viernes, abril 13, 2018

El “Desarrollo Estabilizador” de López Obrador




En una carta, entregada en exclusiva a El Financiero, el aspirante a la presidencia por Morena-PES-PT garantiza un cambio ordenado, eliminar la corrupción, Estado de derecho, renegociar el TLCAN y un modelo económico como el del 'desarrollo estabilizador'.
¡Otra vez renegociar el TLCAN! Pero ese no es un tema que por el momento esté bajo consideración, vamos a enfocarnos a su propuesta económica que es lo que más importa.
En el punto 4 de la referida carta se lee lo que sigue:

“4. En términos generales, el modelo económico que proponemos es semejante al que se aplicó en el país en el periodo denominado del “Desarrollo Estabilizador”. Con esa orientación la economía mexicana creció a tasas del 7 por ciento anual, sin endeudamiento, inflación ni devaluación de la moneda. No es nuestro propósito, desde luego, revivir un modelo del pasado y aplicarlo de manera mecánica; pretendemos retomar las lógicas que funcionaron, ajustarlas a las condiciones actuales y aplicarlas con una visión política distinta, de pleno respeto a los principios democráticos y a la legalidad, en un entorno en el que deben tomarse en cuenta factores tan diversos como la inserción de México en la globalidad, el surgimiento de una nueva generación de derechos individuales y sociales y una vertiginosa transformación tecnológica.”

Le gustó el nombre y el prestigio de esa época en la historia de la economía de México, en la entrevista con Adriana Pérez Cañedo en la AmCham , también insistió en su “modelo”: “Desarrollo” bonita palabra, se va a desarrollar la economía, sinónimo de crecer ¿no es así? Pero además “Estabilizador”, de estable, esto es sin volatilidades, en especial en la inflación, el tipo de cambio y las tasas de interés. Más adelante en esa misma carta afirma que respetará la autonomía de Banco de México y que la economía funcionará sin déficit. ¡Hombre que bien!

¿Qué fue el Desarrollo Estabilizador?


Al terminar la 2ª Guerra mundial, el mundo entero comenzó una expansión económica sin precedente, puede afirmarse que no fue sino hasta entonces en que realmente terminó la Gran Depresión que inició en 1929. Este auge fue contagiado a México que comenzó a importar bienes manufacturados principalmente de los EUA, pero nosotros, que prácticamente carecíamos de industria sólo teníamos para exportar productos agrícolas, minería y algo de petróleo, la balanza de pago era deficitaria (aún hasta ahora lo sigue siendo), y los dólares adicionales sólo podían ser adquiridos mediante deuda pública. Los dólares  transformados en pesos causaron una gran inflación. Fue con Miguel Alemán que comenzamos a combatir la inflación mediante la industrialización bajo el esquema de sustitución de importaciones.  Que, sin embargo resurgió.  Los bienes de capital tuvieron un incremento llegando a importar el 40% debido a que con las políticas de la sustitución de importaciones se tenía que adquirir la maquinaria y el equipo para el proceso productivo. En cuanto al producto intermedio, las importaciones se encontraban entre el 45 y 50% ya que se necesitaban de piezas para realizar la producción, por lo cual no necesariamente se tenía que reducir el volumen de importaciones.
Afortunadamente, o quién sabe, quizá fue desafortunadamente en los años 1960’s se encontraron grandes cantidades de petróleo en lo que se denominaba  “La Faja de Oro” con lo que empezó el venero del diablo a actuar y permitirnos exportar y conseguir las preciadas divisas.
Ya con divisas, fue relativamente fácil bajar la inflación y mantener el tipo de cambio con el dólar constante, lo que llevó a México de 1958 a 1970 a lograr altas tasas de crecimiento económico y muy importante con muy baja inflación, lo que se llamó el “Desarrollo Estabilizador” de Antonio Ortiz Mena que fue secretario de Hacienda bajo los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz. Las tasas de crecimiento eran ligeramente superiores al 6% y la inflación del 2%
Bajo la perspectiva de esas cifras, no extraña que esos tiempos sean vistos con añoranza, y que muchos quisieran regresarnos a esas épocas del “Milagro Mexicano”,  aunque debe señalarse que existía al menos un serio problema, el de la falta de capital y de formación de capital, esto es de ahorro.
Esto es,  en el país no había suficiente capital como para crecer sostenidamente: las actividades de producción requieren capital, por ejemplo, préstamos para crecer y dentro del país no se generaba ese capital.
Lo mismo para las personas que, por ejemplo, querían comprar casas por medio de hipotecas… la escasez de ahorro impedía que hubiera suficiente dinero para prestarles.
La sustitución de importaciones, por supuesto se acompañó del proteccionismo esto es proteger a la industria local de la competencia externa, se pensaba, y todavía hay muchos que así piensan que el desarrollo industrial sólo puede lograrse cerrando fronteras y con una política rectora por parte del estado.
Según Carlos Tello “Notas sobre el Desarrollo Estabilizador” Nos habla del esquema mercantilista imperante,
“Los empresarios, incluyendo –a los banqueros–, se comprometían a  invertir, y mucho, y a cambio de ello tendrían utilidades considerables. El gobierno les daría el apoyo necesario, incluyendo todo tipo de subsidios, para que así fuese. El sistema tributario no gravaría en exceso a las utilidades de sus empresas y los intereses y los dividendos mantendrían su carácter de ingreso personal anónimo para fines tributarios. La industrialización del país, que llevarían a cabo fundamentalmente los particulares con el apoyo del sector público, se desenvolvería, en el capítulo de las manufacturas, bajo un rígido sistema de protección (tarifas y controles cuantitativos) frente a la competencia del exterior."
No es de extrañar que, muchos quisieran que esto se repitiera.
Sin embargo, debe insistirse, el gobierno, se comportaba conservadoramente en el manejo de sus finanzas, sin contraer deudas cuantiosas y financiándose con sus propios recursos.
La aplicación de la idea proteccionista parecía estar funcionando muy bien en medio de una estabilidad económica notable. En los mercados nacionales había productos fabricados en México: las empresas en México tenían mercados cautivos nacionales pues las importaciones estaban prohibidas o tenían impuestos muy altos de importación.
Sobre el crecimiento mayor al 6% debe enfatizarse que no es lo mismo crecer de cero, en aquellos tiempos no había nada, no se producía nada, y es fácil lograr un crecimiento del 6% de una base muy baja. Hoy las cosas son diferentes y crecer 6% de la base actual es realmente difícil. Para expresarlo simple el 6% de 10 es 0.6, pero el 6% de 1000 es 60 que es cien veces mayor al 0.6. A veces a la gente se “le va la onda” con eso de los porcentajes.
Sin embargo, esas empresas no tenían incentivos para mejorar la calidad de sus productos, ni reducir sus precios. No tenían la presión de la competencia para hacerlo. Podían hacer con el consumidor lo que les viniera en “su real y regalada gana”. Es decir, en México no existía el Capitalismo, en donde el consumidor es el soberano y con el voto de su preferencia alienta o destruye empresas, lo que existía era el viejo mercantilismo acompañado del favoritismo del gobierno a ciertos y específicos “empresarios” que eran favorecidos por las políticas públicas de la “rectoría” del estado.
Por esta misma razón surgió con fuerza inusitada el contrabando. Si, por ejemplo, los consumidores querían comprar cigarros, los disponibles eran todos producidos en México… pero había oportunidad de comprar cigarros importados en el mercado negro de contrabando. La TV más popular era la Sony, más sin embargo todo aparato de esta marca era de contrabando. En estas épocas, que se prolongaron también en los 1970’s y parte del 1980’s en que seguimos comercialmente encerrados cualquier fulano con que anunciara a la Secretaría de Industria y Comercio que iba a fabricar un bien, automáticamente las aduanas se cerraban para ese bien. Así por ejemplo sólo existían tornamesas marca Garrard que habían comprado un modelito obsoleto al fabricante original y sólo de éstas había.
Éste fue uno de los efectos secundarios de la política proteccionista, el abrir una oportunidad de negocio para los contrabandistas. La amplia frontera con los EEUU hizo posible introducir al país todo tipo de artículos que se ofrecían en mercados ilegales.
Pero el proteccionismo conlleva dos problemas graves: Primero que el crecimiento de la industria estaba limitado a sólo el mercado interno, al principio sí crecían, porque no había nada, pero más adelante no podía crecer más allá del crecimiento de la población, y Segundo, al estar protegidos, no les interesaba para nada exportar, además que por su pésima calidad y alto precio estaban totalmente fuera de los mercados internacionales, y en consecuencia mejorar su calidad, innovar mejorar la productividad para con esto adquirir competitividad, estaban felices con el esquema mercantilista libre de competencia.
Pero el error más grave se cometió cuando se intentó extender el proteccionismo y la sustitución de importaciones a los bienes de capital, es decir máquinas y herramientas que producen los bienes de consumo.
Es fácil por ejemplo producir cerveza o cigarros, pero no lo es producir las máquinas que los producen. Y no sólo es la dificultad de producirlas, es que el mercado interno no da para justificar las cuantiosas inversiones.  Aquí, por ejemplo se hicieron cuantiosas inversiones para producir turbinas de vapor e hidráulicas, claro teniendo como socios a los que proporcionaban la tecnología, acabaron de talleres de reparación…
Las acciones de la política proteccionista requerían estimular a las empresas para sustituir importaciones y para ello se les podían otorgar subsidios o tratamientos fiscales preferentes. Estas acciones, desde luego, produjeron gastos adicionales del gobierno, que tuvo que iniciar una tendencia de endeudamiento creciente (muy clara en la etapa del populismo).
Las empresas se acostumbraron a recibir ayudas gubernamentales, una idea que aún prevalece en  nuestros días. Pero selectivamente, había que estar en la lista de empresas con interés del gobierno para ser desarrolladas, la “política industrial” decían.
Y toda la inversión que hubo en la industria en el campo cero, o casi cero, debido a la inseguridad en la propiedad de terrenos, los que cada vez eran más pequeños e ineficientes para producir. La Reforma Agraria sencillamente no funcionó como generador de ingresos para su población.
Así el crecimiento de México dependía de las divisas, de los dólares que sólo se obtenían de los productos agropecuarios, la minería y el petróleo, que al principio fueron suficientes pero que más adelante se quedaron cortos para cubrir el creciente déficit en la balanza de pagos,
Ya para el 8 de junio de 1971, con motivo de la reunión anual sobre México del Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso celebrada en Washington D. C., Mario Ramón Beteta , secretario de Hacienda ya con Echeverría explicó a los organismos financieros internacionales que:

Para consolidar debemos contrarrestar los factores limitantes del desarrollo que se habían venido acumulando. Es decir, el excesivo endeudamiento externo, la escasez de ahorro público y el creciente déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos…”

El Desarrollo Estabilizador había muerto, dando paso al “Desarrollo Compartido” de Luis Echevarría que inaugura la etapa del populismo en el manejo económico de México.
Eso fue el Desarrollo Estabilizador de Ortiz Mena.
Y obviamente embona muy bien con las ideas añejas y anquilosadas en la “Economía” de López Obrador.
Fue un México en que las actividades agrícolas tenían importante peso, y que aspiró a la autosuficiencia alimentaria, al menos con el mítico maíz. Una economía en que el producto de exportación más importante era el café. El candidato de Morena mantiene esa noción de los recursos naturales como 'palanca del desarrollo' (en su caso con el petróleo). Es alérgico a la noción de productividad como puntal del crecimiento económico, como muestra su peculiar idea de crear muchos empleos con la pavimentación de carreteras a mano (esto último realizado por el presidente que acabó con el 'desarrollo estabilizador': Luis Echeverría).  En consecuencia se parece más a Echeverría que a los predecesores de éste.
Los Priistas López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, no eran como lo es López Obrador muy afines a lo extranjero, particularmente a la inversión, los dos últimos fueron francamente hostiles al sector privado no sólo el extranjero, también el local.  Todos ellos “Hecho en México”, por sobre todo lo extranjero, ayer en Zacatecas AMLO revivió el “Plan de Ayala del Siglo XXI”  con las palabras “Vamos a consumir lo hecho en México, nada de cosas extranjeras”, y muy particularmente los alimentos y menos el mítico maíz “Sin maíz no hay país” dicen sus allegados.
Ya por lo pronto, como lo estableció recientemente en Zacatecas, promete revitalizar el "Plan de Ayala 2.0" o del Siglo XXI 
Ahí, en el templete, Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, resguarda el documento. En él, señaló el candidato presidencial, se dará un viraje a la política económica para “ya no comprar en el extranjero lo que consumimos; vamos a producir en México todo lo que consumimos”.
AMLO al igual que los presidentes referidos del viejo PRI restablecerá el “Muro del Nopal” como se le conocía a la frontera con los EU.
Como evidenció en Zacatecas su analfabetismo económico  lo mantiene mirándose el ombligo, lo suyo el campo que produce maíz, fríjol, frutas y maderables, los campesinos con sus precios de garantía felices con este subsidio del gobierno, y como todo subsidio produciendo pérdidas cuantiosas al erario y que finalmente serán pagados con impuestos, deuda y/o inflación. (Dice que no va a haber nada de los tres).
También estos presidentes eran muy proclives a crear empresas del estado, rescataban empresas quebradas para “proteger el empleo” pero seguían perdiendo dinero y ese dinero otra vez o sale de impuestos o de deuda o de inflación…
No menos importante es el Gasto Alocado en Inversión del cual López Obrador es fanático: Sus refinerías, sus trenes bala (que en todas partes del mundo son pésimos negocios y deben ser subsidiados), y lo peor sus carreteras construidas sin maquinaria a puro pico y pala y carretilla. Eso fue lo que precisamente originó la crisis de 1982 con López Portillo, fue tan grande como más de 140 por ciento del PIB y en dólares pura deuda externa, y tenía que ser así, puesto que internamente no hay ahorro ni capital que pueda utilizarse en esas escalas.
La gasolina a precio fijo con un precio muy inferior al del mercado internacional y, la paridad del peso frente al dólar fija. Contrario a lo que creé el de Macuspana, para poder mantener la paridad se requieren dólares y éstos ante la ausencia de exportaciones significativas sólo pueden conseguirse mediante deuda externa. Por eso cuando todo tronó el dólar se disparó para buscar su real valor de mercado.
Sí es lo que sueña AMLO un país mercantilista, cerrado, aislado del mundo con su “Muro del Nopal”, los mexicanos consumiendo lo “Hecho en México” que ahora será mucho pero mucho muy reducido a lo que estamos acostumbrados, eso será mucho muy caro y de mala calidad no tendrán competencia.

Es un viaje a 1958 no es el país que queremos en el 2020 ¿O sí?


6 comentarios:

  1. Mucha palabrería y ninguna critica al neoliberalismo. Al parecer vivimos en el mejor sistema económico que este loco quiere venir a destruir con sus ideas anacrónicas.

    Entiendo perfectamente como fue el desarrollo estabilizador y la economía de los años 70 y los 80 que me tocó vivir en carne propia. Lo risible de tu argumentación es que para ti el planteamiento de AMLO sea una copia a rajatabla de lo que se hizo entre los 50 y 70 (así sin apóstrofos ni eses finales que en neoespañol se usan para indicar plurales cuando irónicamente en inglés, de donde se calca, es un vestigio del genitivo, innecesario ya que en español sabemos que cualquier número mayor a uno es plural), con todos sus errores y que entonces la producción nacional de lo que sea debe ser de mala calidad y repetir los errores del pasado que correctamente expones. ¿Por qué los mexicanos del siglo XXI tendrían que repetirlos?

    ¿Por qué los neoliberales y libertarios le tienen tal pavor a la producción nacional de alimentos y bienes? Viven bajo el dogma de que no sabemos, no podemos y sobre todo no debemos intentar siquiera hacer lo que ya hacen otros países con muy buena calidad, porque nuestro papel en este mundo es transferir nuestros recursos y riquezas a todos esos otros países comprando a precio de oro lo que no se produce en el país que es casi todo.

    Respecto a tu "muro del nopal" no sé si sepas cómo es el apoyo a los productores del campo en Europa o ya sin ir más lejos en Estados Unidos. Nada más revisa la cantidad de apoyos a ambos lados de tu muro del nopal de 1994 a la fecha y verás quien tiene los precios de garantía, cuantiosos subsidios y pone en jaque al erario nacional.

    En cuanto al gasto alocado en inversión, irónicamente el neoliberalismo mexicano ha estado ligado a una crónica falta de inversión pública que se correlaciona con los espantosos resultados económicos que venimos arrastrando desde los 80 sin la ese innecesaria. Muchos argumentan que para eso está la inversión privada papahw... pero si le creemos a Banxico y a INEGI esta tampoco ha sido lo suficientemente cuantiosa para compensar la ausencia de inversión pública, lejos de ello, la inversión privada se ha reducido con una tendencia similar a la pública.

    Pero... más allá de eso, ¿que tiene de malo construir infraestructura nacional que además es necesaria para desarrollar al país por un lado y por otro bajarle a la cantidad atroz de importaciones que tenemos? Tal vez para ti eso sea lo más normal del mundo, pero tenemos una balanza económica que está de la chingada, sobre todo después de 2015 en que la petrolera que mantenía con alfileres nuestra precaria economía se fue al demonio gracias al afán por acabar con el sector petrolero de Peña Nieto y al gran logro económico de Videgaray y Meade de "despetrolizar" la economía mexicana, para "gasolinizarla" como está en la actualidad.

    Los trenes no tienen nada de malo, por el contrario, son el medio de transporte con la mejor relación carga/consumo de combustible sobre la faz de la Tierra. Ya en océanos y en el aire hay otras opciones. Y bueno, dudo mucho que le proyecto de tren maya sea de tren bala como seguras, no sería viable por el daño a la zona que conllevaría ese tipo de tren. Uno eléctrico o híbrido es más viable.

    Por otra parte me sorprende descubrir que la crisis de 1982 se debió a que López Portillo se puso a crear carreteras sin maquinaria... según recuerdo, esas imágenes eran de China durante la revolución cultural de Mao Tse Tung y no de México... yo creí que esa crisis se debió, entre otras cosas a un endeudamiento muy grande en dólares que se multiplicó con la devaluación del peso... al parecer he vivido engañado todo este tiempo.

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    1. Todos los trenes bala del mundo pierden cantidades enormes de dinero, si estoy de acuerdo que se necesita transporte ferroviario puesto que es el más eficiente de todos. Pero puede ser perfectamente privado.

      México tiene una balnaza comercial super habitaria en agropecuarios. Te remito aquí mismo al post sobre la Soberanía Alimentaria de López.

      ¿por qué no hay inversión privada nacional? Porque el jodido gobierno me deja con utilidades de menos del 8% es imposible ahorrar y formar capital y porque el crédito es carísimo para los productores nacionales.

      José López Portillo se puso a hacer pozos, refinerías y cuánta madre se te ocurra, y para hacerlo se endeudó a rabiar, pensó el orate que el precio del petróleo sólo subiría y pácatelas en 1980 empezó a bajar y nos quedamos colgados de la brocha.

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    2. La falta de inversión pública se origina en la caída de precios y producción de petróleo que ya es menor al millón al dia de barriles, esto dejó un enorme hueco en las finanzas públicas, como no se atrevieron (y atreven) a reducir el gasto social y corriente (despedir burócratas) se fueron a reducir lo más fácil.

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  2. Tenemos pavor a la producción subsidiada de alimentos, creemos en la especialización, no puede competir con Oklahoma o Kansas para producir cereales jamás, en cambio ellos no pueden competir en producir hortalizas, y otros productos. Ergo, lo que salga mejor para el consumidor de ambos países.

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  3. ¿Pavor por qué, te sientes inferior a los vecinos del norte? ¿Cual especialización? ¿Por que tenemos que competir con Oklahoma o Kansas? ¿Acaso pretendemos inundar el mercado mundial de granos como ellos?

    El problema de este planteamiento es asumir que somos iguales con los Estados Unidos y negar de este modo su política de sumisión que nos han impuesto por décadas. A ellos no les interesa lo que sea mejor para los consumidores de ambos países, les interesa mantener su hegemonía y garantizar su seguridad energética, alimentaria, etc. y para ello nos usan y a muchos otros países.

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    1. Pónte a leer un poco de economía, no te haría nada mal. Estás ideologizado, ofuscado.

      Sumisión... ¿Qué no sabes que Trump andaba cancelando el TLCAN porque EU tiene un déficit de 60,000 millones de USD con México. En todo caso los sumisos (y pendejos) son ellos.

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