jueves, septiembre 24, 2015

El Robin Hood Index


Y empieza, así  “¿Qué pasaría si los hombres más ricos del mundo, como Carlos Slim, repartieran su fortuna entre los más pobres de sus respectivos países?

En busca de una respuesta a esta interrogante, Bloomberg creó el Robin Hood Index. 
¿Bloomberg eh, qué les parece? Uno de los sistemas de información de mercados más importantes del mundo, ideando esta chairada, socialista. Se ve la influencia de Piketty de movimientos como, los “indignados”,  “Ocupa Wall Street”, aquí en México MORENA, y  en todo el mundo afirman que el 1% de la población posee toda la riqueza y vive a costa del restante 99%. La solución evidente que implica esto es que el 99% se apropie la riqueza del 1% y la use en su beneficio, en lugar de permitir que continúe usándose en beneficio del 1%, que supuestamente son avariciosos capitalistas explotadores que no se lo merecen. En otras palabras, el programa implícito de los manifestantes es el del socialismo y la redistribución de la riqueza.
Por supuesto que es totalmente exagerado que el 1% de la gente posee la mayoría de la riqueza. Pero el tan sólo establecerlo da muestra de los sentimientos de los que crearon el “Robin Hodd Index”, y de tantos millones de socialistas que están firmemente convencidos que una minoría los explota, y se enriquecen a costa del …99% restante.
De lo que no se dan cuenta todos ellos es que la riqueza  que detenta ese 1% es la responsable del nivel de vida, de los adelantos, y de lo que llamamos “civilización”.
Los socialistas, no son conscientes de esto, porque ven el mundo a través de una lente intelectual que es inapropiada para la vida bajo el capitalismo y su economía de mercado. Ven un mundo, aún presente en algunos lugares y presente en todas partes hace unos pocos siglos, de familias granjeras autosuficientes, cada una produciendo para su propio consumo y sin tener ninguna conexión esencial con los mercados.
En un mundo así, si uno ve el campo de un granjero, o su granero, o su arado, o sus animales de carga, y pregunta a quién sirven esos medios de producción, la respuesta es para el granjero y nadie más. En un mundo así, aparte de la recepción de alguna caridad de los propietarios, quienes no son propietarios de medios de producción no pueden beneficiarse de éstos hasta que no se conviertan en propietarios de los mismos. No pueden beneficiarse de los medios de producción de otros, excepto heredándolos o apropiándoselos.
En el mundo de los socialistas, los medios de producción tienen el mismo estatus esencial como bienes de consumo, que por regla general benefician solo a sus propietarios. Es por esto por lo que quienes comparten la mentalidad socialista que normalmente pintan a los capitalistas como hombres gordos, cuyos platos tienen montones de comida, mientras que la masas de los asalariados deben vivir cerca de la muerte por hambre. De acuerdo con esta mentalidad, la redistribución de riqueza es meramente quitar de los platos desbordantes de los capitalistas y dárselo a los hambrientos trabajadores.

La Riqueza del Capitalista son Bienes de Capital

Al contrario de estas creencias, en el mundo moderno en el que vivimos realmente, la riqueza de los capitalistas sencillamente no existe en buena parte en forma de bienes de consumo, no es comida, ni trajes lujosos, ni jets privados, ni yates, ni mansiones, sí las tienen pero ahí no es donde está su riqueza. No, está abrumadoramente en forma de bienes de capital, esto es en bienes que sirven para producir, sino que esos medios de producción se emplean en la producción de bienes y servicios que se venden en el mercado. Totalmente al contrario que en las condiciones de las familias rurales autosuficientes, los beneficiarios físicos de los medios capitalistas de producción son todos los miembros del público consumidor en general que compran los productos de los capitalistas.
Así Slim, tiene su riqueza invertida en bienes de capital: En redes de fibra óptica, torres de telefonía celular, centrales telefónicas, restaurantes (Sanborns), fábricas Euskadi, mineras, Frisco, etc. Que muy difícilmente son “repartibles” , por lo que el “Robin Hood Index” es para decirlo rápidamente una aberración, una estupidez, que demuestra la ignorancia supina de sus creadores.

Todos y cada uno de nosotros nos beneficiamos, por ejemplo, que existan, Telcel, Telmex, AT&T, Movistar,  Toyota, Honda, GM, Volkswagen, así como Nokia, Motorola, Samsung, y Apple,  e infinidad de empresas más, que compiten entre sí para ofrecernos a nosotros, consumidores productos de su giro a la mejor calidad y precio.
En otras palabras, todos nosotros, el 100% de nosotros, nos beneficiamos de la riqueza de los odiados capitalistas. Nos beneficiamos sin ser capitalistas o no siendo capitalistas a gran escala. Los socialistas como están literalmente vivos gracias a la riqueza de los capitalistas a los que odian. Los camiones que son esenciales para el transporte de mercancías, los aviones y los barcos, transportan la comida que comen, muchas de estas empresas son “Transnacionales”,  lo cual ni las hace mejores ni peores que las empresas locales. Los socialistas y manifestantes que odian el capitalismo odian los fundamentos de su propia existencia.

El beneficio de los medios de producción capitalistas a los no propietarios de medios de producción no solo se extiende a los compradores de los productos de esos medios de producción, sino asimismo a los vendedores del trabajo que se utiliza para trabajar con ellos. La riqueza de los capitalistas, en otras palabras, es la fuente tanto de la oferta de productos que compran los no propietarios de medios de producción como de la demanda del trabajo que venden dichos no propietarios. De esto se deduce que cuanto mayor sea la riqueza y el número de capitalistas, mayores son la oferta de productos y la demanda de mano de obra y por tanto más bajos serán los precios y más altos los salarios, es decir, mayor será el nivel de vida para todos. Nada interesa más a la persona media que vivir en una sociedad que esté llena de multimillonarios capitalistas y de sus empresas, todos ocupados utilizando su enrome riqueza para producir los productos que compra y compitiendo por el trabajo que vende aquél.


¿No quieren los socialistas la mejora material de todos y cada uno de los miembros de la sociedad? Esto se logra no con dádivas, ni con “reparto de la riqueza”, ni con “programas sociales”, esto se se logra con empleos bien remunerados que ponen los odiados capitalistas.

3 comentarios:

  1. Cuando pienso en estos debates del 1% contra el 99%, algunas cosas viene a la mente. Por ejemplo, que todo el tiempo hay personas que entran y salen de estos percentiles. Cuando uno escucha a los intelectuales socialistas hablar del "top 1%" uno se imagina que todo el tiempo es la misma gente, aunque en realidad esto no sea cierto. Ignorar el hecho de que la misma persona puede cambiar percentiles de un a~no al otro hace que el discurso socialista pueda concentrarse en un enemigo oscuro, el top 1%, y asi echarle a este la causa de todos los males. El definir al enemigo como un percentil estadistico y no como un grupo de personas de carne y hueso, hace que el objeto del odio siempre este ahi, independiemtemente de la situacion economica. Esto es muy conveniente para manipular a las masas.

    Otra cosa que no suele mencionarse, es que gracias a nuestro sistema de impuestos progresivos, el top 1% paga un procentaje muy alto de todo el impuesto sobre la renta (en EEUU como el 35% del total recaudado). Tomando en cuenta esto, la ira del pueblo deberia estar dirigida hacia los politicos que despilfarran ese dinero y no contra la gente que ha construido su riqueza a traves del trabajo.

    En fin, interesante escrito.

    Saludos,

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    1. Muchas gracias por tú contribución.

      Así es, atentan contra su propio bienestar con esos niveles de impuestos tan confiscatorios, riqueza que, en lugar de ser invertida en más bienes de capital es dilapidada por los políticos como Ud. apunta, destruyéndola irremisiblemente.

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  2. No puedo sino estar de acuerdo con la esencia del post y con el comentario de Emilio, no obstante, podemos aprovechar el Robin Hood Index para hacer de él una "segunda lectura" y reiterar no sólo lo absurdo [por lo que deja en claro MÉXICO LIBERTARIO en cuanto a lo "irrepartible" de una riqueza que no se materializa totalmente en dinero sino en bienes de capital], sino en lo insostenible del planteamiento de fondo, puesto que, aún "aceptando, sin conceder" que sea factible el "repartir" la riqueza, sería un acto único, irrepetible, en el que, de golpe, se estaría destruyendo capital, que no se generó en un acto, en un instante de capricho, sino luego de años de esfuerzo, innovación y talento; y que, por ejemplo de Slim, los pobres de México, como se destaca en la nota de Bloomberg, les tocaría de mil 121 dólares, que a 17 pesos por dólar, les tocaría de 19 mil pesos; esto es, $52 diarios. Con $52 pesos diarios, podría comprarse una comida corrida al día o repartirse el monto y comprar tres alimentos de $17 pesos -desayuno, comida y cena- durante un año, y...¿luego? ¿Qué harán, si, además, ya han matado las "gallinas de los huevos de oro"? ¿Qué sigue luego del reparto de la riqueza?

    Lo lamentable del predominio del ideal social-comunista es que más que ser un pensamiento de los más pobres, es la visión de las capas medias, los "intelectuales", quienes irreflexiva e irresponsablemente alimentan y diseminan el virus, que tiene en los políticos profesionales, partidos políticos y sus huestes beneficiarias, las "vanguardias revolucionarias" que proclaman el advenimiento de un mundo mejor, una vez que se doblegue al capitalismo y se instaure lo que cobardemente no se atreven a decir por su nombre y lo encubren con la indefinición.

    Recién leía el ensayo de Mauricio Rojas: "La contrarrevolución de octubre y el sistema totalitario";

    https://bibliotecademauriciorojas.files.wordpress.com/2012/03/desktop.pdf

    que no hace sino recordarnos la aventura ilusoria del ideal social-comunista, un salto al vacío sin paracaídas, que ya lo podemos ver reflejada en la obra de Boris Pasternak "El Doctor Shivago".

    ¡SALUDOS!

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