martes, junio 17, 2014

El Mundial de Fútbol Nacionalismos, Colectivismo, Política y Economía.


Debo de empezar este post afirmando que soy muy adepto al fútbol, es más, en casa, saben que para mí, de los asuntos no importantes, el fútbol es el más importante. De niño, esperaba el recreo para jugar con mis amigos, y hasta me las arreglaba que el “profe”, me echara de clase para ir a “ganar” portería para jugar. Y me la pasé jugando hasta en la Universidad, no podré olvidar aquel partido en el que estrenamos la cancha profesional jugando contra el Atlético Español, que perdimos 9-0, y pudo ser peor. Me tocó marcar a Tomás Boy, ¡no le vi una!, vamos no pude ni faul arlo, era rapidísimo el tipo ese. Mi papá me llevaba frecuentemente a ver a mi equipo (Atlante), y cuando tuve un hijo íbamos también muy frecuentemente al estadio, esto sirvió para establecer fuertes lazos con mi hijo, y sólo por eso, le estoy muy agradecido al fútbol. Así que no debe quedarle ninguna duda al lector de mi amor por este juego, que ha formado parte importante de mi vida, así que lo que sigue no está escrito por alguien que deteste el fútbol como Borges, que afirmó que “"el fútbol es popular porque la estupidez es popular”.

Sólo que hay de darle al fútbol su exacta valía, y más que al fútbol al Mundial de la FIFA y de pasada a su evento hermano, los Juegos Olímpicos.

Así que me gusta mucho el fútbol, pero cuando se usa para disparar los instintos primitivos nacionalistas, colectivistas aparece un lado obscuro que no puedo aceptar.

Los políticos aprovechan ese instinto natural que tenemos los seres humanos para identificarnos con aquellos que percibimos cercanos o semejantes a nosotros, como el lugar de origen para aplicar la ingeniería social y crear de ese sentimiento natural una psuedo-religión que ayude a controlar al pueblo y que se llama nacionalismo.

Así que me gusta el fútbol,  pero no la copa de del Mundo  por su nacionalismo implícito, que la semana pasada inició su edición 20, esta vez en Brasil. Este evento cautiva cada cuatro años a cientos de millones de fans. Y, como en la fábula del flautista de Hamelin, las banderas, los himnos alinean a las masas detrás de sus correspondiente equipos nacionales. 
Como en los Juegos Olímpicos, los atletas ceden su individualidad para ser miembros de su afiliación nacional, el lugar en donde por azar les tocó nacer. Su esfuerzo individual aunque parcialmente reconocido pasa a ser algo menor comparado con la “causa” nacional la gloria de su equipo nacional.

De este modo, la Copa del Mundo, se convierte más en una batalla que en un juego, Treinta y dos equipos se enfrentarán en el campo de juego utilizando desbordes, centros, cabezazos, penales, tiros de castigo en lugar de ametralladores, bombardeos, morteros y misiles.  La “guerra en pantalón corto”. Lo que más me desagrada es que no es como en los torneos locales, o incluso internacionales en que un equipo juega contra otro que puede o no ser de diferente país, pero en este caso es igual, no, en la Copa del Mundo,  el enemigo es forzosamente gente de otro país, quizá con diferente lenguaje, costumbres distintas, creencias distintas, gente que se ve diferente. El problema es que esta es exactamente la misma mentalidad que construye fronteras, muros, requiere de pasaportes y peor aun de permisos especiales como son las visas para visitar el país, que impide la inmigración y crea la deportación aunque el deportado sea tan o más probo y capaz que cualquiera de los nacionales. Esto es lo que se ensalza en el mundial, el nacionalismo, y eso ha creado mucho dolor, mucha injusticia, y no puedo yo ser parte del coro que lo glorifica.

El nacionalismo fue el sustento de la Alemania Nazi, Nacional Socialista se llamaba el partido y costó la vida de millones de europeos y estadounidenses, 6 millones de judíos masacrados en el holocausto, y el nacionalismo nipón creo otra masacre de chinos y propia en el otro lado del mundo, y más recientemente esos sentimientos nacionalistas, crearon una masacre en la ex Yugoeslavia. El nacionalismo en sus menos peores momentos sirve para ponerse borracho el día de la independencia, ir al Paseo de la Reforma al Ángel y gritar como loco y abrazarse con todos. O alegrarse de que hayan goleado los holandeses a España, le sale a la gente lo azteca y lo víctima del conquistador…

Y no entiendo por qué. Muchos directores técnicos de equipos no son nacionales, Estados Unidos, Suiza, Croacia y Camerún son alemanes. Los rusos y japoneses tienen directores técnicos italianos. Honduras, Ecuador y Costa Rica son colombianos. También puede decirse inequívocamente que en la mayor parte de los casos, los equipos nacionales ni siquiera representan a cabalidad el fútbol del país que dicen representar, sobre todo para los países en desarrollo que para los cuales la gran mayoría de sus jugadores se encuentran regados en países extranjeros sobre todo europeos. Y existen casos como Bosnia, Costa de Marfil y Ghana en que únicamente 4.3 por cientos de los jugadores esto es uno de 23 jugadores juega en aquel país.

También se dan casos de naturalizaciones para “reforzar” las debilidades de los equipos nacionales, por ejemplo Pepe es brasileño, pero juega para Portugal, Diego Costa también brasileño juega para España, Muslera el portero de Uruguay es nacido en Argentina, Prince Boateng es alemán pero juega para Ghana, también hay un alemán, Jones, que jugaba en la liga alemana, ahora en Turquía, y alinea para Estados Unidos, en esta selección hay Noruegos, irlandeses, haitianos, en fin. Finalmente México no mandó ningún naturalizado pero jugaron en la selección varios de ellos. La restricción: Que nunca hayan jugado con la selección de su país, por eso Messi juega para España, porque en realidad es español, y así…

Cuando se jugaban los primeros mundiales, en que prácticamente no existía la globalización, probablemente los equipos si representaran el estado del fútbol del país que se decían representar.  Hoy en día, esto es totalmente falso. Los equipos profesionales cuentan entre sus filas importantes jugadores extranjeros, y lo hacen porque el fútbol es ante todo y sobre todo un espectáculo y quieren dar espectáculo y ganar, el fútbol inglés probablemente tenga la mejor liga del mundo, pero su equipo representativo para el mundial no es favorito, la razón es que muchísimos de los jugadores clave en los equipos ingleses son extranjeros, y cuando se intenta conformar un equipo de sólo ingleses, tienen carencias.

Se dan absurdos como en nuestros inmigrantes en EU cuando México juega contra EU, incluso con lo ya nacidos en ese país que temen apoyar al equipo de EU para no ser visto como traidor por sus familiares, amigos y vecinos.

En muchísimas ocasiones los gobiernos ofrecen numerosos premios y prebendas a los miembros de los “representantes” del su país en estas guerras en pantalón corto, como si fueran brigadas de mercenarios para motivarlos en los juegos o simplemente guerreros que salen a enfrentarse con otros países del mundo. El abanderamiento del presidente de la república a nuestra selección me pareció simplemente una ridiculez, una fantochería, por decir lo menos.

No menos importante es que políticos sin escrúpulos han usado y manipulados los juegos para asegurarse que su corrupción o mal gobierno sea ocultado por la bola de humo que el mundial proporciona.  Esto es particularmente importante en este mundial en que la presidenta de Brasil gastó oficial 14,000 millones de USD para remodelar estadios y endeudarse, mientras que millones se mueren de hambre. Debe ganarse a como dé a lugar la copa del mundo ya sucedió en 1970 cuando el equipo de ensueño con Pelé, Rivelino, Carlos Alberto ganaron el mundial y que la entonces dictadura se adjudicó la Jules Rimet como logro propio y controló a los brasileños por varios años. Hoy, otra vez, los brasileños están siendo adormecidos por medio del mundial, y de no ganar la copa, seguramente Dilma Rousseff perderá las elecciones el próximo octubre y también afectará a Lula da Silva que ya tenía contemplado entrarle después de terminar Rousseff su 2do mandato.  Hemos visto un penal medio raro contra Croacia, hemos visto también un arbitraje medio irregular contra México, ya que a Brasil le conviene pasar como el mejor para jugar con el segundo lugar del grupo de España y Holanda.

Es una falsedad afirmar que el Mundial o las Olimpiadas son benéficos para el país sede, las regalías de las transmisiones de televisión son botín de la “Organización no gubernamental  sin fines de lucro con sede en Suiza”, la FIFA que dictatorial mente controla el negocio de este deporte, que el mundial de Brasil le proporcionará la nada despreciable cifra de 4,000 millones de USD. Este es el verdadero “ganón” del Mundial. Resulta por demás interesante que la FIFA exige al país anfitrión que se abstenga de cobrarle impuestos por concepto alguno. ¿En qué otro negocio los gobiernos conceden esto?

Totalmente cegados por su amor al fútbol, los brasileños pensando que iban hacia el cielodespués de declararlos potencia mundial en los BRIC. No dudaron en “invertir” $14,000 millones de USD, tal y como el ministro de deportes Luis Fernandes expresó “Yo pienso que los beneficios son evidentes y que la Copa del Mundo da aliento a nuestro deporte favorito y entendemos que los beneficios serán automáticos”.

Aunque la necesidad real  no es económica sino la de mostrarse y competir contra otros países para demostrar “quien es el mejor” un impulso tan pueril como universal, que, desde hace décadas, se canaliza especialmente a través de éstos dos grandes eventos internacionales que, además de mover millones de dólares, fortalecen en la mente de billones de personas el mito de que los “estados-nación” son indispensables para la humanidad.

A pesar del alto costo, para la fiesta mundialista sólo se construyeron 4 de las casi 50 grandes obras de movilidad urbana originalmente prometidas, lo que anticipa un caos para lugareños y visitantes, mientras que el crecimiento económico que supuestamente traería el evento se desvanece entre los sueños de los planificadores socialistas. De acuerdo con análisis independientes Brasil crecerá menos de 1.7% este año, cifra mucho menor al lamentable 2.7% que esperamos en México.

Y todavía faltan los problemas que se acumulan para los juegos olímpicos de Río en el 2016, que se enfrentarán a una mayor oposición popular, con el problema añadido de que los recursos que se hubieran podido utilizar para la olimpiada se han destinado al mundial. Así que la crisis va para peor y va para largo.

Los brasileños no son los únicos en sufrir con la organización de estos rituales de la religión estatista; hace unos meses Rusia pasó por un verdadero calvario económico y publicitario con los juegos de invierno en Sochi, cuyo costo se elevó a 51 mil millones de dólares en medio de un auténtico océano de corrupción y derroche.

Aunque es evidente que estos eventos no garantizan la prosperidad ni el crecimiento económico de ningún país, sino que en los hechos están cargados de decepción y devastación. Razón por la cual las ciudades que a futuro desean ser candidatas a alojarlos están cayendo.

 La corrupción típica de todo lo estatista también está aflorando: Todos los patrocinadores de la Copa del Mundo están furiosos por las noticias de que Qatar pagó $ 5 millones de USD a ejecutivos de alto nivel de la FIFA para comprar la sede para el 2022.
Otros están furiosos de que sea Rusia la próxima sede después de la invasión de Crimea.
Así que las razones no son económicas, son místicas (o son corruptas). Para comprobarlo basta echar un ojo a las próximas sedes de los mundiales: Rusia (gobernada por el Zar Vladimir Putin) y Qatar (gobernada por una monarquía absoluta que se puede dar el lujo de gastar lo que le venga en gana) o de los juegos olímpicos: Brasil y Japón (cuyo nacionalismo es legendario y varias veces ha sido criminal).

Esperemos que este hermosísimo deporte, pueda deshacerse de las connotaciones nacionalistas que van más allá del espectáculo en el cual 22 profesionales muy bien pagados juegan y dan todo de sí mismos en el campo de juego. Hago votos porque estos extraordinarios atletas sean aclamados no por que comparten por azar la expedición de un acta de nacimientos (o carta de naturalización), sino por sus talentos y habilidades.

Pero sobre todo, tengo esperanza de que la gente entienda a cabalidad que el fútbol es sólo un juego, un hermoso espectáculo, pero nada más.

Y, ojala que gane el mejor, y no el que tenga mayor peso político.




1 comentario:

  1. Anónimo2:37 p.m.

    Antes de que comenzara la copa del mundo Francia 98, Diego Armando Maradona dijo que ya estaba todo arreglado para que ganara Francia.

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