Este escrito está basado en la obra de Ludwig Von
Mises y lo he adaptado a nuestros tiempos y nuestra realidad mexicana.
La Escandalosa Pobreza
Sí, es escandaloso
que en el siglo XXI una buena parte de la población mundial sea pobre, dicen
que más de 50 millones de mexicanos. El Banco Mundial afirma que alrededor de
1,200 millones viven con ingresos de menos de 1 USD. Esto supone que una cuarta
parte de la humanidad vive en condiciones de precaria subsistencia, sin poder
cubrir sus necesidades mínimas de alimentación, también el BM nos informa que
si pobreza es "tener hambre, carecer
de cobijo y ropa, estar enfermo y no ser atendido, y ser iletrado y no recibir
formación", el 46 por ciento de la población mundial padecería estas
condiciones ya que 2.800 millones de personas viven con menos de dos dólares
diarios. Dos recientes estudios, el informe anual de la FAO y otro elaborado
por la ONG Acción contra el Hambre, calculan que unos 800 millones de personas
sufren desnutrición, lo que representaría el 13 por ciento de la población
mundial.
Pero lo realmente
sorprendente, excepcional y novedoso es que la mayor parte de los seres humanos
en la actualidad puede vivir con ingresos suficientes para no morir de hambre,
enfermedad o frío. ¡Eso es sí que es lo verdaderamente sorprendente!
Porque si tenemos
un poquito de honestidad intelectual y revisamos la historia de la humanidad,
nos encontramos con que la humanidad a lo largo de su historia, desde las
grandes civilizaciones de la antigüedad hasta hace muy poco, era pobre,
realmente pobre, la humanidad es por naturaleza inherentemente pobre.
Así ha sido desde
hará medio millón de años, todo el
esfuerzo y tiempo de los seres humanos lo ha dedicado a procurarse alimentos,
vestidos y un refugio donde vivir, y sólo muy recientemente, hace apenas menos
de doscientos años, y en pocos países al principio, una parte de la población
empezó a salir al fin de la extrema pobreza y miseria en la que el hombre ha
vivido durante 5.000 siglos.
Por tanto, lo
novedoso en la historia de la humanidad no es que haya pobres, desde hace medio
millón de años la casi totalidad de la humanidad ha vivido en pobreza y en
condiciones de subsistencia. No, lo novedoso es que haya una mayoría de seres
humanos en que sus ingresos les da para más que alimentarse, vestirse, tener
una vivienda con todas las comodidades como agua corriente y caliente, piso no
de tierra, electrodomésticos como refrigeración y aún aire acondicionado, y que
aún tengan excedentes para el ocio, la cultura, los viajes por placer.
Excluyendo a una minoría insignificante de privilegiados que siempre ha
existido, la gran conquista de la historia económica del hombre es que la
riqueza así entendida haya alcanzado en muy poco tiempo a la mayoría de la
población mundial. Y muy especialmente para lo que llamamos países
industrializados o capitalistas en donde la proporción de pobres es aún menor.
En la historia de
la humanidad ha habido dos acontecimientos que han cambiado totalmente la
evolución de su historia. El primero fue la agricultura - ganadería, que le
permitió cambiar de ser cazador – recolector, de vivir en cavernas, de ser
nómada, a asentarse en algún lugar, cultivar sus alimentos y criar animales
para obtener proteínas animales de ellos. Debido a esto existieron las grandes
civilizaciones y concentraciones humanas, las ciudades, de la antigüedad:
Babilonios, Fenicios, Egipcios, Griegos,
Romanos.
Pero no obstante
estos avances, la gente seguía viviendo en condiciones precarias de
subsistencia. La expectativa de vida del ser humano, la mayoría no moría por
guerras sino por plagas y epidemias. De cada 1,000 niños que nacían morían
cerca de 400 antes de cumplir su primer año, la mayoría esto es más de la mitad
morían antes de llegar a los siete años: La esperanza de vida era de 25 a 35
años, y muy pocos, llegaban a los 50 años. La humanidad crecía porque las tasas
de natalidad eran elevadísimas, siendo muy común familias con más de 10 hijos.
Sólo así pudieron pasar de 10 millones en el neolítico antes de empezar con la
agricultura a 700 millones estimados para 1750, que es cuando comienza el
Capitalismo con la industrialización.
La pobreza
crónica de la humanidad comienza a mitigarse con la llegada del segundo gran acontecimiento
en la historia de la humanidad: El Capitalismo, incipiente, en la forma de
comercio, inversión, contratación por un trabajo, el uso de la fuerza del vapor
con máquinas que reemplazan la fuerza muscular de hombres y bestias, el ahorro
y la inversión en bienes que son usados para producir bienes, y que por su
venta se obtiene una utilidad, denominados los bienes de capital. En una
palabra, se empieza a crear riqueza. Y se ha creado en estos últimos 200 años
como nunca antes la humanidad pudo hacerlo.
El economista austriaco Ludwig Von Mises resume la evolución en la reducción de la pobreza de
la siguiente manera:
“La vida del hombre primitivo era una lucha
incesante contra la escasez de los medios de subsistencia brindados por la
naturaleza. Sumidos en ese desesperado afán por sobrevivir, sucumbieron muchas
personas, familias, tribus y razas enteras. El fantasma del hambre persiguió
inexorablemente a nuestros antepasados. La civilización nos ha librado de tal
zozobra. Acechan a la vida del hombre peligros innumerables; hay fuerzas
naturales incontrolables o, al menos por ahora, ingobernables, que pueden
aniquilar de repente la vida humana. Pero la angustia de la muerte por
inanición ya no conturba a quienes viven bajo un régimen capitalista. Todo
aquel que puede trabajar gana mucho más de lo que exige la mera subsistencia.”
Las ideas del Capitalismo Laissez Faire Llevaron a Industrializar Inglaterra
A mediados del
siglo XVIII las condiciones del nivel de vida en Inglaterra no eran mucho más
propicias que las del México pre revolucionario. Su tradicional sistema de
producción no era apto para cubrir las necesidades de una población creciente.
El número de gente para la cual no había cabida en este rígido sistema de
paternalismo y tutelaje del gobierno para las empresas crecía con rapidez. No
obstante que en aquellos tiempos su población no era ni el diez por ciento de
la actual, había varios millones en extrema pobreza. Ni la aristocracia
gobernante ni sus súbditos tenían la menor idea de qué es lo que debía hacerse
para mejorar las condiciones de las masas. Algo así como lo que ocurre aún hoy
en día en México en que pasan gobernante tras gobernante y la masa de pobres
persiste básicamente al mismo nivel que siempre.
El gran cambio que
en tan sólo unas cuantas décadas hizo de Inglaterra el país más rico y poderoso fue originado por un grupo de filósofos y
economistas. Ellos demolieron por entero la pseudo-filosofía que hasta entonces
prevalecía y que era de uso común para el diseño de políticas públicas. Ellos
hicieron explotar las fábulas: (1) No es justo ni correcto hacer quebrar a un
competidor produciendo bienes mejores y más baratos; (2) Es perverso desviarse
de los métodos tradicionales de producción; (3) Que las máquinas que ahorran
trabajo humano generan desempleo y son en consecuencia malvadas; (4) Que una de
las tareas del gobierno es evitar que los empresarios eficientes y exitosos se
vuelvan ricos y proteger a los menos eficientes; (5) Que el restringir la
libertad y la iniciativa de los empresarios usando la coerción y/o compulsión es
una forma apropiada de procurar el bien común. En breve estos autores expusieron
la teoría del libre comercio y de los mercados libres (Laissez Faire). Pavimentando el camino para que las políticas
públicas no siguieran obstruyendo los esfuerzos de los hombres de negocio para expandir
sus operaciones.
Cuando nace la
moderna industrialización y las mejoras sin precedentes para la población que
después trajo no existía ni acumulación de capital ni conocimientos
tecnológicos: En Inglaterra como en los demás países occidentales que imitaron
la ruta de Inglaterra al capitalismo empezaron con una gran escasez de capital e insuficiencia tecnológica. En los
inicios de la industrialización había la filosofía de la empresa e iniciativas
privadas como los generadores del desarrollo, esta ideología logró que el
capital se incrementara mediante reinversiones y el know-how tecnológico
avanzara y madurara.
En este punto
debe enfatizarse debido al desprecio que para éstas políticas económicas tienen
los actuales políticos gobernantes que es
total y muy en especial en países atrasados como el nuestro. Los hacedores de
políticas públicas creen que industrialización son máquinas, extranjeros, y
libros de texto de tecnología. Cuando en la realidad significa libertad
económica que es la que crea capital y conocimiento tecnológico.
México Carece de Vocación Capitalista
Veamos ahora
México. México no tiene capital debido a que nunca ha adoptado la filosofía
capitalista del occidente y en consecuencia no ha eliminado los obstáculos institucionales
tradicionales para la libre empresa y la acumulación de capital en gran escala.
Sus dos empresas más importantes son del estado, no compiten. Con Miguel Alemán
se propició en algo la industrialización pero manteniendo el país cerrado y
mono productor de bienes, esto es, si alguien producía algo se cerraba la
frontera a la competencia. Sólo monopolios existían en la mayor parte de
actividad industrial con muy poca o ninguna competencia, esto se le llama
mercantilismo y está muy distante del capitalismo auténtico.
El capitalismo llega a México como una idea
extraña, de fuera, extranjerizante, y
nunca hasta la fecha he echado raíces en la población que sigue viendo lo
privado con recelo y desconfianza. El
capital pre revolución creó ferrocarriles y fábricas, después de ella se les
expropió. Los mexicanos ven con desconfianza no sólo las actividades de los
capitalistas extranjeros, sino también con aquellos que se han asociado con
ellos “vende patrias” les llaman.
La situación actual es esta: Gracias al TLC se
invirtió por extranjeros, puesto que, como apuntamos, no existe capital
nacional suficiente ni tecnología, en la industria automotriz, y otros como
pantallas planas, pero el sentimiento popular sigue siendo el mismo “nos vienen
a explotar” dicen.
Gracias a los adelantos de la medicina
provenientes de los países capitalistas la vida promedio del mexicano se ha
extendido y la población rápidamente se multiplica y hasta hace muy poco era
francamente explosiva. Aún así hoy es
común de ver cientos de miles de madres adolescentes que están de facto
condenadas a la pobreza. Las expropiaciones del pasado, así como las actuales,
la cancelación del NAIM es en una forma una expropiación, genera desconfianza
en la inversión extranjera que temen que sus contratos sean cancelados y sus
empresas expropiadas en el futuro mediato esto ha contraído las inversiones de
la llamada Reforma Energética y las inversiones en general. No hay confianza ni
certeza y así nadie va a invertir. Con el precedente del NAIM ¿Quién garantiza
que las empresas petroleras no sean expropiadas una vez que generen utilidades?
También la acumulación de capital doméstico es evitada por la hostilidad
manifiesta de los gobernantes desde siempre, altos impuestos, actividades
económicas vedadas, ausencia de estado de derecho. Si en la reciente
negociación del TLC se puso de condición que los tribunales para conflictos
serían en EU ¡Así confían en nuestra justicia contractual! No menos importante es el corporativismo
sindical en particular los extorsionadores del estado. ¿No acabamos de ver el
bloqueo de rieles de ferrocarril provocando cuantiosas pérdidas?
Las leyes
laborales tienen un gran contenido de ideas marxistas, sus creadores se
inspiraron en los ideólogos de la revolución blochevique, Marx, Trotsky, Lenin, diseñadas contra el
malvado capitalista. El reparto de utilidades, es una muestra de la idea marxista “el capitalista se
roba la plusvalía del trabajador”. Así que mejor, el capital busca otros
lugares menos agresivos para invertir que México, que es agresivo, muy agresivo
con el capitalista local o extranjero. Es realmente vergonzoso que el capital se
dirigió a China no obstante que nosotros tenemos la frontera con los EU.
No es de extrañar
que haya tanto pobre, lo que es extraño es que no haya más. Con el régimen
actual cuya vocación no es mejorar el nivel de vida, sino aumentar el número de
receptores de sus dádivas, ciertamente se puede anticipar que habrá más. Sin
ahorro, sin formación de capital, y con un estado agresivo, no puede esperarse
nada bueno en el futuro próximo.
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