El término vine
copiado del Grexit (salida de Grecia de la UE), que se acuñó cuando iban a
salir por no pagar sus deudas con la UE. Brexit se refiere a la salida de Gran
Bretaña de la UE. El próximo 23 de junio se realizará un referéndum para que
sean los votantes quienes decidan si se quedan o no dentro de la unión: La
pregunta del referéndum es sencilla pero contundente: “¿Cree que Reino Unido
debe continuar siendo miembro de la Unión Europea? Sí o No”.
¿Pero por qué
quieren salir de la Unión Europea?
Los ingleses
sostienen que la UE se ha afrancesado, esto es, ha adoptado el modelo francés
burocrático lo que ha redundado en reglamentismo, y de leyes a las empresas que les impide desarrollarse a cabalidad así como el
cobro de millones en tarifas de membresía que no les dan ningún retorno
palpable, también, quieren recuperar el control de su país como país, esto es
recuperar el control absoluto de sus fronteras y que ellos decidan quien sí y
quien no puede migrar para trabajar.
El Reino Unido ha
creado más puestos de trabajo que toda la Unión Europea junta en cuatro años -y
eso con una inmigración neta de más de 318.000 personas en 2014, y crece más
del doble con una política de apertura, bajos impuestos y defensa total de la
propiedad privada. Es decir, tienen un modelo que funciona, quizá podría
mejorar, pero ciertamente que el modelo francés dirgista ha anquilosado a toda
Europa.
Pero no sólo es
el dirigismo y el reglamentismo, también es la enorme burocracia creada para
servir a la UE, y las contribuciones para mantener a la hidra de las mil
cabezas de la burocracia europea: La contribución neta de Reino Unido a la UE
se ha disparado de 3.300 millones de libras en 2008 a 9.800 millones en 2014,
GB es el segundo mayor contribuyente neto, mientras que el porcentaje de
exportaciones a los países de la Unión caía.
Debe recordarse
que el primer ministro David Cameron, del mismo partido que lo fue de Margaret
Tatcher, en su campaña para su reelección fue postulando la salida de GB de la
UE. Claro, los estatistas continentales lo han tachado de todo, incluyendo
irresponsable.
Y fue reelecto,
porque en Reino Unido se percibe que lo que se impone en Europa es profundizar
en el modelo intervencionista fracasado y en el estatalismo que solo ha
generado estancamiento. No se le escapa al ciudadano británico que los
populismos emergentes en algunos países tienen como objetivo esencial pagar su
ansiada fiesta de despilfarro con el dinero de, entre otros, pero
principalmente de los ingleses, porque son ricos y según los europeos los ricos
para eso están, para financiar el populismo de Syriza y Podemos, por ejemplo.
Sin embargo, el Brexit
debiera de tomarse como una advertencia para frenar y revertir los inquietantes
procesos de estatización, centralización y burocratización del Mega Estado
Europeo, que ha exhibido desde su misma creación bajo la influencia de Francia
(Socialistoides “progres” por antonomasia). Por fortuna, en la tierra de John
Locke y de Adam Smith en donde surgió el Liberalismo lo entienden muy
claramente, y no obstante que la mitad de su comercio exterior es con Europa
aproximadamente un tercio de las empresas, enfatizo, de las empresas, están
totalmente a favor de la salida de GB, siempre y cuando se establezca un
tratado de libre comercio, y alrededor del 60 por ciento no se oponen a seguir
en la UE siempre y cuando el país pueda recuperar la competitividad que ha sido
lenta y “progresivamente” erosionado originado en la regulación y burocratización
proveniente de Bruselas.
Dicho de otro
modo, la postura mayoritaria en Reino Unido parece ser la que dicta el sentido
común liberal: la Unión Europea acarrea muy importantes beneficios que hay que
tratar de conservar (la libertad comercial) pero también muy sustanciales
costes que deben ser erradicados (las absurdas regulaciones comunitarias o las
transferencias a Bruselas de los impuestos de los contribuyentes británicos.
Pero hay
presiones …
“Los costos
económicos de abandonar la Unión Europea serían mayores a los beneficios”. Así
resume Moody’s en un informe publicado el lunes pasado las importantes
consecuencias que tendría para el Reino Unido su posible salida de la UE;
además advierte que “habría un periodo de inestabilidad que afectaría negativamente
a las inversiones”. Esta situación “dañaría a las exportaciones” e incluso
podría debilitar “las perspectivas de crecimiento de Reino Unido”. Como
consecuencia de todo ello, la agencia calificadora señala que “la decisión de
abandonar la Unión Europea sería negativa para la calificación crediticia del
Reino Unido”.
¿Y por qué por
ejemplo a Suiza, Noruega o Islandia no le perjudica no pertenecer a la UE? Estos
países no son parte de la UE, y sólo mantienen tratados de libre comercio con
Europa, ahí Moody’s no dice ni pío.
Un estudio hecho
por la organización Open Europe estima que el PIB británico en 2030 podría
llegar a ser un 1,6% superior fuera de la UE que dentro de la misma siempre que
se mantenga como una nación librecambista y aproveche su salida para
desregular; en cambio, podría ser un 2,2% inferior si se enrocara en el proteccionismo
regulatorio. Es decir, según cómo se administre, el Brexit podría generar desde
unas pérdidas anuales de unos 3.300 euros por familia o unas ganancias de
2.400. Obviamente si se están saliendo por la sobre regulación, la van a
disminuir no aumentar.
Los europeos, con
el pretexto de estrechar lazos sociales, culturales y económicos, han ido
construyendo una asfixiante e innecesaria burocracia regulatoria que se
superimpone sobre las no menos asfixiantes e innecesarias regulaciones
nacionales, regionales o municipales, socavando así las bases de la prosperidad
y de muchas de sus libertades. Para lograr la integración europea no se
requiere de más normativas estatales, tan sólo levantar las barreras y las fronteras que
tradicionalmente habían dificultado esa integración.
Sin embargo, al
corto plazo, la salida del Reino Unido podría tener impacto en,
Sector financiero:
un problema nada desdeñable de regulaciones y exigencias de capital distintas,
así como impacto si algunos bancos y casas de inversión se ven forzadas a dejar
el Reino Unido. Pero también existe el argumento contrario, que además es el
más probable, y es que los capitales irían a GB precisamente por sus menores
regulaciones e impuestos más reducidos.
Se estiman tres
millones de puestos de trabajos directos e indirectos por pertenencia a la UE.
Podría darse un aumento del desempleo. También se argumenta que Reino Unido
crea más puestos de trabajo y no contaría con el flujo migratorio antes
mencionado. Sin embargo, la salida de la UE no implica en lo absoluto el paro
de la migración, sólo la selectividad de la migración, y en el número que
convenga a GB.
Comercio: un
impacto para ambas partes, que sufrirían mientras se renegocian o firman
tratados bilaterales. Sobre un total de 430,000 millones de libras, incluso
porcentajes pequeños deben valorarse con cuidado. Pero al largo plazo, se
recuperarían con creces por el incremento en la competitividad de GB.
Y aquí la
verdadera razón que tiene apanicados a los europeos. Pierden el 2do
contribuyente más importante, habría un peso mucho mayor entre los “cobradores”
que los “pagadores”, volviendo a Europa mucho más inestable.
En realidad con
el Brexit los perdedores son los europeos, no los ingleses, claro, se quiere
manejar la cosa en otra dirección, Moody’s por ejemplo está más preocupado
realmente por Grecia, España, Portugal e Italia que por GB. Quieren ponerlo al
revés, pero no es así.
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