Este escrito está basado en la obra de Ludwig Von Mises y lo he adaptado a nuestros tiempos y nuestra realidad mexicana.
Leo con
preocupación que el senador Bernie Sanders volverá a competir
por la presidencia en 2020, que perdió ante Hillary Clinton la carrera por la nominación demócrata a
la Casa Blanca en el 2016 y es un socialista declarado, con gran apoyo entre
los jóvenes “Milenials”, y también con personas de la tercera edad. Envió un
correo a sus posibles adherentes en el que escribía “Nuestra campaña se trata de crear un gobierno y una economía que
funcione para la mayoría, no sólo para unos pocos".
Este es el grave
problema que enfrenta los Estados Unidos si seguirá el curso que otras naciones
otrora prósperas e insignes del capitalismo como Inglaterra y Francia, se
encuentran hoy estancadas. Hasta ahora todavía parece ser que la cantidad de
ahorro y la formación de capital aún excede, gracias fundamentalmente a la
Reforma Fiscal de Trump, pero por muy poco la cantidad de des ahorro y
deacumulación de capital. ¿Pero durará esto?
Para poder
contestar a esta interrogante uno debe de ver cuáles son las ideas económicas
mantenidas por la opinión pública. Y reformulamos la pregunta a la siguiente
¿Saben los votantes norteamericanos que el mejoramiento sin precedentes en los
últimos 150 años fue posible debido al crecimiento estable de su cuota de
capital invertido por habitante? ¿Están conscientes que cada acción o medida
tendiente a la desacumulación de capital pone en grave riesgo su prosperidad?
¿Saben cuáles son las condiciones por la que sus salarios están por encima de
la mayor parte de los países del mundo?
Si revisamos los
discursos de los líderes políticos, en particular de los Demócratas, las
editoriales en los periódicos en donde “economistas” keynesianos han tomado un
papel preponderante como Krugman y Stiglitz, no podemos encontrar ni la menor
atención al equipamiento de bienes de capital. La mayoría toma simplemente por
un hecho que algún factor misterioso hace que el país sea (o haya sido) cada
vez más rico y próspero. Los economistas gubernamentales calculan la tasa de
crecimiento del ingreso nacional año con año desde hace por lo menos 70 años y
suponen alegremente que en el futuro la misma tasa de mejora en los ingresos
permanecerá. Ellos disertan sobre los impuestos y su nivel (en particular los
Demócratas “no sólo para unos pocos”, sin mencionar o quizá, sin siquiera
percatarse del hecho de que el sistema impositivo recauda fondos enormes que
hubieran ser podido ahorrados por el contribuyente, y que en su lugar los
destruyen con su gasto público, en particular el asistencialista.
Para los
Demócratas, y en general para todos los partidos social-demócratas o
“progresistas”, los niveles impositivos no son lo suficientemente altos, jamás
tienen en consideración ni de la forma más mínima de la importancia que tiene
la formación y mantenimiento del capital. Para los economistas del
“mainstream”, fundamentalmente keynesianos este problema ni tan siquiera
existe, o permanece por ellos completamente desconocido.
Keynes el Gran Enemigo del Ahorro (y de la formación de Capital)
La caída de
países otrora francamente capitalistas, como Inglaterra, cuna del capitalismo,
se originan en las ideas de Keynes quien mucha gente confunde como el salvador
del capitalismo después de la Gran Depresión,
siendo que, en realidad sus ideas son completamente anti-capitalistas y
han colaborado para su destrucción. La esencia del keynesianismo es
completamente fallida para concebir el papel que la acumulación de ahorro y
capital tienen para mejorar con condiciones económicas. Keynes enunció su
doctrina contra sus supuestos peligros del ahorro y apasionadamente recomendó
más gasto. Seguir estas doctrinas acabó con la prosperidad inglesa y hoy ha
quedado un una gigantesca burbuja de de deuda pública en todas partes del
mundo, que por su importancia consideraremos en detalle más adelante.
Después de la 2da
Guerra Mundial, en todos los países del mundo y muy particularmente en las
social-democracias europeas se han incrementado notablemente los impuestos
supuestamente para “redistribuir” la riqueza mediante gasto asistencialista
(que es clientelar en democracia), esto ha considerablemente disminuido el
ritmo de la acumulación de capital, y, en algunos países francamente la ha
vuelto negativa y por eso se encuentran permanentemente estancados o de crisis
en crisis económica.
Por eso, es
imprescindible reemplazar las fábulas e ilusiones “progresistas”, por ideas de
economía sólidas.
La Escasez del Capital
Hasta llegar a
este punto se han empleado los términos insuficiencia
de capital y de escasez de capital sin mayor explicación y definición. Era
suficiente para explicar las condiciones de aquellos países, como México cuyo
capital es visiblemente inadecuado cuando se compara con países más avanzados
como Estados Unidos. Pero al examinar los problemas de los europeos que hoy
tienden a propagarse a los EU es menester desglosar los términos.
Estrictamente
hablando el capital es siempre escaso y siempre lo será. El suministro
disponible de bienes de capital nunca podrá ser tan abundante que todos los
proyectos, cuya ejecución pudieran mejorar el estado de bienestar de la gente.
Si fuera de otra forma, la humanidad viviría en el jardín del Edén y no tendría
que preocuparse por la producción. Cualquiera que sea el estado del suministro
de capital, en este mundo real en el que vivimos siempre habrá proyectos de
negocios que no pueden ser materializados debido a que el capital que los haría
factibles está siendo utilizado en otras empresas, cuyos productos están siendo
más urgentemente demandados por consumidores. Para cada rama productiva existen
límites más allá de los cuales la inversión y el capital adicional no paga. Y
no paga debido a que los bienes de capital en cuestión pueden encontrar un
mejor uso en la producción de bienes que a los ojos de los consumidores son más
valiosos. Si las cosas permanecen idénticas, el suministro de capital adicional
hará que los proyectos que no eran viables puedan ser ahora rentables y
empezados. Nunca existe una carencia de oportunidades. Si existe una falta de
oportunidades, su razón es que todos los bienes de capital disponibles ya han
sido invertidos en proyectos rentables.
Pero al hablar de
insuficiencia de capital para un país que es más pobre que otros países uno no
se refiere a este fenómeno de la general y perpetua escasez de capital arriba
mencionada. Uno meramente compara el estado de las cosas entre un país
individual con otros que tienen ya ahora capital más abundante. Al mirar a
México uno podría decir: Aquí hay muchos artesanos produciendo con un capital
total de diez mil dólares productos que en el mercado podrían valer cien mil
dólares. En contraparte, en una fábrica norteamericana con un equipamiento de
capital de un millón de dólares, producirá productos que en el mercado tendrán
un valor 500 veces superior.
Desafortunadamente, los empresarios mexicanos carecen del capital para
hacer más inversiones. La consecuencia es que la productividad por hombre es
mucho menor en México que en EU y que el número de productos disponibles para
su consumo es menor y que el mexicano promedio es pobre comparado con el
promedio norteamericano.
Y con todo y
esto, el nivel de los impuestos es mayor aquí que en EU. Y, con esto perpetúan
al empresario mexicano en la imposibilidad de invertir, y, a los mexicanos de
salir de la pobreza.
En breve, en
México el capital es ya de por sí insuficiente y además es escaso, y el gobierno impide a toda costa el ahorro,
la presión fiscal es altísima, y esto nos condena irremediablemente a la
baja productividad y a las condiciones deplorables de nivel de vida, imposible
con este estado de las cosas abatir la pobreza.
Impuestos para Despojar al Rico (y “Redistribuir la Riqueza”)
No es nada fácil
explicar el estado de las cosas para la gente engañada por la agitación
anti-capitalista. Como los intelectuales, la mayor parte, progresistas, ven las
cosas, el sistema capitalista en un sistema de la avaricia y los empresarios
son los culpables que la suma total de productos para el consumo no sea mayor
de lo que es. No invierten, no crecen sus empresas, son explotadores, se
adueñan de la plusvalía del trabajo que le da valor a sus productos, concentran
la riqueza en unos pocos etc., etc. Así que según ellos la única forma de
combatir la pobreza es quitándoles mediante los impuestos progresivos lo más
que sea posible de su riqueza. En sus ojos, la riqueza del rico es la causa de
la pobreza del pobre. Así de acuerdo a estas ideas las políticas fiscales de
todos los países incluyendo los EU desde Kennedy, han estado dirigidos a
confiscar porciones cada vez mayores de la riqueza y los ingresos de los más
acomodados. Aquí en México no obstante que no hay muchos de esos la
confiscación se presenta incluso sobre las clases medias con tasas elevadas que
no corresponden en nada con sus niveles de ingresos en términos reales al
compara con los pobladores de otros lugares. Así aquí en México se paga la
cuota máxima de ISR no obstante que en dólares, sus ingresos caerían en el
nivel de pobreza en EU. ¡Increíble! Así ¿Cuándo?
La mayor parte de
los fondos recaudados por el gobierno voraz podrían en su lugar ser utilizados
por los contribuyentes para consumo y ahorro y acumulación de capital
adicional. Las inversiones habrían incrementado la productividad por hora –
hombre y proporcionarían más bienes y servicios para el consumo. Esto elevaría
el estándar de vida del hombre común, mediante mayores ingresos. Si el gobierno
gasta esos fondos recaudados para sus gastos corrientes o asistenciales, éstos son
disipados, atomizados y la acumulación de capital es concomitantemente
alentada.
Por muy razonable
que pudiera parecer la propuesta de despojar al rico, es imposible negar que en
los hechos ya haya llegado a sus límites. Los políticos debieran de admitir que
aún con la confiscación total de las riqueza de los más ricos recaudaría una
cantidad despreciable a la suma total del presupuesto y que en consecuencia no
se mejoraría en mucho al tomarlo de los más ricos.
Los progresistas
sin embargo, quieren gastar más, y para ello, ya no sólo buscan en los ricos,
se siguen con las clases medias y aún peor se siguen con las clases no tan
acomodadas inventando impuestos como el del consumo (IVA) que finalmente, actúa
efectivamente disminuyendo el ingreso, el poder adquisitivo.
Para Elevar Salarios, Incrementar la Inversión de Capital
Pero es
exactamente lo absurdo de esta situación derivada de los altos impuestos que
ofrece la favorable oportunidad para el reemplazo de principios económicos
sólidos a los perniciosos errores que han prevalecido por décadas. Ahora es el
momento de explicar a los que votan qué es realmente lo que induce a la
prosperidad y qué es la misma razón, o mejor establecido el no llevarla a cabo,
lo que mantiene a las naciones atrasadas pobres. La gente que vota debe
aprender que lo que hace que los sueldos por ejemplo en Norte América sean
sustancialmente más elevados que los de México, y que toda Latino América es el
tamaño del capital invertido y que cualquier mejora en el estándar de vida
depende de primero la acumulación de capital adicional suficiente. No hay otro
camino.
Por ahora, sólo
los hombres de negocios se preocupan por hacer provisiones para nuevo capital
para la expansión y mejoras de sus plantas con equipamiento moderno. Por
cierto, con una dificultad de lograrlo cada vez mayor debido a las altas tasas
impositivas. Para el resto de la población, les es completamente indiferente,
sin saber que su bien estar y el de su familia es lo que está en juego. Lo que
se requiere es que el problema de la pobreza, sus reales causas sean entendidas
por toda la gente.
Ningún ofrecimiento
de partido político alguno puede considerarse satisfactorio y apegado a la
realidad de las cosas si no contiene el siguiente punto: La prosperidad de un
país y el nivel de los salarios medios de la población dependen de la inversión
continua de capital en sus plantas, minas, agropecuario, comercios y
proveedores de servicios y debiera ser la tarea más importante para un buen
gobierno eliminar todos los obstáculos que impiden la acumulación e inversión
de capital nuevo.
¿Podrán entenderlo?
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