lunes, octubre 29, 2012

Von Mises en la UNAM Parte III



Después de una introducción al libro de Von Mises “Teoría del Dinero y el Crédito”, pasamos a la tercera parte de a ponencia, que fue desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía analizar la Depresión Económica actual y no sólo sus causas sino que también lo que vendrá.

La Receta al Desastre: Manipular la Tasa de Interés

Todos vemos como algo “natural” que las tasas de interés sean manipuladas por los bancos centrales. Se nos dice que el banco central las fijará de acuerdo con las condiciones de inflación y de crecimiento en la economía, que cuando se cae en un bache en la actividad económica el banco central debe bajar la tasas de interés, cuidando, según esto, que la inflación no se dispare, y viceversa, si existe inflación y/o el crecimiento económico es demasiado vigoroso y se amenaza con la inflación, entonces el banco central subirá las tasas de interés.

Es decir, según esta tesis, el banco central tiene un acelerador y un freno que le permiten acelerar o frenar la actividad económica, al acelerar o frenar la inflación.

También, aunque no implícitamente, los gobiernos no se tientan el corazón para fijar altas tasas impositivas para cubrir “sus gastos”. Al hacer esto, los gobiernos desechan la importancia del ahorro y la formación del capital por que creen que puede eficazmente substituirse por crédito barato.


¿De dónde salen estas ideas, tan comúnmente aceptadas?






Por supuesto de Keynes, que dio a los gobiernos un marco teórico que justifica su intervención y la inflación en esta, el área financiera y en todas las áreas de la economía…

En su “General Theory…”, Keynes afirma categórico que las tasas de interés no son auto ajustables a un nivel propicio para tener una ventaja social y constantemente tienden a subir demasiado.

Y, explica que el mundo después de varios milenios de ahorro por los individuos, es tan pobre…que se explica…por las altas tasas de interés. ¿No será por culpa de los gobiernos que destruyen la riqueza?

Y que esto se explica por que la gente “atesora” su dinero por miedo, lo cual crea escasez en los fondos disponibles lo que sube las tasas. Parcialmente por que los dueños del dinero no “aceptan” tasas razonables.

Por consiguiente Keynes recomienda que sea el gobierno el encargado de bajar las tasas de interés a un nivel “razonable”, al incrementar la cantidad de fondos disponibles para el crédito. Esto se logra creando dinero nuevo, y, por consiguiente, dando la ilusión de que existe mucho dinero ahorrado.

Keynes escribe que,

“El cambio en la cantidad de dinero está dentro de los poderes del gobierno. La cantidad de dinero aunada a la disponibilidad de los prestadores a prestar es lo que determina la tasa de interés”.

Y advierte Keynes que no se le debe tener miedo a esta “ingeniería” gubernamental, los temores de que se inunde el mercado con dinero no tienen fundamento nos dice que “El dinero nuevo que es impreso por el gobierno e introducido al sistema financiero mediante la expansión en el crédito de los bancos es tan genuino, tan real como cualquier tipo de ahorro. Esto debido a que no existe ninguna virtud en la tasa de interés alta preexistente no existe mal alguno en bajarla mediante la intervención del gobierno."

Y el ataque de Lord Keynes a las tasas de interés va más allá y nos dice que “Es deseable y factible reducir las tasas a la meta final: Cero. Pero no deberá de llevarse en forma abrupta: Para una comunidad adecuadamente administrada, será posible llevar las tasas de interés a cero en aproximadamente una generación”.

Pero aquí viene lo bueno, veamos cual es el objetivo final de Keynes con este ataque al nivel de las tasas de interés:

“Nuestro objetivo (no existe nada que no se pueda lograr), deberá ser incrementar la cantidad de capital hasta que deje de ser escaso, de tal forma que los dueños de los ahorros dejen de percibir un premio”…


“Los dueños del capital son disfuncionales, pueden obtener interés por qué el capital es escaso. Pero, no existe razón alguna para que exista escasez de capital dado que el gobierno puede imprimir todo el dinero que sea necesario y distribuirlo. Al hacer que el capital gratuito sea disponible para todos podremos despojarnos de muchas de las características indeseables del capitalismo. Los inversionistas o prestamistas ricos desaparecerán.”

“Visto bajo esta luz, es abominable para los trabajadores que estén desempleados, cuando en realidad hay mucho trabajo útil por realizar, todo por que el capital se hace artificialmente escaso, las tasas de interés son demasiado elevadas, y en consecuencia la inversión es muy riesgosa. “

Keynes está conciente de la existencia de las crisis económicas, recesiones y depresiones, y afirma categórico que éstas no tienen ningún propósito útil al servir como purgatorio. Esto es falso, afirma Lord Keynes.

Keynes también en su “General Theory…”, afirma que los booms pueden crear alguna que otra inversión mal direccionada. Y que el bache puede ayudar a deshacerse de la madera muerta. Pero, que es mucho mejor tener inversiones mal direccionadas, a no tener ninguna. Por lo que concluye que las recesiones no son necesarias para el progreso económico ya sea por su característica de purgatorio o para moderar la especulación al introducir el miedo a la toma de riesgos alocada. Por el contrario, dice lord Keynes que es menester,

"Abolir las recesiones"

Y, en su lugar, mantener (mediante al intervención de los gobiernos vía los bancos centrales) un

"Perpetuo Cuasi-Boom."


Lo que justifica, el párrafo con el que inicié este análisis. El Banco Central tiene el freno y el acelerador para evitar el bache, y permanecer en un eterno y perpetuo Cuasi Boom….

 ¿Un Perpetuo Cuasi Boom? Perdón... 


Índice Nasdaq 100 en donde están la mayoría de las acciones tecnológicas, y desde luego las punto com. 

Y, la responsable de la anterior...


Keynes y su Remedio Contra las Recesiones

Para Keynes el ahorro es la causa de todos los problemas de crecimiento económico, en sus palabras “sufrimos de exceso de ahorro”. Paradójicamente él soluciona este problema introduciendo una nueva forma de “ahorro”, esto es, dinero nuevo creado por los gobiernos que será tan “genuino” como lo son los ahorros privados. Este nuevo dinero no deberá causar inflación (en el sentido keynesiano, por supuesto, es decir incremento en los precios al consumidor)

Por eso, cuando exista un crash financiero, una recesión o primero uno y luego el otro Keynes recomienda la intervención del gobierno “pronta, decisiva y sin contemplaciones”, escribe que: “Las recesiones profundas nos dicen que estamos en un embrollo colosal. Que hemos realizado una pifia en una maquinaria delicada que requiere urgentemente ser reparada. Se deberán aplicar por tanto acciones atrevidas, intrépidas y drásticas al menor signo de problemas, deberán ser tan radicales como sea necesario, por que de lo contrario, los mercados perderán su capacidad de rebotar(Keynes collected writings).

 Efecto de los QEX "Aligeramiento Cuantitativo" de la Reserva Federal sobre el Indice S&P500

Realmente Drásticas

 Dinero en circulación M2 Nótese que desde que entró Obama se ha DUPLICADO

Pero, a continuación la Velocidad del Dinero de ese mismo M2

 Mucho dinero pero parado, en las arcas de los bancos, que no dan crédito, por qué son más escrupulosos y sobre todo por qué la gente no quiere endeudarse...

Por lo que han resultado infrutuosas e inútiles...

Todos somos Keynesianos

 
No es de extrañar que Paul Krugman, haya manifestado que “Todos ahora somos keynesianos”, y con él, Ben Bernanke, Stiglitz y todos los maniacos inflacionistas, que claman, bajar las tasas de interés, crear déficit y construir obra publica. Recetas que dicho sea de paso tienen a Europa en el barranco y a Japón en una depresión económica que ya se extiende por más de veinte años.


Von Mises y la Expansión del Crédito



Mises previó que los gobiernos, harían lo que recomienda Keynes (Cuando escribió Acción Humana Keynes aún era irrelevante): Empujar las tasas de interés para abajo mediante la expansión del crédito movidos por una mentalidad anticapitalista (recordemos que capital es en esencia ahorro).

Para los ojos de los maníacos y demagogos instalados en los Bancos Centrales y en los gobiernos, el interés es una maquinación siniestra de explotadores, usureros, de los ricos dueños del dinero. Uno de los dogmas del moderno intervencionismo es que los gobiernos deben de bajar las tasas de interés tanto como sea posible, o como recomienda Lord Keynes abolirlas por completo en una generación. En los tiempos presentes, todos los gobiernos y los “medios especializados” están dedicados fanáticamente a la política del dinero fácil.

En los capítulos XIX y XX de “Acción Humana”, Mises explica que una vez que se presenta la crisis económica, que ve como la consecuencia inevitable de la incesante e implacable de la introducción de dinero de papel en la economía, que como una droga, hace que el público clame por más, por más dinero fácil, y más baja la tasa de interés, nos dice Mises que esa política se verá como el remedio contra la recesión y la deflación, a la que le tienen pánico los gobernantes. Sin embargo, Mises establece que esa política nos llevará finalmente a terminar con la destrucción del valor de intercambio del dinero. Esto es, la hiperinflación.

El boom puede durar tanto como la expansión en el crédito siga su curso, eso es lo que lo alimenta, a un ritmo acelerado. El boom llega a su término tan pronto como el ritmo de dinero fiduciario que es introducido al sistema disminuye o, de plano, se suspende. Y debe de llegar a este punto, debido a que aún si la inflación (en el sentido de mayor dinero en circulación, no el keynesiano) y la expansión en el crédito prosigan sin fin, encontrarán barreras naturales que evitarán que continúe la expansión del crédito, esto fácilmente puede comprenderse cuando el individuo, o un país, llegan a un punto tal en que el servicio de su deuda se vuelve difícil o imposible, aún con bajas tasas de interés. La incapacidad de seguir absorbiendo el crédito, aún el crédito fácil llevará al crack del boom y el colapso de todo el sistema monetario que está basado precisamente en la deuda. Los incumplimientos de créditos destruyen todos los activos bancarios poniendo en entredicho todo el sistema.

La Tasa de Interés del Mercado –Refleja la Preferencia de la Gente por el Presente

La gente siempre ha mostrado antipatía, aún hostilidad al fenómeno de la tasa de interés. La tasa de interés parece ser un obstáculo a la producción y al empleo. Como resultado, hemos leído las recomendaciones de Lord Keynes que son seguidas por los gobiernos para manipularlas, para intervenir en el mercado suministrando dinero para producir la ilusión de mucho ahorro y así tirar las tasas. “Tan genuino como el ahorro real”, decía Keynes…A la discreción del Banco Central.

La falta de entendimiento de la misma naturaleza de lo que es la tasa de interés induce a problemas. Mises enfatiza que la tasa de interés (o, como Mises escribe, “la tasa de interés original”) es una categoría de la acción humana. En un mercado no manipulado, refleja las “preferencias temporales” de la gente. Debido a que los bienes y servicios son escasos, la gente le da mayor valor a los bienes y servicios hoy (“bienes presentes”) que a los bienes y servicios en algún punto en el futuro (“bienes futuros”). Es por eso que los bienes presentes se adquieren con un premio sobre los bienes en el futuro. Ese premio es la tasa de interés, o la tasa de preferencia temporal.

Supongamos que yo quiero comprar un auto, puedo ahorrar digamos por 3 años para adquirirlo, o bien, podemos tomar el ahorro de alguien más para que haga posible que tenga el auto hoy mismo. Como para mí vale más tenerlo hoy que tenerlo en 3 años, pago el sobreprecio que es la tasa de interés.

La tasa de interés de mercado es el resultado de ahorradores que desean intercambiar bienes futuros contra bienes presentes en un “mercado temporal”. Debido a la preferencia en el tiempo, la oferta de bienes presentes (esto es, la demanda por bienes futuros) está relacionada positivamente con la tasa de interés, mientras que la demanda de bienes presentes (oferta de bienes futuros) está negativamente relacionada con la tasa de interés.

La tasa de interés no es lo que motiva el ahorro, ni es tampoco un premio para abstenerse de consumir. La tasa de interés simplemente expresa las valuaciones individuales de los bienes en el futuro contra los bienes en el presente. La tasa varía de acuerdo con la preferencia temporal de la gente. Por ejemplo, si la preferencia temporal de la gente disminuye, la gente ahorrará e invertirá más y consumirá menos de sus ingresos: Esta disminución en la preferencia temporal, presionará a que baje la tasa de interés de equilibrio.


Contrario a lo que casi todos los economistas, derivado del aprendizaje de Keynes. El decaimiento en la preferencia temporal produce que una mayor porción del ingreso disponible sea ahorrado e invertido en negocios productivos lo que produce crecimiento económico. A medida que la porción de bienes presentes son bienes de producción, bienes de capital, y decrece la porción de bienes de consumo se está alistando la planta productiva para producir más en el futuro.

Aumento de ahorro, baja en la tasa de interés

Para ilustrar esto considérese la siguiente figura, sea la tasa de equilibro del mercado i0 para el punto A, para la cual, los ahorros (esto es la oferta de bienes presentes) vale S0 y la inversión (esto es la demanda de bienes presentes) vale I0. Si disminuye la preferencia temporal de los demandantes de bienes presentes moverá la tendencia al ahorro de S a S’ resultando en una nueva tasa de interés que es i1 para la cual el ahorro vale S1 y la inversión I1, El punto B marca un punto estable que refleja las preferencias reales de la gente, esto es, lo que desean ahorrar, invertir y consumir.




Imprimamos Dinero Acción que se Traduce en Problemas

En un mercado libre, la tasa de interés cambia acorde con las preferencias temporales de la gente. Sin embargo, habrá un problema muy grave si la tasa de interés es intervenida y bajada por el gobierno, esto es por el banquero central. Esto típicamente lo logran al inducir a los bancos comerciales a aumentar la cantidad de dinero disponible para prestar.

Ahora los bancos empiezan a prestar y derramar el dinero en la economía. Como resultado, la tasa de interés del mercado cae. Los empresarios se aprovechan de esta tasa de interés baja para adquirir equipo nuevo, contratar gente, comprar materias primas, y acrecentar los inventarios. Expanden la producción de bienes de capital (productivos) relativo a bienes de consumo (tal y como sucede cuando naturalmente disminuye la preferencia temporal) Los negocios actúan como si efectivamente los ahorros hubiesen aumentando.

Sin embargo, el incremento en la demanda de los factores para la producción no se acompaña de un incremento en los recursos disponibles en la economía: El incremento en la cantidad de dinero no incrementa la cantidad de bienes presentes que desean intercambiarse por bienes futuros. Como resultado el incremento en la demanda de los factores de producción presiona los mercados de los recursos escasos como materias primas y salarios.

Todo esto se verifica sin que la preferencia temporal de la gente haya cambiado. La verdad es que el público no desea ahorrar e invertir más que antes del incremento en el suministro de dinero a través del crédito. Tarde que temprano, la gente retornará a sus proporciones deseadas de consumo-ahorro.

A medida que la gente regresa a su preferencia consumo-ahorro, queda de manifiesto que las empresas invirtieron en demasía en relación a los bienes de consumo. La demanda de los productos de las empresas no es tan grande como se esperaba, los empresarios paran la adquisición de bienes de producción y la industria de bienes de capital experimenta una caída.


Utilizando un gráfico similar para ilustrar estas ideas considérese la siguiente figura en donde como antes el punto A es el equilibrio entre tasa de interés, ahorro e inversión. Pero ahora, la curva se desplaza a S’ = S+DM, no por que hayan cambiado las preferencias temporales del público, sino por que se induce una derrama monetaria DM (que Keynes llama “ahorro genuino” ). Como antes, se llega a un punto de equilibro B, la tasa cae a i1, mientras que ahorro e inversión se mueven a S1 e I1 respectivamente.



Y sí, al hacer esto la economía experimenta un boom, originado por la inversión inducida por el dinero adicional introducido mediante créditos. Sin embargo, este nuevo punto de equilibrio, con menor tasa de interés, mayor inversión y toda la expansión económica no es estable, en el sentido de que representa las preferencias temporales reales de la gente. Esto es debido a que la tasa de interés i1 es menor a la tasa de interés i0 que está acorde con las preferencias temporales de la gente, por esto, la gente desea retornar a su punto de equilibro consumo-ahorro, o incluso debido a los excesos a una curva S todavía más a la izquierda, esto implica moverse de regreso de B a A. Este desplazamiento significa el reventón del boom previamente originado.

Los austriacos sobre el ciclo económico

De esta forma, recapitulando, cuando los tipos de interés se empujan por debajo de sus niveles de mercado (por ejemplo, mediante una política expansionista del banco central), esto pone en marcha el mismo proceso que se produciría si hubiera un aumento real de los ahorros. En otras palabras, al tipo de interés inferior los empresarios encuentran rentable empezar proyectos a largo plazo: los sectores de bienes de capital de la economía empiezan a contratar trabajadores y a aumentar la producción.

Sin embargo esta expansión de los sectores de bienes de capital no se ve compensada por una disminución en los sectores de bienes de consumo en la forma que se habría producido si las familias hubieran empezado realmente a ahorrar más. En su lugar, las familias tratan también de consumir más a causa de los tipos de interés más bajos.

Se pone en marcha un auge insostenible, un periodo de prosperidad ilusoria. Como todos los sectores se expanden hay un sentimiento general de euforia: parece que todos los negocios están teniendo un “gran año” y la tasa de desempleo cae por debajo de su nivel “natural”.

Pero todo esto es falaz, el dinero que ha producido el auge, no es producto de los ahorros de nadie, es dinero creado de la nada en virtud del sistema de reserva fraccionada, y de la colaboración del Banco Central. Es dinero falsificado, es dinero que nadie ganó, simplemente se creó por que así lo quiso la autoridad monetaria.

Booms de Activos sin Ahorro


Por desgracia, en algún momento la realidad muestra su feo rostro. El banco central no ha creado más recursos simplemente comprando activos y rebajando tipos de interés. Es físicamente imposible que la economía continúe produciendo los mayores volúmenes de bienes de consumo al tiempo que los bienes de capital. Alguno tiene que acabar rindiéndose. El cálculo llegará más pronto que tarde si el aumento de los precios de los activos o incluso de los bienes de consumo hace que el banco central varíe el rumbo y aumente el precio de los tipos de interés, que fue el motor de la creación del auge, de la burbuja. Pero incluso si el banco central mantiene los tipos permanentemente bajos, las realidades físicas acabarán manifestándose y la economía sufrirá un declive.




Durante la fase de declive, los empresarios reevaluarán la situación. Si el gobierno y el banco central no interfieren, los precios darán las señales adecuadas acerca de qué empresas debería salvarse y cuáles desaparecer. Los trabajadores que estén en líneas insostenibles serán despedidos. Les llevará un tiempo buscar entre las oportunidades que se creen y encontrar un nicho que sea apropiado para sus capacidades y sea sostenible en la nueva economía.

Durante este periodo de reevaluación y búsqueda, la tasa de desempleo medida será inusualmente alta. No es que los trabajadores estén “ociosos” o que su productividad haya bajado a cero repentinamente, sino que es lo que necesitaban para recolocarse y eso necesita tiempo en una economía compleja moderna. Este retraso puede deberse a la simple búsqueda, cuando los trabajadores tienen que mirar a su alrededor para encontrar el mejor puesto que ya exista “ahí fuera” o puede deberse al hecho de que tengan que esperar a que otros trabajadores “preparen las cosas” antes de puedan recuperarse los trabajadores desempleados.



 Gráfica del Oro Londres ¿Qué nos dice esta gráfica? Fácil : INFLACIÓN


Auge y Reventón Inmobiliario
  


Voy a presentar un conjunto de gráficas que demuestran las ideas austriacas, me voy a concentrar en el auge inmobiliario que llevó al colapso en el 2007-2008.
 
Las siguiente gráfica muestra la tasa efeciva de ahorro, que debiera, tan sólo debiera ser la que controlaría las tasas de interés.




La gráfica que sigue, muestra la tasa de interés fijada por la Reserva Federal, la que define la denominada “política monetaria”. En ella puede verse, en primer lugar como el incremento en la tasa a principios del año 2000 reventó la burbuja de las punto com, que es el antecedente de la burbuja inmobiliaria. Alan Greenspan entonces a cargo de la Reserva Federal inició el bombeo monetario  para “neutralizar” el colapso financiero bajando la tasa de interés, dejándola cercana al 1 % lo que re infló los índices accionarios y creo una nueva burbuja la inmobiliaria.

Fondos Federales en casi ¡CERO!



La siguiente gráfica muestra como a partir del año 2000, la baja en las tasas de interés también empuja a la baja las tasas hipotecarias, esto, junto con la flexibilización para otorgar créditos genera la burbuja inmobiliaria.


Tasas hipotecarias en mínimos históricos y ni así se recuperan

Deuda gubernamental a diferentes plazos




Compárese estas dos últimas gráficas con la gráfica del ahorro personal que no hace sino corroborar la Teoría de von Mises-Hayek que acabo de mencionar: Caen las tasas de interés pero el ahorro está en mínimos históricos, esto no puede ser, es una aberración económica.



Simultáneamente al crecimiento del índice S&P500 (del 2003 al 2007) se dio la burbuja inmobiliaria y un auge también explosivo en el consumo. La gráfica siguiente muestra el índice de precios de casas habitación en rojo y en azul el déficit comercial de los EUA (aumenta haciéndose más negativo) toda una orgía de consumo y especulación originada por la bajas tasas de interés que Greenspan mantuvo durante todo ese tiempo. Ya con la recesión (áreas sombreadas) la gente se vuelve conciente y para el consumo por lo que los precios de los bienes raíces empiezan a caer y el déficit comercial a disminuir.






También podemos obtener un apoyo empírico a la afirmación austriaca de que el auge inmobiliario produjo una cantidad insostenible de recursos reales (incluyendo el trabajo) hacia ese sector, que acabó desmoronándose y causó un repunte en el desempleo. El siguiente gráfico compara el empleo total en la construcción (línea azul) con la tasa de viviendas vacías (línea roja), lo que es un buen indicador de una burbuja especulativa: la gente no estaba comprando viviendas para vivir allí o para alquilarlas, sino para “saltar” cuando el precio suba. Adviertan la conexión entre la burbuja especulativa de la vivienda y los trabajadores absorbidos (y luego expulsados) de la construcción.



Creo que estas gráficas son suficiente evidencia de cómo al bajar el banco central la tasa de interés, sobre todo, al bajarla cuando no hay ahorro, la tasa de interés sería naturalmente baja si hubiese ahorro, pero cuando como Greenspan baja la tasa bajo un esquema de bajo ahorro y alto apalancamiento es la receta del futuro desastre.

Pero en lo que se refiere al auge inmobiliario real bajo George W. Bush, la acumulación de SUV, pantallas de  televisión,  consolas de videojuegos de los estadounidenses era claramente insostenible. No era posible que China siguiera permanentemente financiando la compra de sus productos comprando deuda norteamericana, esto es regresando los dólares para que siguieran comprando.

Creo que el argumento debido originalmente a Milton Friedman, de que la estadística no da la razón a la teoría austriaca está debidamente refutado en las gráficas que he mostrado.

Sobre el cuestionamiento de cuanto es bajo, hablando, claro está de las tasas de interés,  hay dos consideraciones: Es diferente un tipo de interés bajo cuando se produce la expansión en el crédito, cuando como en la gráfica precedente no hay ahorro, este tipo de interés es el responsable de la generación de burbujas, y el interés también bajo pero después del colapso de la burbuja, aquí, no existe la expansión en el crédito, la gente no toma crédito la gente se desapalanca, ahorra paga sus deudas, al gente se hace más conciente del futuro, también los bancos que han quebrado y han sido rescatados y son los “villanos” de la película están renuentes a prestar, las condiciones para otorgar créditos, especialmente hipotecas son muy estrictas, por tanto, no importa en que nivel Bernanke situé las tasas de interés, no habrá expansión en el crédito.

Así, antes del crack,  la baja en las tasas de interés es responsable de la crisis subsiguiente. En el  post estallido, las tasas de interés bajas son inocuas por que la gente simplemente está preocupada por el futuro, por su endeudamiento presente y no va a tomar más crédito. De esta forma, sí, no siempre las tasas de interés producen una crisis, depende de si la gente le entra a la formación de la burbuja o no. Y enfatizo, la Economía es Acción humana, conciente y con propósito, y su correcta interpretación es lo que nos puede llevar a analizar con propiedad el estado de las cosas.

Si se quiere ver más evidencia, sobre la veracidad de la teoría austriaca sólo es necesario que vaya a la Florida o Las Vegas, y vea la cantidad de casas, condominios etc. que se quedaron a la mitad, que vea la cantidad de casas vacías, sin dueño, que vea toda la destrucción de capital que la baja de tasas de Greenspan causó.

También, se puede ir a China, ver pueblos fantasma nuevos, casitas que no han sido adquiridas, también puede ver que hay tanto como el  espacio de oficinas equivalente a Manhattan, vacíos. Esto dicho sea de paso, ya empieza a generar un problema mayúsculo en el gigante asiático, la destrucción de capital va a tener consecuencias muy lamentables en el futuro próximo.

También podría ir a Irlanda, a España, en donde los “pisos” llegaron a valores ridículos, y véalos ahora, con precios de ¼  del valor que llegaron a tener. Todas estas fueron malas inversiones que deberán ser liquidadas.

¿Qué causó todo esto? La expansión en el crédito acompañada de bajas tasas de interés.

Finalmente es representativo de un empresario que hace una mala inversión la mexicana Cemex que casi al final del auge compró a la australiana Rinker el 10 de abril de 2007, unos cuantos días antes del reventón. Hoy Cemex está severamente emproblemada, debido a esta mala inversión. Si Lorenzo Sambrano hubiera tenido un austríaco entre sus filas de economistas seguramente le hubiera advertido del peligro que se venía, y quizá Cemex no tendría el elevado endeudamiento que tiene de 18 veces contra su valor de capitalización, lo que la hace inviable.

Finalmente sólo deseo que si bien es cierto que ciclo es en Física un fenómeno repetitivo, en Economía austriaca más bien tiene que ver con la creación de la burbuja, y el subsecuente estallido de la misma que termina generalmente en una recesión. Esto es crecimiento –colapso. Más que referirse a algo repetitivo y cíclico en el sentido de la Física. Aunque bien podría ser, desde 1913 fecha en que se creo la Reserva Federal, nos la hemos pasado creando auges artificiales que revientan y crean recesiones, en este sentido sí, podríamos hablar de un ciclo, claro con períodos muy diferentes entre sí.

La economía no funciona como un sistema de control retroalimentado, en que dado el estímulo, la baja en la tasa de interés, desatara siempre una serie de sucesos. Sobre el cuestionamiento del tiempo, tampoco esto es modelable, la expansión del crédito por un tiempo suficientemente largo genera una burbuja, ¿Cuánto es largo? Bueno por el tiempo necesario para que se genere una burbuja, llámese accionaria, inmobiliaria, de materias primas, eso generar una burbuja es la consecuencia de la baja en la tasa de interés.

En 1999 Greenspan que mantenía las tasas bajas mientras la burbuja de las punto como crecía, sólo se limitó a decir de la “exhuberancia irracional”. En realidad el que era irracional era el, se acobardó para parar  el desarrollo de la burbuja en el Nasdaq, simplemente no quería pasar a la historia como el que dejó a Wall Street en llamas. Aunque finalmente, años después, lo hizo.


La causa de la crisis en el crédito tiene un nombre: El régimen de dinero de papel, de dinero “fiduciario” que los gobiernos imprimen, siguiendo las recomendaciones de Lord Keynes con singular alegría.



Este diagnóstico está tomado de la Teoría Monetaria del Ciclo de Negocios desarrollada por Ludwig von Mises. En su obra monumental “Acción Humana, un Tratado de Economía” escribe,

“Los movimientos similares a olas que afectan los sistemas económicos, la recurrencia de períodos de auge que son seguidos por períodos de depresión es el resultado inevitable de todos los intentos, que se repiten una y otra vez, de bajar la tasa de interés de los mercados por medio de la expansión crediticia. No hay modo de evitar el colapso final de una burbuja inflada por la expansión artificial del crédito. La alternativa es si la crisis se dejará venir pronto como resultado del abandono de seguir expandiendo el crédito, o, posponerla, para que se presente la catástrofe que involucre todo el sistema monetario de dinero fiduciario”.

Para allá vamos, ¿Cuándo exactamente? No puede saberse...

 














 
 

35 comentarios:

  1. Interesante artículo. He leído otro que me ha llamado la atención. Quisiera compartirlo con usted:

    "Cualquier persona que haya tenido que devolver un préstamo sabe lo que significan los intereses a la hora de pagarlo. Uno recibido, por ejemplo, al 7% supondría tener que devolver casi el doble del capital recibido al cabo de diez años.

    Tanto es el peso de lo intereses que llevan consigo los préstamos que durante mucho tiempo se consideró que cobrarlos por encima de unos niveles determinados más o menos razonables se consideraba no solo un delito de usura sino una acción inmoral, o incluso un pecado grave que condenaría para siempre a quien lo cometiera.

    Hoy día, sin embargo, casi todos los gobiernos han eliminado esa figura delictiva y a todo el mundo le parece natural que se cobren intereses legales de hasta un 30% (esto es lo que cobran en estos momentos los bancos españoles a los clientes que sobrepasen su línea de crédito) o que haya naciones hundidas en la miseria no exactamente por lo que deben sino por la cuantía de los intereses que han de pagar.

    Los países de la Unión Europea renunciaron a tener un banco central que los financiara cuando necesitasen dinero y entonces tienen que recurrir a la banca privada en esas circunstancias. En consecuencia, en lugar de financiarse al 0%, o a un interés mínimo que simplemente cubra los gastos de administrar la política monetaria, tienen que hacerlo al 4, 5, 6 o incluso al 15% en algunas ocasiones. Y eso hace que cada año los bancos privados reciban entre 300.000 millones y 400.000 millones de euros en forma de intereses (¿tengo, entonces, que explicar quién estuvo y por qué detrás de la decisión de que el Banco Central Europeo no financiara a los gobiernos?).

    Los economistas franceses Jacques Holbecq y Philippe Derudder han demostrado que Francia ha tenido que pagar 1,1 billones de euros en intereses desde 1980 (cuando el banco central dejó de financiar al gobierno) a 2006 para hacer frente a la deuda de 229.000 millones existente en ese primer año (Jacques Holbecq y Philippe Derudder, La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le système?, Ed. Yves Michel, París, 2009). Es decir, que si Francia hubiera sido financiada por un banco central sin pagar intereses se habría ahorrado 914.000 millones de euros y su deuda pública sería hoy insignificante.

    En España ha ocurrido lo mismo. han pagado ya, a cuenta de los intereses (227.000 millones en total desde entonces), tres veces la deuda que teníamos en 2000 y a pesar de ello ahora seguimos debiendo todavía el doble de lo que debíamos en ese año (Yves Julien y Jérôme Duval, España: ¿Cuántas veces tendremos que pagar una deuda que no es nuestra?). Eduardo Garzón ha calculado que si un autentico banco central hubiese financiado los déficits de España desde 1989 a 2011 al 1%, la deuda ahora sería también insignificante, del 14% del PIB y no de casi el 90% (Situación de las arcas públicas si el estado español no pagara intereses de deuda pública)."

    Aquí hay algo que no me cuadra: la única explicación para eso sería que los políticos son estúpidos (cosa que no creo, porque casi siempre se pasan de listos) y no aprovechan el monopolio de legislar en su provecho haciendo que sean los bancos privados y no los centrales los que les financien su deuda.

    Pero eso no me cuadra. Porque como ya dije no me parece que sean estúpidos. (otra cosa sí, pero no esa en particular)

    ¿Que explicación daría usted como austríaco?

    Si le interesa leer el artículo completo aquí le dejo el link.

    http://juantorreslopez.com/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo2:56 p.m.

      Ese artículo habla como si los Gobernantes fuesen unos santos inocentes que "son obligados" a pedir prestamos del exterior a los "codiciosos capitalistas" que tienen dinero.

      Aqui algo para razonar adaptado de la pagina de Contrapeso info:

      “La deuda externa de los países sigue reglas que los dañan intencionalmente.”

      Aquí muchas personas, incluyendo "economistas" de la corriente principal (keynesianos) tienen ideas más concretas y, mucho me temo, también comunes, por lo que vale la pena ir paso a paso en su razonamiento.

      A. “Los bancos e instituciones mundiales ofrecen créditos a los países subdesarrollados y sus gobiernos los aceptan, pagando un interés acordado.”

      Es cierto. Los bancos ofrecen créditos. De eso viven, de captar fondos y prestarlos. La banca ejerce esa tarea de intermediación financiera. Prestan no sólo a gobiernos, sino a empresas, instituciones y personas. En este caso se dice que los bancos ofrecen préstamos, pero también es cierto que los préstamos son solicitados —no sólo ofrecidos.
      Y por el uso de ese dinero se cobra un interés que varía dependiendo de condiciones de mercado y del riesgo de no devolución. Nada que no sea lógico, pero cuyos detalles muchos suelen ignorar. Muchos (incluyendo los economistas) se inclinan a pensar que los gobiernos son "forzados" a tomar esos préstamos sin necesitarlos y sin tener uso para esos fondos.

      B. “Los préstamos obligan a los gobiernos a pagar intereses.”

      Es cierto. Como a cualquier otro que acepta un préstamo, ello le implica el pagar una tasa de interés —algo que es equivalente a la renta del uso del dinero. Detrás de esto hay una acción lógica que es el usar el monto prestado en una actividad que dará al menos para pagar los intereses y pagar el monto prestado —de lo contrario, pedir prestado es una acción errónea.

      Es decir, pedir prestado significa que se tiene un proyecto que dará para pagar el préstamo.

      Muchos que se dejan llevar por el sentimentalismo extremo no entienden muy bien esto. Creen que los intereses pagados son indebidos y no tiene mucha conciencia de que también se debe devolver el dinero prestado, sea quien sea el que lo pide. En su mundo, los gobiernos son "forzados" a recibir préstamos y obligados a pagar intereses en beneficio del prestamista —no consideran que quien recibe el dinero primero lo acepta voluntariamente y que eso le implica la obligación de devolverlo con intereses.

      Y además, el receptor del préstamo tiene obligación de usarlo con prudencia en un actividad que le es de beneficio, pues de lo contrario no lo aceptaría.

      C. “Y luego lo que sucede es que suben los intereses y tienes que pagar más, por lo que los presupuestos de los gobiernos se dañan y tienen que recortar presupuestos de educación, por ejemplo.”

      Los intereses pueden subir, pero también bajar, dependiendo de las condiciones del préstamo y los mercados de dinero. Los izquierdistas (casi todos los politicos) y los economistas (influidos por Keynes) suponen, sin decirlo abiertamente, que las tasas siempre suben, lo que es falso, y peor aún, que la intención de subir es lastimar a los países endeudados —las tasas suben y bajan dependiendo de muchos factores del mercado y no son manejadas intencionalmente para exprimir a los gobiernos que pidieron préstamos, como algunos implican.

      No tiene lógica elevar los intereses y con ello elevar las probabilidades de no pago.

      CONTINUARA...

      Crisbio

      Eliminar
    2. Anónimo2:59 p.m.

      D. “Además, los países desarrollados causan la devaluación de la moneda del país que pidió prestado para de esta manera cobrar más dinero.”

      En esto mucha gente yerra de cabo a rabo (agradezcan a la indoctrinación, ups, perdón "educación pública" el haber creado a gente con pereza mental). Las devaluaciones de una moneda tienen como causa central las decisiones de su propio gobierno, no las de autoridades en otros países. Si se devalúa el peso o el cruzeiro, eso es efecto de realidades como emisión de dinero o inflación, que es la pérdida de valor de la moneda. El responsable de eso no es un gobierno extranjero, ni los bancos que dieron los préstamos.

      Decir que la devaluación es intencional por parte de otros gobiernos extranjeros para hacer que paguen más es falso —van a pagar la misma cantidad en moneda extranjera y el que ha prestado no recibirá más, sino lo mismo, pero agravando el riesgo de que no le sea devuelto el préstamo. No es racional que alguien haga algo para dañar a quien le debe dinero y así no le pague.

      E. “Al no poder pagar los préstamos, el gobierno pide ayuda a los organismos internacionales como el FMI y se le obliga a hacer cosas que no quería, como recortar presupuestos y vender empresas del gobierno.”

      Aqui los izquierdistas-keynesianos (y los parasitos que viven de dádivas gubernamentales) entienden que los gobiernos que entran en crisis y solicitan ayuda internacional, como ha sucedido muchas veces, son inocentes de toda culpa —según ellos, bancos y gobiernos extranjeros intencionalmente hicieron entrar en crisis al país y evitar que pagara los préstamos que recibió.

      No es racional dañar a quien recibe un préstamo con la intención que no lo pague porque el beneficio del que presta está en que el préstamo le sea devuelto y no en evitar su pago.

      Pero la cosa va más allá. Los ciudadanos (influidos por ideas de izquierda y keynesianas) creen que los gobiernos endeudados no tienen responsabilidad alguna, cuando en realidad la tienen para usar el dinero de manera prudente y así cumplir con los compromisos de pago y de estabilidad de su moneda.

      Quien recibe un préstamo también tiene obligaciones —es un asunto de responsabilidad en el uso del dinero recibido y de llevar el orden sus finanzas.

      Cuando pide ayuda internacional un gobierno, en este terreno, lo que le sucede es que se ha quedado sin dinero y necesita préstamos de emergencia para cumplir con obligaciones que previó malamente. Quien entra con préstamos de emergencia, naturalmente, exigirá poner en orden la casa.

      Esto es volver a la realidad de recursos limitados. Que el gobierno haya tenido las mejores intenciones no es suficiente, también se debe ser lógico y juicioso.

      Mucha gente, de acuerdo a lo que dice de la deuda externa de los gobiernos, no aplica razonamientos con cordura realista y contempla conjuras inexactas que no tienen apego a la realidad. La equivocación de ellos, es bastante frecuente y provoca también un mal análisis del problema de la deuda externa al asignar la culpa de todo a factores externos y oscuras intenciones, cuando la realidad es más inocente: los préstamos a gobiernos son acciones voluntarias de dos partes y ambas tienen responsabilidades al prestar y al pedir prestado.

      Esto ocurre por la gran inocencia de muchas personas que no entienden cuales son las verdaderas funciones innatas de los gobiernos, y por ello las ideas que sostienen son equivocadas. Muchas veces no hay malas intenciones en ellos, simplemente están repitiendo lo que otros dicen sin mucho pensar. Es más fácil duplicar que analizar y es por esto que ideas son más extendidas que las ideas que mejor explican la realidad.

      Todo ocurre por darle demasiado poder al gobierno bajo el amparo de las "buenas intenciones". Como dijo una vez Milton Friedman "el camino hacia el infierno esta empedrado de buenas intenciones".

      Crisbio

      Eliminar
    3. Anónimo3:01 p.m.

      "El camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones".

      Ironicamente una frase que el mismo Milton Friedman ejemplifica con su "monetarismo" (el poder de emitir y controlar el dinero es quizas el mas absoluto de los poderes que se ha adjudicado el Estado), su "impuesto negativo a la renta", su "bono escolar", su "politica monetaria" (que deberia llamarse falsificacion legalizada), su "retencion de impuestos", su "positivismo economico", o su "imposicion masiva para combatir la inflacion" (hablamos de un robo por partida doble: primero mediante la inflación y luego mediante los impuestos... como si a los Gobiernos les faltara munición ideológica).

      Como dicen algunos, Friedman fue un liberal de "medio tiempo": combatiendo la intromisión estatal en unos sectores, pero afianzándola más ampliamente en otros; o como dicen otros "un socialista que quiso ser liberal".

      Crisbio

      Eliminar
  2. Este artículo tiene varios errores conceptuales, por ahora no dispongo de tiempo para contestar adecuadamente. Pero un banco Central comprando toda la deuda de los países sería escandalosamente inflacionario, no habría límite al endeudamiento. Imagínese, si así el Estado crece de forma irrestricta, como cáncer, ¿Qué pasaría si supieran que podrían tener cualquier déficit que ahí estaría el Banco Central para fiananciarlo? El banco Central fiananciaría no con capital o ahorros de nadie sino con dinero creado de la nada, simplemente impreso (es un eufemismo ya ni siquiera se tiene que usar papel y tinta). La deuda fiananciada por un Banco Central al 0% de interés es exactamente lo mismo que provocar inflación galopante, es exactamente lo mismo que imprimir a lo loco dinero de papel, es hiperinflación. Por eso se tiene que recurrir al financiamiento en el mercado de capitales, decir que son los bancos privados los que prestan es inexacto, una parte de la deuda sí la financian los bancos privados, la mayor parte es mediante bonos, como los Cetes o los Treasuries en EUA, que son colocados en los mercados de capitales y comprados por inversionistas de todos lados.

    Le recomiendo la lectura, aquí mismo de

    http://mexicoliberal.blogspot.mx/2010/03/cuidado-con-la-deuda-gubernamental.html

    y

    http://mexicoliberal.blogspot.mx/2011/06/la-tragedia-de-la-deuda-soberana.html

    O, si lo prefiere de clic a la etiqueta Deuda en este mismo blog. Hay 20 posts sobre el tema.

    ResponderEliminar
  3. que tal, soy un lector regular de este blog, no hace mucho encontre esta nota en la jornada, me gustaria saber cual es tu opinion al respecto

    http://www.jornada.unam.mx/2012/11/06/politica/022a1pol?partner=rss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Daniel, muchas gracias por tu sugerencia, te prometo que va a ser tema en este blog, incluso voy a comprarme el libro de "La Revolución de los Ricos" y vamos aquí a exponerlo, y despedazarlo párrafo por párrafo.

      Gracias...

      Eliminar
    2. No hace falta leer el libro, basta con leer las citas de la señora que hacen en el artículo: Su error principal es (ironicamente) fijarse solo en los números, no en las causas, en el perido que contempla de 1950 al 73 se dio el boom de la postguerra, los paises ganadores y sus aliados hacian negocios y dinero por todas partes, dando prestaciones que a corto plazo eran viables, por el hecho de la afluencia economica y un largo etc de todo lo que hacian que ya todos sabemos (incluido el Baby Boom en EU y en muchas otras partes). Pero del 73 al 2001 los mercados ya estaban estabilizados, ya no tenian el furor de la post guerra, pero si millones de personas mas que necesitaban trabajo y que estaban acostumbradas a las comodidades que antes se podian pagar (tan solo en EU habia 50 millones mas de personas acostumbradas a la buena vida que no podian pagar).

      No estoy diciendo que no se hayan hecho o tomado algunas medidas y tomas de deciciones equivocadas dentro del lado liberal, pero me sorprende que no vean que los paises con finanzas mas sanas son los "ampliamente liberales" (entre comillas, porque no existe un pais puramente liberal).

      Eliminar
  4. Anónimo6:07 p.m.

    Me gustaría que despedazara usted párrafo por párrafo esto:

    http://crisiscapitalista.blogspot.com/search?updated-min=2010-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&updated-max=2011-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&max-results=3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Prometo que lo haré. Está plagado de falsedades.

      Eliminar
  5. Malthus3:18 p.m.

    Muy interesante su página. Soy estudiante de economia en España y quisiera hacerle a usted algunas preguntas.A la escuela austríaca le veo un problema: Dejamos la generación del dinero en manos privadas y establecemos un ancla, el oro. (La necesidad de establecer un ancla surge, evidentemente, de la eliminación del prestamista de última instancia (Banco Central) y de la creación de la base monetaria de forma pública). El problema es que el ancla al oro tiene muchísimos inconvenientes y el periodo del patrón oro es el mejor ejemplo. Esta es la razón por la quelos profes nos dicen que la escuela de economía austriaca es irrelevante a nivel académico. El primer inconveniente es seguramente la razón por la que los economistas “serios” rechazan esta solución: Durante el periodo de patrón oro clásico se generó una cantidad de dinero muy superior a la que podía ser respaldada por oro. Simplemente la demanda de dinero superaba ampliamente la oferta monetaria: era tan precaria que existieron ciclos de deflación bastante pronunciados a pesar de que el dinero que se podía respaldar por oro disminuyó paulatinamente. En definitiva, la oferta de dinero era insuficiente para el crecimiento de la economía, a pesar de la “ingeniería financiera”realizada por los bancos, creando más del que podían convertir por oro.
    Otro suceso documentado ampliamente durante el patrón oro es un proceso de extracción de rentas a través de la manipulación del tipo de interés. El que controla el oro controla el dinero y lo presta con interés. El imperio británico y en concreto el Banco de Inglaterra se convirtió en el auténtico monopolista del sistema, y manipulaba la oferta monetaria para que el imperio comprase barato materias primas y vendiese caro productos elaborados. Es precisamente uno de los dos procesos de extracción de rentas que han documentado ampliamente tanto Graeber como Zarlenga, es decir, no es algo que se haya dado solo durante el patrón oro, es algo muy común a lo largo de la historia.
    ¿Qué impide que con un ancla al oro se desarrollen nuevas “carreras por el oro” y procesos de extracción de rentas similares? Parece que nada. La experiencia histórica muestra que el resultado final de ese proceso es que el oro termina acaparado en pocas manos, y de esa forma estas pocas manos adquieren el privilegio exorbitante de manipular la oferta monetaria a su antojo, para su propio beneficio. El resultado final es la creación de ciclos de auge y recesión, en los que habitualmente primero se expande la oferta monetaria –siempre ligada al crédito, y por tanto emitida con interés- para después contraerla, ocasionando después de varios ciclos impagos masivos y la expropiación de la garantía de los préstamos, el colateral en terminología financiera. Durante la Gran Depresión el colateral fueron las tierras de cultivo. Decenas de miles de campesinos vagaban sin tierra y el precio de los productos agrícolas se desplomó. Hoy en día ese colateral son las viviendas, con los famosos desahucios en España.
    (sigo...)

    ResponderEliminar
  6. Malthus3:23 p.m.

    La solución austriaca y su coeficiente de caja 100% nos dicen que no afronta la raíz del mal, que es el uso para beneficio privado de un bien público ¿Es un bien público el dinero? En nuestro sistema monetario el dinero y crédito están mezclados, eso hace que el nuevo dinero se genere siempre con interés, aproximadamente un 95% del dinero se genera de forma privada. Eso no ha sido siempre así, en multitud de ocasiones se ha separado el dinero del interés, emitiéndose dinero libre de interés y manteniéndose el crédito con interés marcado por el mercado.
    Tanto Zarlenga como Graeber documentan que el dinero FIAT existe desde tiempos inmemoriales, lo usaban los famosos espartanos que resistieron heroicamente en la batalla de las Termópilas, por poner un ejemplo. Daban valor a un trozo de hierro y no se lo daban al oro. ¿Por qué en lugar de un ancla al oro, propugnamos un ancla al aceite de oliva? Sería mucho más beneficioso para España ¿Y un ancla al ganado vacuno? Beneficiaría a Argentina. Con un ancla al oro beneficiamos a Sudáfrica. Lo que hay que entender es que cualquier cosa que socialmente hagamos dinero beneficia a alguien, salvo que esté uniformemente distribuido entre todos los habitantes del planeta. El dinero goza de una cualidad social, la liquidez, es decir, la aceptación general como medio de intercambio.
    (sigo...)

    ResponderEliminar
  7. Malthus3:32 p.m.

    Daban valor a un trozo de hierro y no se lo daban al oro. ¿Por qué en lugar de un ancla al oro, propugnamos un ancla al aceite de oliva? Sería mucho más beneficioso para España ¿Y un ancla al ganado vacuno? Beneficiaría a Argentina. Con un ancla al oro beneficiamos a Sudáfrica. Lo que hay que entender es que cualquier cosa que socialmente hagamos dinero beneficia a alguien, salvo que esté uniformemente distribuido entre todos los habitantes del planeta. El dinero goza de una cualidad social, la liquidez, es decir, la aceptación general como medio de intercambio.
    En consecuencia el otro mal ineludible que nos encontramos siempre que haya generación privada de dinero es la apropiación de una renta que se produce por una característica social del dinero, que es la liquidez. Como he dicho, en nuestro sistema monetario crédito y dinero van siempre unidos, al ser la emisión de dinero privada este siempre lleva aparejado un interés. Históricamente, siempre que ha existido la expropiación del bien público del dinero por parte de agentes privados el interés cargado al dinero ha sido doble. Por la prima de riesgo, el riesgo de impago, característica ineludible del crédito, y por la liquidez, característica social e ineludible del dinero. El crecimiento del stock de oro tiene actualmente el 2% anual, para justificar que habrá un adecuado suministro de dinero. ¿si sabemos que el 2% es correcto, por qué no emitirlo de forma pública por ejemplo en forma de apuntes electrónicos en depósitos a la vista libres de interés, bajo norma legal acordada constitucionalmente? ¿por qué hacerlo de forma privada en forma de crédito respaldado por oro y con interés? Actualmente, sin crear una norma “coeficiente de caja 100%”, los depósitos a plazo ya son dinero. Existen los “certificados de depósito”, un papel con el que un depósito a 1 año puede ser vendido en un mercado por dinero, es decir, un depósito a un año es dinero, y por tanto la norma “coeficiente de caja 100%” en gran medida no nos cura de que los bancos creen su propio crédito y de los pánicos bancarios. Sin embargo es cierto que podría mitigarlos, aunque prescindir de un prestamista de última instancia parece arriesgadisímo. Tal y como estamos viendo en las recientes crisis bancarias, el gran mal no es la retirada masiva de los depósitos, sino la no renovación de los créditos a plazo por los prestamistas internacionales. Un coeficiente de caja 100% difícilmente puede curar eso. Un banco podría contratar innumerables créditos a un año con los prestamistas internacionales y utilizarlos para otorgar créditos a 40 años en hipotecas. Entonces ¿Qué hacemos si los préstamos a 40 años se vuelven ilíquidos? ¿Se puede prescindir del prestamista de última instancia? La regla "coeficiente de caja 100%", siempre que se persiga constantemente la innovación financiera y la creación de cuasi-dineros, evitaría que ése préstamo internacional termine a su vez convertido en depósitos a la vista y por lo tanta en nuevos préstamos, pero no nos asegura el fin de los pánicos bancarios mientras haya distintas monedas y el riesgo de fuertes devaluaciones.
    En un mercado auténticamente libre no es posible la solución “coeficiente de caja 100%”. Esto es debido a que la gente en libertad tiende a buscar su beneficio. si un país libremente decide no adherirse a esta solución, libremente tendremos otro proceso de extracción de rentas de un país sobre el resto. En un sistema con libertad de movimiento de capital no existe obstáculo ninguno para que una vez decretado “coeficiente de caja 100%”, por ejemplo en EEUU, libremente decidan no decretarlo por ejemplo en Canadá, México o Islas Caimán.

    ResponderEliminar
  8. Malthus3:34 p.m.

    Eso implica que los bancos podrían seguir generando su propio crédito, estableciendo una base en otro país, remunerando desde ese país los depósitos de forma atractiva –ecordemos que los ciudadanos tenemos libertad para dejar nuestro dinero donde más atractivo resulte, incluso en el extranjero- y posteriormente expandiendo el crédito en el país de origen, gracias a la compra de bonos emitidos en ese país y comprados en el país donde no existe “coeficiente de caja 100%”.
    Estamos ante un mal equilibrio, cualquier país que rompa la disciplina “coeficiente de caja 100%” puede extraer rentas del resto, por lo tanto tiene un gran incentivo para ser un “free rider”, un llanero solitario que dinamite el sistema.
    PD. perdón si he copiado algo dos veces, perdí un poco el hilo con mi último comentario.

    Cuando hablo de los austríacos me refiero a la visión de ellos que brinda el documental "Fraude: porque la gran recesión" en youtube a cargo de Huerta de Soto, Rallo, Braun etc.


    Perdón también por haber escrito tanto, es que el tema realmente me interesa mucho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo2:20 a.m.

      Estimado Malthus

      Tus profesores sin duda son keynesianos. Aqui algunas respuestas que plantean muchos austriacos:

      En general, el público y los economistas convencionales entienden muy mal cómo funciona y cuáles son los efectos del dinero fiduciario. Se nos dice que éste es preferible al patrón oro porque resulta más flexible a la hora de adaptarse a los eventuales desequilibrios o shocks que puede padecer una economía. Sin embargo, lo que quieren significar cuando así se expresan sólo es que el dinero fiduciario es más flexible que el oro a la hora de promover expansiones crediticias inflacionarias por parte de las intervenciones gubernamentales a través del Banco Central.

      Con el dinero fiduciario, el banco central puede (o cree que puede) controlar, a través del resto del sistema bancario, la oferta de crédito. El problema, escasamente comprendido por los monetaristas y para nada por los keynesianos, es que el Banco Central no puede controlar la demanda y, por tanto, en ciertas coyunturas como la actual el ritmo de expansión crediticia se vuelve absolutamente ingobernable desde ese órgano de planificación que pretenden ser los bancos centrales modernos.

      Pero no se quería reflexionar sobre el poder que a día de hoy poseen (o creen que poseen) los bancos centrales sobre la economía. Interesa más bien que pensemos acerca de cuáles son las implicaciones de esa mayor flexibilidad crediticia que sin duda sí acarrea el dinero fiduciario.

      Las leyes de crédito público son cada vez más favorables al endeudamiento crónico, en perjuicio del contribuyente. El crédito no debe ser un recurso corriente para gastos corrientes, sino un recurso extraordinario para casos extraordinarios. El endeudamiento estatal es mal ejemplo. Empresas, familias e individuos (y bancos) se acostumbran a vivir endeudados, llenos de compromisos irrealistas, contraídos fuera del marco de sus posibilidades. No es bueno, y ello vale también y sobre todo para los Gobiernos.

      Debería volverse al uso muy limitado del crédito público, sólo para financiar una obra pública, y mediante bonos; el éxito o fracaso en su colocación o suscripción masiva operaba antes como un referéndum popular para la obra en cuestión. Las leyes de bancos centrales consagran el sistema de dinero puramente fiduciario y sin respaldo metálico, permitiendo su expansión sin límites, causa de la inflación de precios.

      Los siguientes dos tipos de leyes son complementarias: Las leyes de curso legal nos obligan a usar el dinero emitido por los bancos centrales, aún cuando haya sido excesivamente inflado y depreciado. No podemos emplear otro. Las leyes de “encaje legal” autorizan a los bancos a mantener reservas “en caja” por sólo una fracción de sus depósitos, con lo cual aumentan la inflación de medios de pago, y así benefician a los bancos, y a quienes por lo general asociados al Estado toman préstamos en condiciones de favor. Perjudican a usuarios de crédito económicamente más eficientes, aunque políticamente menos influyentes. Y distorsionan el sistema de precios, impidiendo la asignación racional de recursos escasos a fines alternativos. Otra causa de la pobreza.

      Crisbio

      CONTINUARA

      Eliminar
    2. Anónimo2:21 a.m.

      Las leyes de bancos establecen puntillosos requisitos que benefician a los bancos existentes, con las apropiadas “conexiones” políticas, en perjuicio de los que podrían crearse. No han servido para evitar toda clase de insolvencias, falencias, fraudes y dolorosos fracasos. Además, bajo estas leyes, ser un banco comercial, hipotecario, universal, regional etc. no depende de su giro y de las operaciones, sino de la voluntad del funcionario que autoriza desde su escritorio. Este “nominalismo” bancario es ocasión de las dolosas colusiones entre banqueros y políticos que hay en todos los países.

      Se obliga a los bancos a conceder créditos para ciertos sectores a intereses preferentes, en detrimento de otros, a quienes se les aumentan los suyos, para compensar. Las leyes de seguros estatales para los depósitos bancarios no siempre cumplen su cometido, y además tienen un efecto muy perverso: los bancos exitosos (casi siempre los buenos) son obligados a ingresar fuertes sumas anuales a fondos cuyos caudales sirven para subsidiar préstamos preferenciales a los bancos “en dificultades” (casi siempre los malos). Es preferible el seguro privado.

      Como sabemos, los bancos han adquirido desde hace siglos la pésima costumbre de crear medios de pago (billetes o depósitos) contra activos a largo plazo. Dicho de otro modo, el sistema de cobros y pagos por el que intercambiamos bienes y servicios presentes pasa a estar ligado a la oferta incierta de bienes futuros por parte de esos activos. La virtud del oro (o su defecto para los partidarios del dinero fiduciario) es que pone coto a este inestable proceso: dado que los medios de pago que crea la banca deben poder transformarse en todo momento en oro, ni las entidades privadas ni el banco central tienen mucho margen para que dure mucho tiempo la expansión de sus pasivos no respaldados por oro o por bienes convertibles rápidamente en oro (las famosas letras de cambio).

      Esta es la rigidez, la “camisa de fuerza”, de la que hablan los detractores del patrón oro. Y es que, en efecto, el dinero fiduciario, dado que no tiene por qué convertirse en nada, puede ser creado por el banco central contra cualquier otro activo, incluyendo las inversiones a largo plazo de la banca. ¿Cuál es el problema de todo ello? El primero, excelentemente expuesto por la teoría austriaca del ciclo económico, es que las malas inversiones continúan acumulándose: la gente desea medios de pago para disponer de ellos en cualquier momento (es decir, demanda estructuras productivas muy cercanas al consumo y con gran flexibilidad para reconvertirse en cuanto varíe la demanda) y los bancos, a través de sus préstamos, impiden una disposición no inflacionista de los mismos (la estructura productiva se concentra en inversiones a largo plazo y, por tanto, muy difícilmente readaptables a los cambios de la demanda).

      Hay, sin embargo, otro problema del que los austriacos no suelen hablar y que sí supo ver, al menos superficialmente, Milton Friedman. Con el dinero fiduciario, no es sólo que las malas inversiones, y por tanto la pérdida de capital, sigan incrementándose, es que además vamos ligando de manera creciente la viabilidad de nuestro sistema de cobros y pagos a esas malas inversiones. Dicho de otra manera, cuando, entrados en la crisis, los activos de mala calidad de la banca pierden su valor, no sólo sufren los capitalistas que habían depositado sus ahorros en ellos, sino que también los cuentacorrentistas ven desaparecer el efectivo del que creían que disponían: si un banco quiebra, sus depósitos (las cuentas corrientes de sus clientes) sufren una quita muy considerable.

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    3. Anónimo2:23 a.m.

      Y aquí es cuando las cosas comienzan a complicarse y a agravarse. Una deflación súbita y drástica de los medios de pago genera la necesidad de que todos los precios de la economía se readapten, lo cual prácticamente nunca será posible, sobre todo a corto plazo: hay numerosos precios que vienen fijados por contrato a medio o largo plazo (la deuda, los salarios, los alquileres, los suministros…) que, salvo cláusulas de indexación, permanecerán constantes, lo que dará lugar a reajustes no ya nominales sino reales dentro de la economía: quiebras empresariales, despidos, abandono de factores productivos, depreciación de activos, etc. (por eso Keynes confunde las consecuencias de la crisis —la merma en la demanda— con sus causas).

      La alternativa a esa severísima deflación es que los Estados rescaten a toda la banca (que es lo que propone Keynes para aliviar la “trampa de liquidez”), independientemente de la calidad de sus inversiones. Pero apuntalar las malas inversiones implica estancamiento y no recuperación. Una economía que merced al dinero fiduciario ha acumulado cantidades enormes de mala deuda (de malas inversiones) sólo tiene dos alternativas: o una crisis profundísima que se lleve por delante buenas y malas inversiones en el proceso alocado de liquidación, o una consolidación de esas malas inversiones en forma de estancamiento secular (Japón con sus 20 años de estancamiento es un buen ejemplo).

      Con el patrón oro, todos estos procesos serían mucho más suaves (aunque también más recurrentes, de ahí el mito de que el patrón oro es inestable): primero, porque las malas inversiones no alcanzan proporciones tan elevadas y se liquidan mucho antes. Y segundo, y fundamental, porque con patrón oro siempre hay una parte de los medios de pago que no dependen de la deuda (justamente, la cantidad de oro en circulación). Recordemos que con el dinero fiduciario todo el dinero es deuda (los billetes de dólares o euros son deuda impagada del banco central), de modo que toda su cuantía (su poder adquisitivo) fluctúa con el valor de los activos que lo respaldan.

      Paradójicamente, los gobiernos destruyeron el patrón oro con la pueril excusa de evitar las deflaciones (o mejor dicho, porque a los políticos y burócratas siempre les ha gustado gastar más dinero del que recaudan vía impuestos, sin rendirle cuentas a nadie claro está) a las que recurrentemente daba lugar y lo único que han conseguido es instaurar un sistema de dinero fiduciario donde, para purgar de raíz las malas inversiones que él mismo incentiva a crear, se hace necesario una deflación muchísimo más intensa que la del oro.

      Es de puro sentido común: si el dinero fiduciario es durante un tiempo más inflacionista que el oro porque permite crear más crédito, también será, en el momento en que haya que amortizar o impagar ese crédito, más deflacionista que el oro. O el estancamiento en forma de economía esclerotizada y esquilmada por los altísimos impuestos necesarios para hacer frente a la deuda pública que hubo que emitir para salvar a la banca (y con ella al sistema de cobros y pagos).

      Claro que el cuento se acaba cuando ya no existe un rescatador de última instancia. En ese caso, la hiperdeflación del dinero fiduciario se vuelve inevitable a menos que el banco central la combata con una impresión masiva y desproporcionada de billetes, lo que nos conduciría a la hiperinflación: en ambos casos, el sistema de cobros y pagos moriría. Por eso Antal Fekete dice que la hiperinflación y la hiperdeflación son dos caras de la misma moneda.

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    4. Anónimo2:25 a.m.

      Pero a su vez que aclarar que hay demasiada mitología entre todos los analistas, especialmente entre los monetaristas, sobre la magnitud de la expansión monetaria que ha llevado a cabo la Reserva Federal. La base monetaria se ha triplicado no sólo porque Bernanke haya puesto en funcionamiento la imprenta de dinero (que lo ha hecho), sino también porque los bancos privados han dejado de prestarse dinero entre sí y se lo han comenzado a prestar a la Reserva Federal (en forma de depósitos a la vista). Dicho de otra manera, en gran medida se trata de un simple efecto estadístico: antes el banco A le prestaba 100 dólares al banco B y ahora los deposita en los baúles de la Fed. Y dado que el dinero que hay en estos "baúles" integra la definición de "base monetaria", las estadísticas monetarias reflejan un incremento brutal de la cantidad de dinero.

      Segundo, como consecuencia de lo anterior, el interbancario se secó literalmente (los bancos dejaron de prestarse entre sí) mientras que la Fed comenzó a nadar en una abundancia de dinero (el que los bancos privados atesoraban en sus baúles). ¿Qué debería haber hecho Bernanke en estas circunstancias? ¿Sentarse encima de esta montaña de dinero mientras una parte muy sustancial de los bancos carecía de crédito para sobrevivir? No, en efecto, Bernanke hizo grosso modo lo correcto entre octubre y diciembre del 2008 (cuestión distinta es el antes y, sobre todo, el después) cuando comenzó a prestar a corto plazo a los bancos el dinero que él también había recibido prestado a corto plazo (en forma de depósitos). Básicamente, los bancos tenían demasiado miedo para prestarse dinero entre sí, así que primero se lo prestaban a la Fed y luego la Fed se lo volvía a prestar a los bancos. De este modo evitamos una innecesaria quiebra del sistema financiero por un súbito incremento de la demanda de dinero sin envilecer la moneda.

      Nada realmente extraordinario y que, por cierto, no es una aportación original de Milton Friedman. Ya durante el siglo XIX se consideraba que la función más importante de los bancos centrales consistía en actuar como prestamista de última instancia, esto es, concediendo créditos a corto plazo a los bancos en dificultades durante un pánico financiero.

      El gran teórico de la banca central de finales del s. XIX, Walter Bagehot (a quien, por cierto, Bernanke ha apelado en numerosas ocasiones para justificar su política), ya defendía en su magnum opus Lombart Street que el Banco de Inglaterra debía combatir las crisis de liquidez prestando sus reservas a la banca en momentos de dificultad. Pero ya antes que Bahegot, numerosos autores habían llegado a conclusiones análogas: Henry Thornton, Thomas Tooke o Henry Dunning Macleod, por nombrar sólo algunos.

      Pero la confusión traída por Friedman de que “la principal política del Banco Central debe ser evitar la contracción monetaria” ha tenido efectos colaterales desastrosos. La recomendación de Friedman no significa prácticamente nada y, desde luego, no sirve como guía de actuación para una política sensata de la banca central. No es tan importante cuánto aumentan o disminuyen magnitudes bastante arbitrarias que definen la oferta monetaria (como la M0, M1, M2, M3 o M4) cuanto qué hace con sus reservas un banco central. Y repito, en momento de crisis lo que debe hacer un banco central es prestar sus reservas a corto plazo contra activos de calidad también de corto vencimiento con el objetivo de evitar que la banca y la economía privada entren en una contracción secundaria. Esto fue lo que hizo Bernanke, mal que bien, a finales de 2008. Pero, ¿es todo lo que ha hecho?

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    5. Anónimo2:29 a.m.

      Pero a su vez que aclarar que hay demasiada mitología entre todos los analistas, especialmente entre los monetaristas, sobre la magnitud de la expansión monetaria que ha llevado a cabo la Reserva Federal. La base monetaria se ha triplicado no sólo porque Bernanke haya puesto en funcionamiento la imprenta de dinero (que lo ha hecho), sino también porque los bancos privados han dejado de prestarse dinero entre sí y se lo han comenzado a prestar a la Reserva Federal (en forma de depósitos a la vista). Dicho de otra manera, en gran medida se trata de un simple efecto estadístico: antes el banco A le prestaba 100 dólares al banco B y ahora los deposita en los baúles de la Fed. Y dado que el dinero que hay en estos "baúles" integra la definición de "base monetaria", las estadísticas monetarias reflejan un incremento brutal de la cantidad de dinero.

      Segundo, como consecuencia de lo anterior, el interbancario se secó literalmente (los bancos dejaron de prestarse entre sí) mientras que la Fed comenzó a nadar en una abundancia de dinero (el que los bancos privados atesoraban en sus baúles). ¿Qué debería haber hecho Bernanke en estas circunstancias? ¿Sentarse encima de esta montaña de dinero mientras una parte muy sustancial de los bancos carecía de crédito para sobrevivir? No, en efecto, Bernanke hizo grosso modo lo correcto entre octubre y diciembre del 2008 (cuestión distinta es el antes y, sobre todo, el después) cuando comenzó a prestar a corto plazo a los bancos el dinero que él también había recibido prestado a corto plazo (en forma de depósitos). Básicamente, los bancos tenían demasiado miedo para prestarse dinero entre sí, así que primero se lo prestaban a la Fed y luego la Fed se lo volvía a prestar a los bancos. De este modo evitamos una innecesaria quiebra del sistema financiero por un súbito incremento de la demanda de dinero sin envilecer la moneda.

      Nada realmente extraordinario y que, por cierto, no es una aportación original de Milton Friedman. Ya durante el siglo XIX se consideraba que la función más importante de los bancos centrales consistía en actuar como prestamista de última instancia, esto es, concediendo créditos a corto plazo a los bancos en dificultades durante un pánico financiero.

      El gran teórico de la banca central de finales del s. XIX, Walter Bagehot (a quien, por cierto, Bernanke ha apelado en numerosas ocasiones para justificar su política), ya defendía en su magnum opus Lombart Street que el Banco de Inglaterra debía combatir las crisis de liquidez prestando sus reservas a la banca en momentos de dificultad. Pero ya antes que Bahegot, numerosos autores habían llegado a conclusiones análogas: Henry Thornton, Thomas Tooke o Henry Dunning Macleod, por nombrar sólo algunos.

      Pero la confusión traída por Friedman de que “la principal política del Banco Central debe ser evitar la contracción monetaria” ha tenido efectos colaterales desastrosos. La recomendación de Friedman no significa prácticamente nada y, desde luego, no sirve como guía de actuación para una política sensata de la banca central. No es tan importante cuánto aumentan o disminuyen magnitudes bastante arbitrarias que definen la oferta monetaria (como la M0, M1, M2, M3 o M4) cuanto qué hace con sus reservas un banco central. Y repito, en momento de crisis lo que debe hacer un banco central es prestar sus reservas a corto plazo contra activos de calidad también de corto vencimiento con el objetivo de evitar que la banca y la economía privada entren en una contracción secundaria. Esto fue lo que hizo Bernanke, mal que bien, a finales de 2008. Pero, ¿es todo lo que ha hecho?

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    6. Anónimo2:34 a.m.

      Por desgracia, no. Desde el comienzo de 2009 el presidente de la Fed comenzó a meter la pata hasta el fondo, ya que se olvidó del sensato objetivo de prestar sus reservas a corto plazo y puso en marcha su famoso helicóptero inflacionista: la Fed comenzó a utilizar sus reservas a corto plazo para comprar alrededor de 700,000 millones de dólares de activos a largo plazo –entre ellos titulizaciones hipotecarias a 30 años de Freddie Mac y Fannie Mae y deuda pública de los déficits de Obama– para tratar de reinflar el crédito e iniciar una nueva burbuja especulativa. Esto no tiene nada que ver con evitar una contracción secundaria y todo que ver con monetizar deuda pública y jugar a lo que hace 50 años se llamó Operación Twist.

      Si por algo sentenciaba que la recomendación de Milton Friedman de que hay que evitar la contracción de la oferta monetaria no sirve de nada y sólo añade confusión a unas directrices muy claras desarrolladas por los economistas del s. XIX, es porque con estas actuaciones suicidas, impropias de un banco central serio, la Fed también está evitando que se hunda la oferta monetaria y, sin embargo, está colocando en grave riesgo la viabilidad futura del dólar y de la economía.

      Los mayores errores de Friedman se produjeron en el ámbito monetario. No es casualidad, pues, que recibiera sus primeros reproches en esta materia. Como recoge en sus memorias, Two Lucky People, Friedman y su mujer acudieron una vez a un seminario sobre cuestiones monetarias organizado por Frank Knight, uno de los iniciadores de la Universidad de Chicago y en el que también tomó parte Melchior Palyi, uno de los mayores genios en teoría monetaria que dio el siglo pasado. Cuando Friedman terminó por defender el dinero fiduciario y los tipos de cambio flexibles, Palyi, muy enojado, lo tachó de "socialista".

      Y es que la propuesta de Friedman concedía a los Gobiernos la facultad para envilecer tanto como quisieran la moneda, al no estar ésta ligada a estándar de valor alguno (Keynes estaría orgulloso, la afirmación de “ahora todos somos keynesianos” no podría ser más verdadera refiriéndose a los economistas). Debido a la contaminación monetarista, se ha extendido la muy errónea idea de que los tipos de cambio flexibles son una medida más propia del libre mercado que los fijos, más parecidos a los intervencionistas controles de precios. Pero, como explica Richard Salsman, "eso es como afirmar que un sistema de pesos y medidas fijos (100 centímetros = 1 metro) es estatista y uno de pesos y medidas variables (ahora, 100 centímetros = 1 metro; dentro de un minuto, 100 centímetros = 2 metros), propio del libre mercado".

      Observando la Gran Depresión de 1929 es aparentemente complicado dilucidar si fue Friedman ó Palyi quien acertó: Friedman siempre se escudó en señalar que la Reserva Federal no actuó con suficiente contundencia, diciendo básicamente “aunque expandió el crédito, no lo expandió lo suficiente”. No obstante, la verdad es que el propio Friedman recoge en su obra Una historia monetaria de los Estados Unidos algunos datos que le deberían haber movido a la reflexión: las rebajas de tipos de interés de la Fed siempre fueron seguidas de reducciones en la demanda privada de crédito y sus incrementos de la oferta monetaria se tradujeron en un mayor atesoramiento por parte de los bancos privados.

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    7. Anónimo2:42 a.m.

      Palyi por el contrario siempre puso en duda las dos hipótesis de Friedman: a) por mucho que se bajen los tipos de interés, la demanda de crédito no tiene por qué aumentar (los keynesianos llaman a esto "trampa de la liquidez", sin entender demasiado en qué consiste) y b) el nuevo crédito en todo caso se utilizará para refinanciar el antiguo crédito y no para acometer nuevas inversiones.

      Aún así, podemos conceder que la polémica entre Friedman y Palyi no pudo resolverse observando la década de los 30 debido a que la Reserva Federal no hizo mucho caso a Friedman. Sin embargo, esta nueva Gran Depresión nos ofrece la oportunidad perfecta para revisar las tesis de Friedman: al fin y al cabo, Bernanke es un declarado freidmanita que ha actuado en todo momento como habría prescrito su maestro. Pues bien, como ya se explicó anteriormente y con los datos en la mano, la crisis actual le ha dado completamente la razón a Palyi y se la ha quitado a Friedman.

      Melchior Palyi se quejaba con amargura de la estrechez de miras de los monetaristas cuando suponían que cualquier incremento de la oferta monetaria se iba a traducir automática y mecánicamente en un incremento de los préstamos de los bancos: “La teoría (monetarista) toma por seguro que siempre hay personas solventes dispuestas a asumir nuevas deudas. ¿Pero es cierto que siempre las hay? ¿Y qué sucede si tanto los bancos como los potenciales deudores toman los nuevos fondos no para invertir y gastar sino para refinanciar sus deudas y mejorar su liquidez? Esto es precisamente lo que sucedió durante la Gran Depresión de 1929.”

      Lo anterior explica el por qué de la caída en la “base monetaria” que Friedman erróneamente responsabilizó al sistema de la Reserva Federal durante la Gran Depresión de los 30s, siendo que la disminución en dicha base monetaria no fue porque la Fed “retiró dinero del mercado” ni tampoco porque “no emitió lo suficiente”, sino porque el dinero que la misma Fed emitía a los Bancos comerciales para supuestamente “impulsar la inversión y el consumo” era atesorado (guardado) por dichos Bancos comerciales para mejorar su propia liquidez y cumplir con sus propios compromisos.

      Palyi tenía claramente la razón: mientras la economía no se reestructure (amortizaciones de deuda, liquidación de stocks, incremento del ahorro, ajustes de precios...), la política monetaria no favorece en absoluto el crecimiento y la recuperación (más bien la lastra, ya que facilita el endeudamiento público).

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    8. Anónimo2:43 a.m.

      ¿Y qué sucede con el segundo punto de la disputa entre Palyi y Friedman? Pues aunque Bernanke ha multiplicado casi por tres la cantidad de dinero, los bancos han comenzado a atesorarlo con intensidad, hasta el punto de que sus depósitos apenas han aumentado (y ciertamente no habrían aumentado nada de no ser por el fuerte endeudamiento público). De nuevo, por tanto, Palyi tenía razón: los bancos centrales no tienen una capacidad absoluta para reactivar el crédito privado. Tan o más importante que la oferta de crédito es su demanda.

      Entonces, ¿para qué ha servido, en definitiva, la política keynesiana-monetarista de Bernanke? Sólo para incentivar y abaratar el endeudamiento público de Obama a costa del sector privado. Por consiguiente, ha sido útil para dilapidar los ahorros de los estadounidenses, rescatar a sectores ruinosos (véase General Motors) y tratar de sostener los precios: el cóctel ideal para retrasar todo lo posible la recuperación.

      Por consiguiente, aunque hay muchos que se quejan de que la oferta monetaria ha aumentado demasiado, el más grave problema (sino es que el real) no está ahí, sino en que ha aumentado demasiado porque se ha prestado a sectores a los que nunca se debería haber prestado. Esto es, el problema está en que la Fed se ha endeudado a corto plazo para prestar masivamente a largo, justo la insostenible estrategia financiera que nos ha arrastrado a la situación actual.

      Un sistema financiero que no padeciera las actuales leyes de curso forzoso y el monopolio de emisión de las autoridades monetarias sería un sistema que no generaría crisis como la que ahora padecemos.

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    9. Anónimo2:49 a.m.

      MITOS SOBRE EL PATRÓN ORO

      Con varios estados y países europeos debatiendo medidas para elevar el estatus monetario del oro, el patrón oro es más relevante ahora políticamente de lo que ha sido en décadas. Cuando el periódico LA Times (por escoger solo un ejemplo) publica un artículo que declara con total naturalidad que “los economistas” uniformemente se oponen al oro, se sabe que los defensores del sistema actual se están poniendo nerviosos.

      Precisamente porque el patrón oro ha sido un tema tan candente últimamente, es importante que la gente comprenda su base lógica. Aquí se intentarán resolver algunos errores.

      Para asegurar que el lector lo entienda, el escritor Nathaniel Popper escribió en el artículo: Estados Unidos y la mayoría del resto del mundo operaba en un patrón oro completo hasta la Gran Depresión (aunque aquí yerra, fue en realidad hasta 1913, año de la creación de la Reserva Federal, de 1913 a 1933 lo que hubo fue un patron oro falso tipo estafa piramidal). Segun Popper "Los economistas generalmente están de acuerdo en que esta política contribuyó a la causa de la depresión y de previas recesiones severas por limitar la cantidad de dinero el gobierno podía crear, restringiendo así su habilidad de estimular la economía".

      Los expertos dicen que es probable que adoptar el patrón oro ahora disminuyera el ya exiguo crecimiento económico.
      “En algún momento, puede que alguien esté lo suficientemente loco para intentarlo, pero no lo mantendrán como en el pasado”, dijo Allan Meltzer, profesor de economía de la Carnegie Mellon University y crítico de la política monetaria actual de la Reserva Federal.

      Dada la falta de apoyo de economistas de la corriente principal, los activistas han convertido unos textos escritos por forasteros en sus biblias, como “Pieces of Eight”, un libro descatalogado del (el abogado constitucional) Vieira.”

      En todo el artículo Popper no cita a ningún economista que esté a favor del patrón oro, o siquiera parafrasea sus puntos de vista. Podría ser aceptable, excepto por el hecho de que Popper cite o haga referencia a hombres de negocios, políticos y al abogado Vieira.

      Ahora, sería fácil acusar a Popper de mentir, pero que se sepa, estaba tan seguro de la estupidez del patrón oro que ni siquiera trató de encontrar a economistas doctorados reales que enseñen actualmente en universidades (algunos incluso en escuelas de postgrado top-20) que tendrían cosas amables que decir sobre el patrón oro. Créanlo, ellos sí existen si Popper u otros periodistas realmente quieren dar alguna oportunidad a la defensa del oro.

      En cuanto a libros que promocionan las ventajas del patrón oro, hay volúmenes escritos por personas con doctorados en economía. Un texto clásico es La teoría del dinero y del crédito, de Ludwig von Mises, mientras que una selección más nueva y fácil de leer es What Has Government Done to Our Money?, de Murray Rothbard.

      CONTINUARA...

      Eliminar
    10. Anónimo2:52 a.m.

      Antes de seguir, ahora tenemos que preguntarnos: Si el patrón oro causó la Gran Depresión, ¿qué más sucedía? Después de todo, el patrón oro no fue implementado en los años 1920. Aunque había habido muchas crisis industriales o pánicos financieros en los cien años previos, no había ocurrido ninguna depresión mundial prolongada parecida a la experiencia de los años 1930, inclusive a medida que cada vez más países se unían al creciente mercado mundial de economías basadas en la economía. Entonces, claramente no es suficiente señalar a las “cadenas doradas” del sistema monetario para explicar qué sucedió durante la Gran Depresión.

      Por lo tanto, culpar el patrón oro por la Gran Depresión es tan absurdo como culpar a la política “laissez-faire” de Herbert Hooever, quien (incluso si aceptamos seriamente su caricatura) no era diferente de sus predecesores (era tanto ó más intervencionista). Sería análogo a explicar que un accidente aéreo fue causado por la gravedad.

      Como punto final, no olvidemos que FDR abandonó el patrón oro en 1933. La Gran Depresión por consiguiente persistió (después abandonar el supuestamente terrible patrón oro) por al menos ocho años más (y se diría que 13 años porque es dudoso que la Segunda Guerra Mundial “arreglara” la economía), en lo que fue el peor periodo económico de la historia de EUA. Es extraño que el patrón oro pudiera causar tantos estragos a principios de los años 1930 (aunque nunca había hecho nada comparable antes en la historia de EUA) y luego pudiera seguir “causando” la Gran Depresión, entre 8 y 13 años después de abandonado. Uno comienza a preguntarse si “los economistas de todos tipos” saben de lo que están hablando.

      Una de las objeciones más absurdas contra volver al patrón oro es que “No se puede comer oro”. No se está inventando; Dave Leonhardt del New York Times se lo dijo a Ron Paul cuando defendió la idea en el Colbert Report.
      El Dr. Paul realmente no tuvo la oportunidad de contestar (en su lugar, Colbert hizo un chiste sobre la idolatría), pero habría sido delicioso si hubiera preguntado al cínico, “¿Así que tú harías un sándwich de notas de la Reserva Federal?” (También habríamos aceptado “Supongo que propones un patrón hamburguesa para el dólar”).

      Lo completamente absurdo de la objeción (a saber, que “no se puede comer oro”) es que el oro de hecho es un producto útil incluso para propósitos no-monetarios. Es verdad que no se puede comer el oro, pero sí se puede vestir, se pueden empastar caries y se puede tratar la artritis con ello. Por el contrario, todo lo que se puede hacer con dinero fiduciario de papel es usarlo como una forma de intercambio, y más te vale que no guardes una gran parte de tu riqueza en dólares de papel ya que su poder adquisitivo constantemente se erosiona con el paso de tiempo.

      Irónicamente, además de las críticas mal informadas como las del LA Times, el patrón oro tiene sus críticos del campo libertario purista. Tales críticos (generalmente monetaristas) preguntan a menudo: “¿No están los austríacos a favor de la elección del mercado? ¿Qué tiene de especial el oro? ¿Por qué Ron Paul y tantos otros presuntos partidarios del mercado libre favorecen que el gobierno federal nos diga qué debería ser dinero?”

      Por supuesto, Murray Rothbard (y hasta donde se sabe, todos los economistas austríacos vivos) preferirían que el dinero y la banca fueran devuelto al sector privado y que no recibieran ni regulaciones especiales ni privilegios que los distinguiera de cualquier otra forma de industria. Esto significa que los bancos serían libres de emitir su propio dinero papel (respaldados por reservas de oro) si quisieran, pero si emitieran demasiado y siguiera un pánico bancario, el gobierno no declararía un “feriado bancario” y liberaría a la institución irresponsable de sus obligaciones contractuales.

      Crisbio

      CONTINUARA...

      Eliminar
    11. Anónimo2:56 a.m.

      Lo que Mises, Hayek, Rothbard y sus seguidores modernos creen es que el oro casi ciertamente sería la elección libre de los individuos de todas partes del mundo, si se les permitiera elegir un tipo de dinero sin que las leyes de moneda de curso legal y otras intervenciones manipularan la baraja.

      Mientras tanto, dado que hay una Reserva Federal (y otros bancos centrales), muchos austríacos (aunque aquí el acuerdo no es universal) creen que restaurar la convertibilidad del dólar a un peso fijado de oro sería un movimiento en la dirección correcta, aunque aún así no sería perfecto. Lo que es deseable en último término es una vuelta a un dinero elegido por el mercado, que ha sido históricamente un material: dinero oro ó plata, no dinero “respaldado” por oro ó plata.

      Relacionado con la crítica anterior, algunos puristas también preguntan, “¿Así que quieres que el gobierno fije los precios? ¿Por qué no favoreces un precio determinado por el mercado para el dólar y el oro? Solamente deja que la oferta y la demanda determine los precios, no un número rígido elegido al azar por políticos”.

      La objeción suena plausible a primera vista, pero también falla en dar al blanco. Si la Reserva Federal dijera, “Estamos anunciando una nueva política de mantener el precio del oro a $2,000 dólares la onza, de ahora en adelante hasta el fin de los tiempos, y comenzaremos a acumular reservas de oro para asegurar a los inversionistas que podremos mantener ese objetivo”, esto no sería análogo a si el gobierno federal dijera, “Estamos estableciendo un precio mínimo de trabajo de $7.25 dólares por hora”.

      Bajo un patrón oro genuino, cuando la Fed “fija” el precio del oro en términos de dólares, no está amenazando a la gente con multas ni la cárcel si quiere comerciar el oro a un precio diferente. En su lugar, la Reserva Federal (o el gobierno en general, si no hubiera banco central) ajustaría la cantidad de dólares en existencia para mantener el precio. Si las fuerzas de la oferta y la demanda fueran tales que el precio del mercado del oro subiera hasta, digamos, $2,025 dólares la onza, entonces la Fed (suponiendo un objetivo de $2,000) necesitaría vender una parte de sus reservas de oro, lo cual inundaría el mercado con más oro y reduciría la cantidad de dólares en el sistema financiero. Esta política contraccionaria haría caer el precio del oro hacia el precio fijado de $2,000.

      Por otro lado, nadie sería tan insensato como para vender su oro por menos de $2,000 en billetes de la Fed. ¿Por qué vender tu oro a otro ciudadano privado por (digamos) $1,950 por onza, cuando el gobierno de EUA tiene una política de comprar cantidades ilimitadas de oro a un precio fijado de $2,000 la onza?

      Eliminar
    12. Anónimo2:59 a.m.

      Finalmente, un crítico podría preguntar en qué se diferencia esta práctica de la actual. Después de todo, actualmente Bernanke “fija” las tasas de interés, pero no a través de controles de precio literales. En su lugar, la Fed ajusta la cantidad de reservas en el sector bancario para que la tasa de interés de fondos federales “determinada por el mercado” esté lo suficientemente cerca de la tasa de interés objetiva de la Fed. ¿Así que no es básicamente equivalente al patrón oro, con otro “bien” que sirve como producto monetario?

      Hay dos problemas con esta objeción compleja. Primero, en el sistema actual, la Reserva Federal tiene un objetivo de fondos federales que mueve. Como mucho, entonces, sería análogo solamente si el Comité Federal de Mercado Abierto dijera después de cada reunión, “Ahora estamos fijando el precio objetivo del oro a tal o cual dólares. Sin embargo, si el desempleo comienza a aumentar y la inflación subyacente está por debajo del 2%, comenzaremos a aumentar el precio objetivo del oro en incrementos de $10 dólares durante las próximas reuniones”. Ese sistema no sería para nada como el patrón oro clásico.

      Sin embargo, el problema más profundo con la analogía es que con un patrón oro clásico, el gobierno imita (imperfectamente) lo que sucedería si el dinero de hecho fuera realmente oro, con la gente caminando con monedas de oro en sus bolsillos y comerciantes marcando precios no en dólares sino en granos y onzas de oro. El patrón oro clásico, al fijar el dólar como una unidad convertible en un peso constante de oro, no presenta otro precio: se supone que el dólar es un billete de redención por el oro. Realmente no es “fijar el precio” de la misma manera en que definir 100 centímetros como un metro no es “planificación central”.

      Por el contrario, ¿cuál sería el equivalente al mercado libre de la estrategia actual de Bernanke de manipular las tasas de interés de corto plazo? Lo único que se ocurre es si el dinero de mercancía en una comunidad no fuera algo tangible como el oro, plata o tabaco, sino bonos de noche emitidos por bancos. ¿Pero qué es un bono de papel sino una promesa de entregar dinero? ¿Entonces cómo podría ser el dinero mismo un bono de corto plazo? En este momento dejo la analogía, no sea que me vuelva permanentemente bizco.

      Lamento los multiples posts, pero queria dejar en claro mi postura al respecto. Y aclarando tambien que casi todo lo anterior lo han escrito y comentado gente como Juan Ramon Rallo o Jesus Huerta Soto, yo solo lo reproduje aqui para información.

      Crisbio

      Eliminar
    13. Crisbio, muchas gracias por tu participación, en todo lo que has escrito estoy de acuerdo. Algo muy importante que lo escribiste pero deseo recalcar es que el crédito debe ser usado sólo como recurso extraordinario, para inversiones preferentemente. Así era. Pero ahora se ha vuelto muy a lo keynesiano reemplazo del ahorro, con las consecuencias por todos conocidas: Burbujas y estallamientos.

      Saludos

      Eliminar
  9. Anónimo7:15 p.m.

    Que tal, soy lector regular de este blog y quiero mostrar otro artículo de la jornada que muestra claramente cual es la agenda ideológica y política de este diario, pienso que es labor de los liberalistas económicos mostrar lo sesgado de estas opiniones, publicar un comentario en dicho periódico es como agitar un nido de avispas, no vale la pena, pero si vale la pena utilizar otros medios para comunicar las ventajas del modelo capitalista.

    Saludos.

    http://www.jornada.unam.mx/2012/11/19/opinion/021a1eco

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En eso estoy anónimo, mi próximo post, o más bien próximos van en esa drección.

      Saludos

      Eliminar
  10. Malthus9:48 a.m.

    ¡Maldición! (con perdón) Mandé varios comentarios (el blog no adminte más de 4096 caracteres) pero creo que sólo llegó uno. Bueno, podría mandarlos de nuevo, pero me inquieta que se pierdan en el camino otra vez. ¿Tiene usted un correo al que se lo pueda enviar para que luego usted lo copie y pegue? Es que es un poco largo. Pero realmente me interesa conocer su opinión sobre el tema. Es una crítica que nos hicieron en clase sobre la escuela austríaca y el patrón oro, pero es un poco larga para mandarla de un solo post. Y como ya digo, un problema que tenemos aquí es que sólo tenemos una visión más bien conttraria a la de los austríacos, por lo que siento curiosidad por conocer su punto de vista.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  11. Kopeck8:30 a.m.

    Hay un punto que no entiendo bien; me parece que cuando los austíacos dicen que se ha bajado artificialmente la tasa de intéres, pasan por alto que (por lo menos en EU) se estaba captando una gran masa de dinero producto del ahorro mundial. Gracias a la globalización, los sauditas depositaban sus petrodólares en USA igual que los brasileños, los hindúes, y en fin, (literalmente) medio mundo. Esa capacidad de los bancos americanos para captar el ahorro mundial y convertirse en algo así como el banco del mundo forzosamente debía de presionar a las tasas de intéres a la baja. Por lo menos en mayor o menor grado. ¿Realmente cree usted que las tasas eran artificales y no reflejaban el ahorro aunténtico? Yo diría más bien que no reflejaban el ahorro estadounidense, pero sí el ahorro del resto del mundo que los americanos captaban en dinero real. Bueno eso me parece a mí. Creo que ese es un factor importante que no se debería de pasar por alto.

    Naturalmente será un placer conocer su respuesta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero ese dinero más bien se iba a financiar el absurdo déficit fiscal y el también déficit de la cuenta corriente. No era propiamente ahorro. Además tenía el fin perverso de regresar el dinero a los estadounidenses para que siguieran con su consumo desenfrenado si nada de ahorro. La tasa nominal como explico es fijada por la Fed y nada tiene que ver con el precio de los bonos. Aunque sí permitía que éstos no bajaran mucho (y subiera la tasa). Pero el problema es que al no tener ahorro y todo el consumo ser a base de crédito, produce un boom de consumo (del que hablo en el post) y un sobreendeudamiento, que al reventar la burbuja deja a todo el mundo en pésima situación: Sin empleo o con la posibilidad de perderlo y endeudados.

      Eliminar
  12. Malthus6:02 p.m.

    Muchísimas gracias por su paciencia y dedicación: en cuanto me desocupe un poco de los exámenes endiablados que estoy presentado ahora, le enviaré mi post. No crea que no lo he hecho aún por no estar interesado; más bien es que tengo que organizar mejor mi tiempo. Aquí lo ponen a uno a buscar muchísimos datos por internet y apenas tendré un poco de tiempo libre la próxima semana. En seguida tendrá noticias mías

    Un saludo.

    ResponderEliminar