martes, mayo 20, 2014

Para que la Economía de México Crezca Realmente I

El pasado primero de mayo los trabajadores que desfilaban en numerosas plazas de México, todos ellos, claro, sindicalizados, exclamaban sus exigencias “Exigimos más (para más gente) y mejores (mejor pagados) empleos”.

Caray, pues estas exigencias son para mí el motivo de escribir en este blog, créanme no hay nada que más yo deseé que ver un México en paz, próspero, con gente trabajadora y que muy importante, con bienestar, y con cierta holgura económica.

Empleos, muchos y bien pagados ¿Quién puede crear empleos sin ningún sustento económico? Para ser más específico los empleos se crean de dos formas: Por un lado están aquellos en el sector privado de la economía, incluyendo los llamados “informales”, estos empleos se generan cuando las empresas, e insisto, también las micro empresas informales, se crean o crecen para producir algún bien o servicio que responde a las necesidades o deseos de los consumidores. Tanto las empresas gigantescas que cotizan en la Bolsa de Valores, como los pequeños “changarritos”, en la informalidad tienen algo en común: Deben de tener utilidades para que sean sustentables, una empresa que pierde dinero porque sus costos operativos son mayores a sus ventas terminará cerrando ya que vive de las aportaciones de capital de (los) propietario(s). Si las utilidades son buenas, y/o la expectativa de tener mejores utilidades es buena, los dueños, capitalistas, invertirán más de ellas, y/o lo complementarán con créditos cuyos intereses deberán estar bien considerados como merma a las utilidades. Pero, como nos dice Ludwig Von Mises: La tasa de interés es el sobreprecio que pagamos por traer el futuro al presente. Esto quiere decir que si, por ejemplo, un industrial quiere comprar una máquina de control numérico para incrementar su capacidad de producción, y no tiene el capital, resultado de sus pasadas utilidades, hará posible la adquisición de la máquina mediante un crédito, con alguna institución de la Banca Privada, o, con algún particular. Otra forma es hacerse de un socio que aporte el dinero y que pase a ser parte de los dueños de la empresa (accionista), por lo que se llevará una parte de las utilidades a futuro.

El énfasis en todo este proceso es siempre las utilidades futuras originadas por la inversión adicional serán mayores a las presentes, de otra forma, ningún empresario sensato, arriesgará su capital y lo invertirá para crecer y ser más productivo. Recalco, ninguno.

El gobierno podrá obligar a las empresas a lo que quiera, reglamentos, trabas, lo que quieran, pero lo que nunca podrá es obligar al empresario a invertir. Nunca.

La otra forma de crear empleos, muy acorde al ideal de “redistribuir la riqueza”, está en el gobierno, en la burocracia, situación muy socorrida en México y en otros muchos países: El trasfondo del  razonamiento es muy simple: “Si las empresas no invierten por timoratos, les quito una parte importante de sus utilidades y yo, gobierno creo los empleos que ellos no crean", para lo cual es tan sólo necesario aumentar la planta de burócratas, crear institutos, comisiones, agencias, o lo que sea para generar empleos y que el pueblo esté tranquilo, además que muy probablemente me entregarán lo más importante para los políticos y esto es el voto que los mantendrá en el poder lo que es su razón de ser y de existir. Esta alternativa se ha vuelto tan popular, que en países como Francia y España, los jóvenes quieren ser “funcionarios”, perciben que un puesto en la burocracia no sólo les proporciona un salario pagado con toda regularidad, también les resuelve la vida: Salud, tiendas especiales para surtirse, vivienda accesible, préstamos sin intereses o muy bajos para el consumo o para adquirir automóviles,  pensión y jubilación del tamaño de su sueldo actual, y hasta gastos funerarios. Así, en general los empleos de “funcionarios”, son mucho mejores que la contraparte en el sector privado.

Pero, así como en el sector privado se requiere de las utilidades para que la empresa sea sustentable, en el gobierno no hay tal, todo lo que ofrece requiere de impuestos para sostenerse, así, si el gobierno crece necesita de más impuestos, y si la economía no crece, como es el caso de México, tendrá que elevar los impuestos para mantener andando “su maquinaria”.

Y tal y como lo estamos viviendo, el gobierno sólo tiene que elaborar leyes para expoliar más a los “contribuyentes”, y vale la pena enfatizar que los “funcionarios”, no pagan impuestos, regresan impuestos, esto es simplemente como si su salario fuera menor.

Algo muy importante es que al gobierno no le interesa ni le importa mucho otorgar todas las prebendas y canonjías a sus funcionarios tomando en consideración costos de nada, precio de un producto o servicio que vender, clientes que perder, no, todo eso que en la contraparte privada es vital para tomar decisiones de inversión es inexistente para los empleos en el gobierno. ¿No alcanza? Subimos impuestos o contratamos deuda, que son impuestos a futuro, y su servicio, disminuirá la cantidad de dinero disponible para gastar, lo que obligará, otra vez a subir los impuestos.

También, para el gobierno no es un gran problema contratar mucha gente, nunca pensará en los despidos y las consecuencias de despedir empleados, después de todo están creando empleos para reemplazar la falta de empleos en la economía,  por consiguiente, nunca considerará hacer reservas a futuro para pagar las indemnizaciones por despido, los larguísimos juicios ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, casi siempre sesgados a favor del trabajador, y que despedir trabajadores es de lo más oneroso y complicado en este país. Eso que es un problemón para las empresas privadas, no lo es para el gobierno, en primer lugar porque a nadie quiere despedir, si su política es por el contrario de expansión, y por el otro, otra vez, el gobierno no tiene pérdidas, si hace falta más dinero, pues habrá que extraérselo a los “contribuyentes”, así de fácil.

En la contraparte del sector privado, en que el empresario tiene competencia, muchas veces, extranjera, no puede arbitrariamente subir el precio de sus productos así como así, si lo hace, y sus competidores no, probablemente acabará con pérdidas y cerrando.

Así nos encontramos con un círculo perverso: El gobierno crea empleos porque percibe desempleo porque el sector privado no invierte, y no invierte  porque no percibe que su inversión sea rentable, o bien porque no tiene capital (ahorros) para invertir;  así que el gobierno le sube los impuestos para hacer que cualquier inversión sea aún menos rentable, lo que inhibe más la inversión, menos empleos son generados en el sector sustentable de la economía y son generados en el sector parasitario, este término no es peyorativo, es lo que es, no es sustentable por sí mismo requiere de fondos que son extraídos a la economía privada, vive del huésped, es un parásito.

Así, cuando nos damos cuenta, la economía no crece, es principalmente  por esta, aunque también existen  otras razones que vamos a considerar adelante.

Entonces estamos claros que para que este país tenga crecimiento sólido y sustentable, no necesitamos que el gobierno crezca, por el contrario, necesitamos que el gobierno, se ponga a dieta gaste menos, sobre todo en gasto corriente, esto es en sueldos para “funcionarios”, para que los impuestos bajen y las empresas tengan mejores expectativas de utilidades a futuro, ahorren, e inviertan.

Las utilidades de las empresas es pues “el factor”, ¿Qué se requiere para tener más utilidades? Qué se eleve la competitividad de la empresa,  esto significa que produzca, lo que produzca sea un fabricante o un proveedor de servicios con la mayor calidad, al mejor precio posible., sobre todo, como es muy probable si tiene competidores que producen u ofrecen productos o servicios similares.

Las utilidades operativas es el dinero que queda después de restar todos los costos implicados en el proceso de producir un bien, o un servicio, sin embargo existe un costo adicional y este son los impuestos si los sustraemos a las utilidades operativas obtenemos la utilidad neta. Esta es la importante, porque es el dinero que realmente queda a disposición de los capitalistas, y es el premio, por así decirlo a su inversión en bienes de capital. En México, todavía tenemos que restar a las utilidades operativas otro “impuesto”: El reparto de utilidades o PTU (Participación de los Trabajadores en las Utilidades), derivado de la idea marxista de la explotación del capitalista, y de que los bienes adquieren su precio debido a la plusvalía que pone el trabajo humano para generar el bien. No vamos a discutir esto aquí, ya lo he discutido en este blog , por ahora sólo lo tomamos como un costo más que se resta a las utilidades operativas y merma el valor del retorno del capital, esto es de las utilidades netas.

La utilidad neta, es pues “el factor” lo más importante que el dueño del capital evaluará antes de invertir. Si el capitalista ve en otro lugar diferente de México, un lugar en donde puede tener más utilidades, muy probablemente dirigirá su inversión para allá.

Pero las utilidades operativas no es algo fijo, depende evidentemente del precio de venta del producto o servicio, pero esto no puede moverse mucho, probablemente la empresa por una parte tenga competidores que ofrecen bienes o servicios similares, y por la otra, recordemos que el valor, y por lo tanto el precio al que puede venderse el producto, no es algo que este intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades. El intercambio ocurre cuando dos individuos valoran en igual o menor medida lo que cede contra lo que obtienen. Esto significa que por una parte el precio final del producto no depende de los costos de producirlo, si éstos son mayores a la valoración de los consumidores, simplemente no lo consumirán, y si no ajustamos el precio a la valoración de los consumidores simplemente se tendrán pérdidas y la empresa quebrará.

Otra forma de aumentar las utilidades es reduciendo los costos. Existen costos fijos que no dependen del número de unidades, como la renta del local, la nómina de los trabajadores contratados, y otros que dependen del número de unidades de producto producidas como la energía eléctrica e insumos utilizados en la fabricación del producto.

De especial interés son los costos laborales. Estos costos bajan si se producen más  unidades del producto, o más servicios otorgados por hora trabajada, esto es lo que se llama productividad.

Productividad = Número de unidades de producto terminado/número de horas trabajadas.

Por supuesto, que la productividad depende de la actitud del trabajador, un trabajador haragán no producirá lo mismo que uno responsable. También es factor, dependiendo de que sea lo producido de la  educación del trabajador: Un trabajador bien entrenado y hábil, producirá más y mejores productos, sin mermas, que un bisoño inexperto.

Sin embargo, suponiendo una factoría, la diferencia entre un trabajador con actitud y digamos que “con ganas de hacer bien las cosas y rápido”, y un haragán, puede no ser tan importante como los bienes de capital que se utilizan para producir el bien. Por ejemplo, una fábrica que utiliza un torno universal convencional en uno de sus procesos. El obrero deberá de alimentar la pieza, fijarla, tornear, cambiar la herramienta, tornear, posiblemente reposicionar la pieza, etc. En cambio, en otra fábrica se utiliza un torno de control numérico NC, con alimentación automática. Evidentemente, en el primer caso, por más empeño que ponga el trabajador nunca podrá igualar la rapidez, precisión, exactitud y calidad del la máquina de control numérico. El trabajador de NC puede ser más productivo en factores de decenas de veces. La productividad de la segunda empresa le permite tener costos más bajos, y en consecuencia mayores utilidades, también,  puede bajar los precios, vender más y aumentar las utilidades.

La empresa con bienes de capital modernos es más productiva y en consecuencia puede competir mejor por eso se le llama más competitiva. Una empresa competitiva puede pagar mejores salarios a sus empleados, que por otra parte, deberán de estar mejor capacitados para operar la maquinaria moderna.

Si en lugar de considerar el micro entorno de una empresa manufacturera lo elevamos al macro entorno del país, obtenemos la competitividad del país, derivado de la productividad del país.

La productividad del país podría expresarse como:

Productividad País = Valor de bienes y servicios producidos / Número de horas trabajadas de la Población Económicamente Activa.

En donde el número de horas trabajadas incluye a todos los trabajadores del país.

Por consiguiente, se concluye que puesto que toda la burocracia no produce ningún bien o servicio, todas las horas trabajadas de los funcionarios no hacen sino disminuir la productividad de un país. Es exactamente igual a como si estuviesen sin empleo. No producen nada que tenga valor y que pueda ser considerado riqueza y sí transcurren las horas y el consumo de recursos, de esta masa humana.

También debe hacerse énfasis en que para la productividad del país el Valor de los bienes y servicios producidos NO es el PIB. Y tampoco toma en consideración inversiones, ni privadas ni públicas. Sólo enfatizo bienes y servicios producidos.

Por tanto, el daño de generar empleos burocráticos es doble: Primero merma las utilidades y las posibilidades de inversión de los empresarios, y segundo y no menos importante reduce la productividad del país y en consecuencia su competitividad.

Un país menos competitivo consecuencia de ser menos productivo es un país pobre. De aquí parte la razón de nuestra pobreza y atraso ancestral. Y, como hemos demostrado, el gobierno al intentar sustituir la generación de empleos en el sector productivo con burocracia no hace más que agravar el problema, probablemente en las cifras de empleo de corto plazo logre hacerlas parecer mejores, pero en el largo plazo, el costo de la burocracia es una pesada lápida que recae sobre el sector productivo impidiéndole crecer y desarrollarse.


La siguiente gráfica que usa datos del INEGI muestra la productividad del sector privado, como puede apreciarse no hace más que caer. Y esta gráfica no muestra la productividad del país tomando en consideración burocracia y desempleo, la caída sería mucho peor.


¿Querían una explicación de los bajos salarios, del estancamiento económico? Pues aquí está, tal cual, no hay otra, y muy importante el gasto del gobierno nada puede hacer por mejorar la situación, por el contrario, la agrava.

2 comentarios:

  1. ¡Cómo aplica esto a equipos de fútbol?

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  2. Caray, con esta pregunta me pega en mi corazón, sabe soy Atlantista, un equipo que desciende a la “Primera A”, precisamente por estar empresarialmente mal manejado.
    La productividad en un equipo de fútbol son los puntos obtenidos en un torneo, y esto puede desglosarse entre los goles que hace el equipo y los que recibe, los delanteros son productivos si meten goles, la defensa si los evita, y los medios son un enlace entre las dos líneas.
    El Capital en un equipo son sus jugadores, la inversión en jugadores de alta calidad y habilidad hacen la diferencia entre un equipo malo y uno bueno. Cuando el Atlante vendió a Moisés Muñoz, Oswaldo Martinez, el Hobbit al América, y a Paredes al Querétaro, ahí definió su descenso. Se volvió un equipo poco competitivo, como los números los comprueban, aunque el entrenador hubiese sido Guardiola, hubiera descendido.

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