martes, mayo 15, 2018

El Fracaso del “Neo” Liberalismo




Nos dice la izquierda:  López Obrador, y su pléyade de seguidores, Noroña, Paco Taibo II, Padierna, y otros como Marcos, los difuntos Fidel y Chávez, Evo Morales, Correa, Chomsky, por supuesto los premio Nobel Stiglitz y Krugman,  y demás - juran y perjuran que “el neoliberalismo es el capitalismo salvaje” y lanzan su dedo flamígero para acusar “Ha fracasado”.
¡Falso!
El “neo” liberalismo nada tiene que ver con el liberalismo auténtico, con los mercados libres y el orden espontáneo.
Para comenzar en México (y en todo el mundo)  ) la política se interpreta a la luz del Manual de Política escrito por la izquierda. Sus deniciones son erradas y/o mentirosas, y Usted no va a entender nada de política y nada de economía hasta que las abandone, y las cambie por las verdaderas.
El neoliberalismo es la nueva forma del ESTATISMO, y para ser específicos de intervencionismo, de agresión institucional por parte de los gobiernos contra la función empresarial, los mercados libres, el orden espontáneo y la acción humana. Nos explicamos…
¿De dónde sale el “Neo” liberalismo?
Recordemos que el “Neo” Liberalismo surge de la crisis de la deuda externa de los años 70’s y que truena a principios de los 80’s con gobiernos populistas, inflacionistas por doquier, desde un Jimmy Carter, hasta nuestros populistas “Nacionalistas Revolucionarios” Luís Echeverría y José López Portillo, la inflación era el pan de cada día, los subsidios, los precios controlados que provocaban escasez, las empresas de estado que perdían dinero a raudales, la explosión burocrática, en México, la estatización de más de mil empresas, pero sobre todo y ante todo el endeudamiento irracional y absurdo para “infraestructura”, y la quiebra de los Estados, sobre todo, los latinoamericanos después de la caída de las materias primas, muy especialmente del petróleo.
Los “Cambios Estructurales”
 Esa fue el detonante para que con los rescates por parte del FMI (que rescataban a los inversores atrapados en deuda impagable), se condicionara a cambios “estructurales” en las economías como la privatización de empresas públicas, la apertura comercial, eliminar precios controlados, y subsidios. A los socialistas latinoamericanos no les quedó de otra más que aceptar sin chistar el “Consenso de Washington” para “sanear” sus economías del desastre que sus antecesores les habían dejado,  sobre todo controlar la inflación, que en algunos casos, como en la Argentina ya habían alcanzado niveles apocalípticos. Para decirlo simplemente, les hicieron la mano de puerquito, ellos nunca hubieran cambiado en nada su estatismo descontrolado.
Debe mencionarse, porque es muy importante que aquí en México la inflación se controló con “Pactos”, y parte fundamental de esos fue el Dólar controlado, deslizándose a una tasa pre fijada por el gobierno supuestamente ligado al valor de la inflación, y, la contención a incrementos salariales, los aumentos siempre por debajo de la inflación para poner supuestamente un “freno” a la loca carrera salarios-precios en la que siempre perdía el trabajador. Con el Dólar controlado y la apertura comercial se puso un freno en virtud de la competencia extranjera a todos los bienes comercializables, por esto, los bienes no comercializables como educación y salud continuaron subiendo desmesuradamente hasta nuestros días.
El Grave Defecto del Consenso de Washington
 Sin embargo, el grave defecto del consenso de Washington, dictado a fin y al cabo por burócratas del FMI, es que para nada promueve el capitalismo y los mercados libres, sólo cambia las empresas monopólicas del Estado a empresas monopólicas privadas. Pero, por supuesto que los estatistas ahora denominados “Neoliberales” no iban tan fácilmente a abandonar el control y la “rectoría” del Estado sobre la economía, eso ¡jamás!
Aversión a lo Privatizado
Por esto, la gente le tiene gran aversión a lo “privatizado”, para la gente común y corriente, las empresas del estado pasaron de ser monopolios, barriles sin fondo, movidas sólo por intereses políticos y no racionales, sin importarles para nada, si tenían pérdidas,  con sus precios subsidiados. Así teníamos una Telmex en que no se podía sostener una conversación más de 15 minutos sin que se cortara la llamada, ni que decir si se necesitaba una línea, o se descomponía, podían pasar semanas con el teléfono muerto. O los bancos estatizados por López Portillo que prestaban sin garantía alguna, cientos de miles de millones en créditos incobrables que salieron a la luz cuando se privatizaron, notablemente Serfín. Sólo Confía un banco pequeño no tenía problemas graves. Así es el gobierno “empresario”. Esto fue la simiente de la crisis de 1994 y el Fobaproa.
¿Conoce Ud. a los “neosobrios”?
Ciertos borrachitos dicen ya no ser alcohólicos porque beben sólo cerveza y “vinito blanco helado”, y que “ya no toman fuerte”. ¿Los imagina Ud. llamándose “neo sobrios”? Bueno, así son los neoliberales: Socialistas, estatistas... pero “no tan fuerte”. Antes se nos decía que el nazismo de Hitler y el comunismo de Stalin eran “extremos opuestos”. Mentira; eran como hermanitos gemelos. Ahora se nos dice que el Neoliberalismo y el Socialismo son “extremos opuestos”. Otra mentira...
Es completamente cierto que los presidentes “neo” liberales fracasaron y siguen fracasando. Algunos se cayeron nomás al arranque, como Collor de Mello en Brasil. Otros duraron más, como Pérez en Venezuela, que casi termina su período; y otros terminaron, como Salinas de Gortari creando una crisis económica colosal,  Zedillo, los panistas Fox y Calderón y ahora Peña Nieto en México, que nada más no encuentran la forma de obtener crecimiento económico superior al de la población. Otros más, hasta se hicieron reelegir Fujimori en Perú, y Menem en Argentina.
Pero todos fracasaron y fracasan... aunque no por las razones que señala la izquierda. No por ser “Capitalismo Salvaje”, no por tener mercados libres, no, no han fracasado y fracasan como en México.
Y fracasan porque el “neo” liberalismo, pretende ser otra mixtura de Capitalismo con Socialismo, como antes fueron el “socialismo democrático” o el socialcristianismo, la economía “social” de mercado, la “tercera vía”, etcétera.
Todas estas fórmulas del agua tibia son muy viejas. Todas un fracaso.
El Borrachito…
Por cierto, López Obrador quiere que regresemos a borrachitos completitos. Él afirma que el país se cayó a partir de 1982 con la llegada del “Neoliberal” Miguel de la Madrid.  Como en la descripción que acabo de hacer y que provocó la quiebra más estrepitosa del Estado Mexicano, y desde 1982 por lo menos ganaron  los  “Neo sobrios”, que en los hechos se ha vuelto cada vez más borrachitos,  así los gobiernos del PAN-PRI al “rebasar por la izquierda” se volvieron cada vez más socialistas y al elaborar cada vez más “programas sociales”, que tengo entendido son más de 6,700 se volvieron cada vez más lo que critican en AMLO: Populistas. La gente aprendió que puede votarse a sí misma dádivas y regalos con cargo al erario, situación que con establece Ayn Rand “El país está sentenciado”.
El “Neo sobrio”
El Neoliberal es simple y llanamente un intervencionista, éste es el nombre apropiado para describirlos y definirlos, el término “Neoliberal” se acuña para engañar con que son los “Nuevos” liberales, y no lo son, son los mismos antiguos agresores de la actividad empresarial de siempre, son los socialistas de siempre, con el nombre cambiado pero dispuestos a que el mercado funcione pero con intervención “Rectoría” les dicen ellos del Estado y Estado con “E” Mayúscula. Son socialistas “Light” son socialistas neo sobrios, que sólo de vez en cuando se toman una copita, sólo son bebedores sociales, aunque acaban de crisis en crisis, acaban borrachos igual que antes.
Así es, el Neoliberalismo no es otra cosa que intervencionismo, economía “mixta” “rectoría” del Estado dicen ellos, permiten algunos mercados muy pero muy pocos totalmente libres con competencia. Dicen los Neoliberales que el sistema es de centro, ni es el “Capitalismo Salvaje”, ni el totalitarismo socialista. Piensan por tanto que es necesario abandonar la economía de mercado “pura” para subsanar sus “deficiencias”. “Por qué los mercados libres fallan y deben de intervenirse y darles sentido humano”
Entre la pléyade de intervenciones, y peculiaridades agresoras a la actividad empresarial y al capitalismo se cuentan:
a) Su modo de operar. Los neoliberales no usan generalmente los controles antiguos, groseros. Por ejemplo, para los precios emplean la “ley pro consumidor”. Para el tipo de cambio usan la tasa ja; el deslizamiento controlado, o bien “operaciones de mercado abierto” (compraventas de dólares), para manipular la cotización. Los intereses bancarios los manipulan con encajes y desencajes de bonos y otros papeles o títulos de deuda -o de divisas-; o con encajes y desencajes legales en las reservas.
b) No usan la anticuada planicación del Estado, unilateral, sino la “rectoría”, la “concertación a través del diálogo”, aquí en México “los pactos”. Y no usan la empresa estatal, sino la agencia reguladora estatal; pero a menudo con el mismo personal y vicios.
c) A los fracasados en la tarea de producir ecientemente un bien o servicio como empresa, les premian relevándoles de esa carga; y encima con derecho a controlar y scalizar a las rmas privadas reguladas encargadas de la producción. O sea: al más inepto y ojo lo sacan de la línea y lo ascienden a capataz y supervisor.
d) Su modo de financiarse. No usan la inflación, el viejo impuesto disfrazado, sino los impuestos declarados, tanto presentes como diferidos (deuda). Por eso a veces dictan la dolarización obligatoria como en Argentina. Pero nunca la libertad monetaria, que es lo mejor y más simple: eliminar el “curso legal” o forzoso. Y no reducen jamás los gastos del Estado, la burocracia y sus prebendas siempre en aumento la mayor parte de su presupuesto se va en gasto corriente, y, para sufragar el dispendio aumentan sus ingresos vía impuestos “creativos”, como el Impuesto Especial a la Producción y Servicios IEPS que agrega entre $5 a $6 el costo a la gasolina el “gasolinazo”. Por tanto no rebajan sino que elevan la presión fiscal al contribuyente. Y privatizan monopolios, mediante subastas dirigidas, amañadas, con muy altos precios base, y muy cerradas, por los recaudos exigidos. Una vez privatizados, los monopolios cobran a usuarios y clientes cautivos tarifas exorbitantes, y así devuelven a los bancos los dineros que les prestaron para pujar en las privatizaciones. Y después los reguladores siguen manteniendo a la competencia fuera. Así las empresas ya no trasladan sus ineciencias al contribuyente -como cuando eran estatales-, sino lo cobran directo al usuario, cliente o proveedor no privilegiado. Por eso casi nunca desregulan; al contrario: dictan más regulaciones.
e) El nexo con la economía exterior. No usan aranceles sino leyes “antidumping” (y su “Alta Comisión”); introducen regulaciones, padrones de importadores, en fin todo lo posible para complicarlo y desalentarlo, así que en la práctica se mantiene el proteccionismo contra las importaciones. Y antes el “cepalismo” [de CEPAL] era “hacia adentro”: el Estado beneficiaba a los productores para el mercado nacional en detrimento de los exportadores. Ahora la dirección del mercantilismo es inversa (“cepalismo hacia afuera”), pero el mismo dedo estatal elige quiénes serán privilegiados y quiénes sacrificados (o ignorados).
Y en lo demás sigue todo igual: escuelas y hospitales inservibles, ruinosos y gastadores; sindicatos corporativistas beneficiados por onerosas canonjías y prebendas, leyes laborales marxistas rígidas, numerosos entes “sociales”, culturales, y “ong’s” alimentadas con partidas presupuestarias estatales; y falta de Gobierno en funciones propias del Estado.
Sigue la inseguridad y el desorden público en las calles, la corrupción rampante, la injusticia en los tribunales, y las narcoguerrillas y los secuestros en las fronteras.
Otra característica del “neoliberalismo” es que es el Estado al servicio... DE LOS RICOS, el viejo mercantilismo, pero ahora el capitalismo de “cuates”. En efecto, en el socialismo de estado a la antigüita –el soviético- era de todos y para todos: todo mundo entregaba los frutos de su trabajo al Estado (impuestos del 90 ó 100%); a continuación, el Estado planificaba y redistribuía todo; socializaba costos y socializaba beneficios; y todo mundo terminaba igual... de pobre. Cierto que los funcionarios del régimen vivían un poco mejor que el pueblo; comían un poco mejor, y hasta secretamente se daban sus escapaditas y algunos lujillos. Pero nada del otro mundo: los funcionarios del Estado soviético sólo eran un poco menos pobres que el pueblo. En cambio, el nuevo socialismo de Estado “neoliberal” sigue siendo “de todos” pero ya no es “para todos”, sino PARA ALGUNOS; de hecho, para una minoría. Ahora tenemos que la clase media tiene que entregar al Estado una gran parte de los productos de su trabajo (impuestos del 35 al 60%, dependiendo del país); a continuación, el Estado, debidamente asesorado por el FMI, el BM o la ONU, “privatiza”: esto es, vende sus activos a grupos monopólicos, los cuales de inmediato le pasan la factura al consumidor.
Resultado final: se socializan costos, pero se privatizan beneficios; con lo que la clase media empobrece, la clase popular tiene que emigrar o refugiarse en la economía subterránea, mientras un grupito minúsculo de súper-ricos se vuelve aún más rico. Lo dicho: socialismo de Estado... PARA RICOS. Nada que ver con el capitalismo auténtico.
El neoliberalismo es uno de los caminos que llevan al infierno. Otro es el Castro o Chávez-Maduro comunismo.
Hay que Destruir el "Neo" liberalismo, pero no con Socialismo
Esto es el Neoliberalismo y sí, hay que destruirlo. Ha fracasado porque está concebido para fracasar. Los neoliberales no pueden entender que los dos sistemas –la economía de mercado en donde la supremacía es del consumidor y la economía dirigida por el gobierno no pueden ser combinados. En la economía de mercado, los empresarios están completamente en las manos de los consumidores. Están forzados a operar de una forma tal que sus productos o servicios tienen que ser aprobados por la sociedad, mediante la compra o abstención de la compra. Si no lo hacen así simplemente desaparecen, quiebran.
Sin embargo, si el gobierno interviene y distorsiona el mercado ambos consumidores y productores son forzados a adoptar un comportamiento errático, erróneo, además sucede, que las reacciones después del intervencionismo no van en la dirección deseada por el gobierno por lo que se implementan nuevas intervenciones y esto se repite y repite hasta que termina el gobierno interviniendo en toda la economía y acabando en socialismo.
Aprende. Para que no te perjudiquen. Esto es el Neoliberalismo. Que nada tiene que ver con el Liberalismo auténtico.  Y fracasó y fracasa como toda forma de socialismo, aunque sea “light”.
Y vamos que volamos al borrachito completo, parece que es inevitable que AMLO llegue a la presidencia, y con él la profundización en el populismo, la intervención no velada sino directa y descarada del estado, el gasto público alocado y per se, en infraestructura, esto es, volvemos a lo mismo que quebró al Estado Mexicano con Luis Echeverría y José López Portillo. Me queda una esperanza: Que con la crisis venidera, como sucedió con Letonia, República Checa, Irlanda,  ¡Por fin reaccionemos! Y ahora sí nada de neo sobrios. Sobrios completos, pero tendremos, otra vez que sufrir las consecuencias del socialismo exacerbado.  Aunque claro, podemos seguir también el equivocado camino de Venezuela o Argentina, y seguir de tumbo en tumbo hasta el final de la historia…



1 comentario:

  1. Como siempre digo, si no me meo de la risa cuando pierda el viejo decrépito, lo voy a hacer cuando anden en unos años tragando de la basura como en Venezuela.
    Si es que se le ocurre a ese animal inmundo con respeto de los animales, largarse en seis años, o no heredar su puesto de presidente, entonces habremos aprendido una lección muy valiosa, una que somos demasiado estúpidos para aprender por medio del ejemplo, aqui en nuestras narices en centro y sudamérica, pues tendrá que ser a las duras.
    Supongo que es lo normal en un pais de gente tan ignorante, ya estaremos ahí para decirles a los imbéciles, "les dijimos".

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