martes, diciembre 08, 2009

Oráculos, Adivinos, Magazos, Analistas y Economistas Keynesianos


A muchos amigos míos entrañables, ustedes saben mi postura respecto a la prognosis tanto en temas de economía, como en temas relacionados con los mercados financieros: Acciones, materias primas, Forex. Espero que con lo que aquí escriba no se sientan ofendidos, créanme no es nada personal contra nadie, simplemente, no creo que exista herramienta matemática alguna, llámese econometría, teoría del caos, ciclos en ondas de Elliot, y como ustedes quieren nombrarles, el futuro no es predecible, al menos, para nosotros los mortales.

Dicen que un economista se pasa la mitad de su vida prediciendo, y la otra mitad se la pasa explicando por qué lo que predijo no resultó. Los economistas a veces hasta provocan hilaridad, lo grave es que en muchas ocasiones sus predicciones afectan nuestras vidas. También, como una variante de los economistas tenemos a los analistas de los mercados financieros que usan desde la muy trillada técnica de las Ondas de Elliot, que a toro pasado son muy fehacientes, como otros que utilizan técnicas más elaboradas basados en secuencias de Fibonacci, número de Fibonacci, teoría del caos, ciclos lunares, hasta premios Nóbel como Robert Lucas (1995) y sus mercados eficientes, y las expectativas racionales, o como Myron Samuel Scholes (1997) con su famosa modelo Black–Scholes (que se usa en derivados) que llevó a la quiebra su compañía de inversiones (hedge fund) Long-Term Capital Management que perdió 4.6 mil millones de dólares en 1998 y fue rescatado por la Fed de Greenspan. En fin, toda una pléyade de técnicas para tratar de predecir cuando es el siguiente rompimiento, el siguiente valle, el siguiente pico en el índice, en el oro, en le petróleo, en lo que sea.

En referencia a los economistas, ninguno, incluyendo, por supuesto los genios de la Reserva Federal pudieron predecir el derrumbe y la crisis que hoy padecemos, la crisis llegó como un terremoto, como un huracán, o como un acto de la naturaleza, para decirlo con todas sus letras, los que ahora predicen que el año entrante creceremos y que para el 2011 todo habrá quedado atrás, no fueron capaces de predecir el derrumbe de todas la economías del mundo. ¿Por qué demonios deberíamos de creerles ahora?

Y esto ha sido siempre así, las predicciones refrescan la memoria de aquellos como el que escribe esto que simplemente no creé en la posibilidad de pronósticos “científicos” objetivos. Al leer la literatura económica previa a la terminación de la 2da Guerra Mundial la prognosis para el rumbo económico al terminar la guerra era de una depresión infame, mucho mayor que la “Gran Depresión”, de la que en realidad no acababan de salir en 1945. La opinión de los expertos oráculos de aquel entonces escribían : “Lo mercados después de la guerra enfrentarán el incremento en la población que junto con los incrementos en la productividad aunado a la imposibilidad de consumir (keynesianos, por supuesto), lo producido llevará a la humanidad entera a una gran depresión con una enorme deflación."

Todas esas predicciones estuvieron totalmente equivocadas, casi inmediatamente al terminar la guerra inició un boom debido principalmente al recorte en el gasto público y al ahorro acumulado (léase despidiendo burócratas). Pero los adivinos, de forma alguna se desalentaron de sus errores (como ahora), después de todo, su profesión es ser adivinos y ahora sus predicciones se fueron a esperar una enorme inflación. Y justo cuando sus predicciones eran más sonoras (no había ni CNBC ni Bloomberg, si no los oirían como ahora los tenemos que oír como periquitos todos los días), en la primavera de 1949, llegó justo lo opuesto: Deflación y recesión. Después vino la guerra de Corea 1950-1951 y otra vez pronosticaron hiperinflación. Pero 1951 fue básicamente un año deflacionario, y la inflación sólo se dio en aquellos mercados intervenidos por el gobierno.

Hay muchos más, los que predijeron la falla de los recortes de impuestos de Ronald Regan, y ¿qué sucedió? Se produjo una expansión económica.

Claramente la regularidad de los errores en las predicciones, desde entonces hasta hoy, no puede ser sólo obra de la casualidad. Algo así como la Ley de la Necesidad de los Errores Predictivos debería de trabajarse. Algo así como ir al contrario de las predicciones de la mayoría de los brujos magazos.

La manía del adivino es relativamente nueva. Hasta 1930 los economistas no eran tan audaces, ingenuos, o ¿arrogantes? Como para pretender predecir el futuro, y en específico los booms y depresiones. Consideraban en aquel entonces que el futuro económico dependía de las relaciones impredecibles entre costos y precios y la igualmente impredecible reacción psicológica de los empresarios. Predecir el futuro de los negocios les parecía pura y simple charlatanería. No muy diferente de la dependencia del futuro económico en la posición de los astros.

La Llegada de los Keynesianos Adivinos

La manía predictiva de los economistas y analistas financieros es una consecuencia natural de la economía Keynesiana, y de la soberbia implícita que llega con las computadoras y el “modelado” y peor aún el “modelado” del comportamiento humano. La predictiva constituye una parte integral del mundo de las finanzas “funcionales”, de la creación de modelos, de los efectos “multiplicadores”, del principio de “la aceleración” y conceptos similares. Todas estas tonterías de las finanzas funcionales, los mercados eficientes, los modelos econométricos, e inventos por venir, que probablemente se premiarán hasta con Nóbel han sido incapaces de predecir las depresiones y por tanto su prevención, evitar que sucedan; y también han sido incapaces de prolongar los booms ad libitum mediante el gasto público deficitario de los gobiernos. Poco de fiable puede dejar al que observa todo esto desde un punto de vista crítico y objetivo.

La proclividad a la predicción viene, sin lugar a dudas de la arrogancia. Los keynesianos están convencidos de que es la demanda, el poder adquisitivo; dicen que son las ventas lo que crea la producción. Por tanto, se puede aumentar o disminuir la producción obligando o frenando el consumo por supuesto aquí hay un “rector” un alguien que dice que hacer, y si la gente no hace lo que tiene que hacer le puede por un lado arrebatar su dinero para gastarlo en su lugar (Keynes) mediante el gasto público, o bien, “fabricar” dinero para aumentar la capacidad de compra de la sociedad y que él antes ha empleado para aumentar su gasto corriente y/o su gasto público, creando así el peor de los males: La inflación.

Como el Estado es el “rector”, sólo hay que adivinar que va a hacer el “rector” para atinarle a las predicciones. ¡Qué fácil! ¿No es así? Hay causas, hay efectos, como en la física. Y los modelos en física sí que funcionan.

Sin embargo, de raíz, se equivocan, fatalmente están erróneos. Las inversiones de los empresarios no son funciones del consumo, sino que dependen de sus propios estimados de utilidades en el futuro, y, aún más importante, de la disponibilidad de capital. El que los inventarios de productos se consuman pueden o no mejorar las expectativas de los empresarios. Y si el gasto público en inversiones puede o no desencadenar el consumo depende de la impredecible presencia o ausencia de resistencia de los consumidores al consumo. Tal y como fue demostrado por el “New Deal” que claramente mostró que las teorías del multiplicador y el acelerador son falsas, y tal como se está re demostrando ahora.

El error básico de todos los adivinos, sean economistas, sean analistas contadores de ciclos de Elliot, sean “estimadores” de utilidades de la empresas, sean lo que sean y que intenten predecir el futuro es que suponen que es lo que enlaza los datos objetivos y las decisiones de los miembros de la comunidad o los participantes en los mercados es totalmente mecánica, que hay leyes como las de Newton en Física para correlacionar las causas con los efectos. Pero, los hombres y las mujeres no son autómatas, no son robots preprogramados para actuar según los deseos de los adivinos. La realidad es que las inversiones se darán, o no, si los empresarios perciben la posibilidad futura de utilidades. Si son optimistas, se desarrollará un boom, si pesimistas una recesión. Y tratar de modelar la percepción de una comunidad es aberrante, para decirlo simple y llanamente.

Al predecir el futuro económico o los precios en los mercados financieros implica predecir decisiones de inversión y consumo que son tan inciertas como el propio futuro. Los profesionales de la prognosis pretenden que tienen algún tipo de monopolio en la clarividencia de este tipo de decisiones. Se les olvida, rotundamente que es precisamente el anticipar la demanda de sus productos en específico la mayor preocupación de los empresarios a fin de ajustar su producción a sus expectativas futuras. Lo que lleva a una distribución equivocada de la demanda – lo que se denomina ciclo de negocios – es ni más ni menos que la mayor parte de los empresarios están optimistas o pesimistas; es decir que inviertan en demasía y demasiado pronto, o muy poco y muy tarde. No existe la menor razón para suponer que los adivinos, los oráculos profesionales del desempeño económico pueden estar más ciertos que el hombre de negocios promedio. Por el contrario, se puede suponer que en el promedio, los empresarios estarán mejor, o, los participantes en los mercados financieros que los profesionales de la prognosis, esto es, los adivinos. Ellos sufren las pérdidas cuando se equivocan, en cambio los profesionales de la predicción, los analistas, no sufren pérdida alguna, y al parecer incluso ni su prestigio.

El mundo no está formado por dos bandos: Por un lado los teóricos que predicen el crecimiento económico y las inversiones futuras, incluyendo, por supuesto, sus factores “multiplicadores” y “aceleradores”, y por otra parte los empresarios para los cuales el futuro es incierto y están forzados a especular. La consecuencia en el mundo real, trágica, o mejor dicho tragicómica es que la mayoría de los teóricos de la prognosis nunca le atinan. Famoso es el catarrito de Carstens. Los empresarios al percatarse de la mala distribución en la demanda son al menos tan inteligentes como los teóricos y ajustarán en lo que tienen control: Su producción, a lo que ellos perciben acelerado o posponiendo sus inversiones en forma semejante sucede en los mercados financieros, los participantes son tan inteligentes como los profesionales de la predicción, sólo que los primeros sufren las pérdidas si actúan en la dirección equivocada. El resultado es que, la mayor parte de las veces, debido a la anticipación de la predicción, el resultado no se materializa.

Así uno puede decir que por definición los cracks en los mercados o las depresiones en la economía no pueden ser calculadas o modeladas. ¿Cuándo el mercado va a decidir que los índices, o los bienes inmuebles, o el oro ya subieron en demasía y viene un ajuste violento? Los adivinos, predicen ajustes “técnicos”, suaves y controlados, eso quisieran ellos, pero la gráfica que sigue muestra como, a veces, los mercados reaccionan con caídas violentas y rápidas tirando por tierra y demostrando la imposibilidad de la predicción. Los factores que los mueven tanto en el boom como en el posterior crac son totalmente emocionales el miedo se apodera de los participantes y ¿quién puede “modelar” el miedo? ¿Quién puede modelar la codicia?.



Leerse, referenciarse, premiarse hasta con Nóbel, promoverse unos a otros, y únicamente unos a otros, no liberará a éstos profesionales de la clarividencia de que permanezcan en un mundo de fantasía, en un mundo de ensueño. Ellos continuarán prediciendo lo impredecible.

4 comentarios:

  1. Anónimo10:19 p.m.

    Que tal!
    Que opinas de Carstens como sustituto de Guillermo Ortiz en el banco de Mexico.
    Por fin se vera consumado el objetivo de tener el control de la maquinita de dinero?
    http://www.eluniversal.com.mx/notas/643544.html

    Saludos
    Keno

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  2. Anónimo

    Pues que ojala no se de y siga Ortiz. Me leíste la mente de eso escribo mi próximo post. Bueno en realidad lo escribo sobre el nefasto Banco de México, que como banco central es la madre del cártel bancario, y que junto con los gobiernos irresponsables envilecen nuestro poder adquisitivo, nos hacen pobres y producen crisis económicas terribles.

    Saludos

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  3. George1:07 p.m.

    "Quien crea que el crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un mundo finito es un loco ó un economista"

    - Kenneth Boulding

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  4. Hola, soy Guillermo, el amigo de rudy, oiga me gustaría proporcionarle un articulo que estamos viendo en una clase llamada: razonamiento con incertidumbre. El articulo se llama "como realizar un pronostico efectivo" y que precisamente habla de los pronosticos vs las predicciones. Me podría indicar de algun medio para proporcionarcelo? Me gustaría me diera por favor su opinión al respecto
    saludos

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