

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